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Bangkok se parapeta tras sacos de arena contra las inundaciones del norte

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Los habitantes de Bangkok protegían hoy sus casas y comercios con sacos de arena y ladrillos del masivo caudal de agua que desciende del norte y la planicie central y que, en dos días, irrumpirá en la capital de Tailandia.

Algunas partes de la ciudad ya sufren los efectos de la crecida del río Chao Phraya, que ha causado el peor temporal de los últimos 50 años en Tailandia.

El nivel agua alcanzaba hasta la cintura en tramos del turístico mercado de los amuletos de Bangkok, en el margen derecho del Chao Phraya, a primeras horas del día.

"Llevo toda la mañana limpiando la tienda y aún queda mucha agua dentro", explica a Efe Pook, propietaria de un comercio de ropa en cuyas paredes se puede apreciar la reciente mancha de humedad que trepa por la pared entre 30 y 40 centímetros.

Los comerciantes han levantado, para no perder clientela y poder caminar con cierta comodidad por el rastrillo, una calzada de un metro de altura con los sacos de arena que se utilizan para reforzar los diques de contención.

Muchos propietarios tenían ya construido un muro de bloques de hormigón de unos 30 centímetros en la entrada a sus establecimientos y otros aceleraban la obra de albañilería.

La Universidad Thammasat, colindante con este mercado, dio vacaciones a sus estudiantes el lunes pasado hasta la semana que viene, después de que tuvieran que desalojar la biblioteca situada en el sótanos de uno de los edificios por la crecida del río.

La primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, ha afirmado en varias de las ocasiones que se ha dirigido a la población en la última semana que estas inundaciones suponen una "crisis importante" y que la capital se verá afectada de manera directa.

"Nuestra prioridad debe ser salvar a la gente antes de proteger sus propiedades. No podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo. Debemos aprender de lo sucedido en otras provincias que han sufrido fuertes inundaciones", afirmó la mandataria el miércoles.

Las autoridades locales prevén que el caudal del Chao Phraya llegue al máximo este fin de semana a su paso por Bangkok camino de desaguar en el golfo de Tailandia.

La población de la capital ha hecho acopio de productos de primera necesidad como el agua hasta agotar las existencias en varios supermercados de la ciudad.

"No nos queda agua y no podremos reponer las existencias hasta dentro de una o dos semanas", explica una empleada de un hipermercado de Bangkok donde las estanterías de este producto se encuentran vacías.

Otros bienes como comida enlatada, arroz o huevos también comienzan a escasear en los comercios.

"La gente está comprando alimentos porque no saben lo que va a suceder. Otras ciudades se han inundado, ¿por qué no puede ocurrir también en Bangkok?", indica una clienta del mismo supermercado con el carro de la compra lleno.

El Departamento de Prevención de Desastres ha informado de 283 muertos y más de 3 millones de personas se han visto afectadas en las inundaciones y los corrimientos de tierra que sufre Tailandia desde el pasado julio.

Las riadas han anegado 1,1 millones de hectáreas de plantaciones de arroz y cientos de fábricas, incluidas plantas de las marcas japonesas Honda y Canon.

Otros fabricantes, como el japonés Toyota y el estadounidense Ford, han paralizado su actividad.

Las autoridades de Tailandia han rebajado las previsiones de crecimiento económico para este año del 4 al 3,7 por ciento, por culpa de las inundaciones, y prevén que los daños totales asciendan a 120.000 millones de bat (2.840 millones de euros).

Por Noel Caballero