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Barra del Colorado trata de encontrar normalidad pese a la tensión fronteriza

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Una tensa calma reina en el poblado pesquero de Barra del Colorado, la localidad costarricense habitada más cercana a Isla Calero, foco de la tensión fronteriza que mantienen desde hace casi dos semanas Costa Rica y Nicaragua.

Sus casi 1.500 habitantes sonríen y de entrada afirman que su vida cotidiana no se ha visto afectada, pero tras varias preguntas expresan su temor por los acontecimientos futuros y el impacto que están empezando a sufrir en su actividad económica diaria.

La habitual tranquilidad de este pueblo, ubicado unos 250 kilómetros al noreste de San José y al que sólo se llega por agua o aire, se ha vito alterada por las decenas de policías y periodistas que se han apostado en sus alrededores en los últimos días.

La actividad de la pista de aterrizaje, que constituye el centro de la comunidad, se ha visto interrumpida por los vuelos de avionetas y helicópteros oficiales, que hasta hace dos días realizaban vuelos sobre Isla Calero, un territorio deshabitado de 151 kilómetros cuadrados que costarricenses y nicaragüenses reclaman como propio.

San José ha denunciado que en ese islote han ingresado militares nicaragüenses.

La mayoría de los casi cien policías que se han desplazado a Barra del Colorado duerme en la escuela local, donde unos 60 niños reciben sus clases en dos aulas. Una tercera sirve de dormitorio para los hombres de uniforme azul que el Ministerio de Seguridad envió de manera preventiva a la zona.

El director de la escuela, Adrián Salazar Torres, declaró a Efe que a pesar de esta situación y del aumento en el ruido las lecciones se imparten con normalidad.

Pero el mayor cambio que afecta a los vecinos, dicen, es la interrupción en la pesca, la principal actividad económica de la que dependen las familias de la zona.

"Estamos afectados porque siempre pescamos por la costa, pero ahora está lleno de patrulleras 'nicas' (nicaragüenses). Tenemos miedo, ya hemos estado así en otros tiempos, que se nos llevaban las 'pangas' (lanchas) para Nicaragua", comentó Rogelio Sevilla, un pescador de la zona.

Según Sevilla, los pescadores artesanales costarricenses solían buscar langostas y peces róbalo "en el mar hasta la frontera".

"Ahora, ellos (los nicaragüenses) alegan que es territorio de ellos y ya no podemos pasar", dijo.

Añadió que, "ahora, no pescamos porque tenemos miedo. No vamos desde que inició el conflicto. Esperaremos a ver qué pasa, ojalá que no pase a más".

Fernando Leones, otro pescador, confirmó la preocupación de sus compañeros al declarar que la tensión "nos afecta en la economía, especialmente porque acá no hay fuentes de trabajo más que la pesca; no tenemos nada más que hacer".

No obstante, Leones expresó un temor aún mayor: "la gente de Barra (del Colorado) estamos con temor porque en cualquier momento tenemos que salir de la zona; si esto se pone con problemas más serios tenemos que salir".

Aunque Barra del Colorado no es una zona turística por excelencia, la riqueza de sus aguas la hace un destino ideal para la pesca deportiva, que atrae a decenas de turistas, especialmente de Estados Unidos.

Miguel Hernández, empleado de uno de los tres hoteles locales especializados en este deporte, dijo que por ahora no se han viso afectados pero que "hay que esperar".

"Acá todo está normal aún, no nos ha afectado todavía, pero hay que esperar. En diciembre tenemos un grupo de estadounidenses que llega, esperamos que no cancele por esta situación, por lo que puedan ver en las noticias y en Internet", agregó.

El conflicto entre ambos países comenzó cuando San José se quejó porque los trabajos de dragado del fronterizo río San Juan, de soberanía nicaragüense, estaban lanzando sedimentos en su territorio.

Posteriormente, y debido a las denuncias de vecinos, se comprobó la presencia de militares de ese país en Costa Rica, pero Managua asegura que son efectivos costarricenses los que han hecho incursiones en su territorio.

San José elevó el caso a la Organización de Estados Americanos (OEA), en cuyo Consejo Permanente reunido hoy para analizar la situación pidió la creación de una comisión de verificación para que investigue en la frontera la presunta incursión de militares nicaragüenses en su territorio, y además solicitó a Managua que retire sus tropas.

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