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La banca española se desnuda hoy más que la europea

El Banco de España aportará más datos de las pruebas de estrés realizadas a las entidades nacionales que el resto de la UE  

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Se suponía que era un examen homogéneo para todas las entidades europeas, pero al final unos países serán más transparentes que otros y España irá a la cabeza. Su sistema bancario ha sido vapuleado en los últimos meses desde los mercados internacionales y el Gobierno y el Banco de España impulsados por las propias entidades quieren demostrar al mundo que su situación es sana y dista mucho de la que se intenta vender por ahí. Por eso, el Banco de España publicará los datos de todos los bancos y cajas españoles, mientras países como Francia o Reino Unido sólo desnudarán a cuatro entidades cada uno. El 95% del total del sistema financiero español, frente al 50% de buena parte del resto de los países.

Pero, además, el supervisor español dará datos que no se conocerán del resto de participantes, que se centrarán en los ratios de capital de cada entidad ante situaciones críticas. El Banco de España aportará, por ejemplo, cómo evolucionaría una cartera de créditos a promotores y de hipotecas a los hogares en esas situaciones hipotéticas que se han planteado.

España examina a 27 entidades, y Francia y Reino Unido, sólo a cuatro

En España se da por hecho que el resultado será bueno aunque alguna entidad tendrá que salir a buscar más capital. Lo que nadie se atreve a calcular es cuál será el resultado para el sector financiero europeo, aunque los expertos coinciden en recalcar que las entidades que muestren un capital inferior al 6%, en cualquiera de las situaciones de estrés, tendrán que salir en los próximos meses a los mercados a captar fondos. Los que no obtengan el respaldo del mercado podrán acudir al apoyo público. En España, las ayudas procederán del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Las pruebas de esfuerzo a las que el Departamento del Tesoro sometió a los 19 principales bancos de Estados Unidos en mayo de 2009 dieron como resultado unas necesidades de capital de 74.600 millones de dólares para diez entidades. Esos test ayudaron a tranquilizar los ánimos en el sector financiero y mostraron un panorama algo más sano del que se esperaba. De hecho, fueron el preámbulo a la salida del TARP, la brutal inyección de capital público, de las entidades más fuertes.

Las pruebas de aptitud cumplieron el objetivo que le había entonces asignado el secretario del Tesoro, Timothy Geithner: 'Sustituir la incertidumbre por la transparencia, introducir mayor claridad sobre los recursos de los bancos frente a futuras pérdidas, y aportar más capital privado al sistema financiero'.

En EEUU, diez entidades tuvieron que captar 74.600 millones de dólares

Los test fueron también una vía para que el Gobierno pujara por su reforma financiera, que culminó esta semana tras una intensa batalla legislativa. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, aprovechó la investigación para abogar por una mayor supervisión de los bancos y de todo el sistema financiero para evitar una nueva crisis: la opacidad había llevado al abismo y las cuentas claras contribuirían a la recuperación.

No todo el mundo estuvo de acuerdo. Para empezar, los bancos. Los resultados de las pruebas fueron enérgicamente cuestionados por algunas entidades financieras (las peor paradas), que argumentaron que las evaluaciones eran superficiales y no reflejaban diferencias significativas en la salud de las entidades.

Un mes después, en junio de 2009, descontentos con la tutela estricta impuesta por Washington, a la que se añadió toda la polémica sobre los salarios de sus ejecutivos, los diez primeros bancos del país se comprometieron a devolver un total de 68.000 millones de dólares para salir del fondo de alivio de activos tóxicos (TARP en sus siglas en inglés) lanzado en otoño de 2008.

Pero si bien los test demostraron que los bancos tenían dinero, no contribuyeron a abrir el grifo del crédito, especialmente a los particulares y las pymes, que sigue siendo la gran asignatura pendiente, junto con el paro, del tímido repunte de su economía. Estados Unidos espera que los análisis de los bancos europeos sean tan detallados como lo suyos. Teme que los problemas europeos socaven su situación económica. Y aunque prevé que los test de estrés aporten buenas noticias, tiene dudas sobre una metodología que no considera tan transparente como la suya.

Los criterios de investigación se publicaron antes de los resultados para garantizar que el efecto deseado no se viera cuestionado por una polémica sobre las formas. Dos semanas antes de conocerse los test, los reguladores hicieron pública una descripción detallada de las hipótesis con las que iban a hacer el examen.