Publicado: 20.02.2014 07:29 |Actualizado: 20.02.2014 07:29

El bastión de la izquierda

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Estaba llamada a ser la noche maldita para la historia del PSOE andaluz y para la del socialismo y la izquierda entera en general. Por primera vez en treinta años, aquel 25 de marzo de 2012 la derecha iba a hacerse con el poder de la comunidad autónoma más grande y más habitada de todo el Estado. Así lo auguraban todas las encuestas: el PP obtendría mayoría absoluta y su candidato, Javier Arenas, se convertiría en el primer presidente conservador de la Junta de Andalucía.

Pero eso nunca sucedió. Un acelerado y sorprendente recuento desveló que la comunidad, o por lo menos los andaluces que sí fueron a las urnas, seguían siendo mayoritariamente de izquierdas: la suma de PSOE e IU volvió a superar al voto de derechas al llegar exactamente al 50,86% de los votos, y al 54% de los escaños en el Parlamento andaluz. El presidente fue, de nuevo, socialista. José Antonio Griñán organizó su gobierno y, en septiembre de 2013,  se lo cedió a Susana Díaz.

Desde la llegada de la democracia, Andalucía siempre ha tenido presidentes socialistas y mayorías de izquierdas. Es el gran bastión de la izquierda española. En las nueve elecciones al Parlamento andaluz celebradas desde la instauración de la autonomía hace exactamente 34 años, el 28 febrero de 1980 y por referéndum, la izquierda —la suma de PSOE e IU o PCE— ha estado siempre por encima del 50% de los apoyos y en cuatro de ellas —1982, 1986, 1990 y 2004— incluso ha superado el 60%. Si a ese porcentaje se incluye el obtenido por los nacionalistas del Partido Andalucista con los que el PSOE gobernó de 1996 a 2000 y que también dicen ser de izquierdas, la cifra final es incluso mayor. 

Pero, ¿a qué se debe esta permanencia de la izquierda en el poder durante tantos años? ¿Hay factores demográficos, sociológicos o políticos? ¿Tiene que ver con los candidatos? ¿O es más una cuestión de siglas? ¿Se relaciona con la historia reciente de Andalucía? Estas son algunas de las preguntas a las que trata de dar respuesta este diario. Para ello, Público se ha puesto en contacto con distintos analistas políticos andaluces y del resto del Estado, así como con algunos de los protagonistas de la realidad política andaluza de los últimos 30 años.

Javier Pérez Royo: "La derecha tiene un problema de legitimidad, porque la UCD pidió el 'no' para la autonomía"

Los expertos defienden opiniones diferentes, y varias teorías. La primera sería la que explica que más que por una filiación hacia el PSOE, el sucesivo triunfo de este se explica por el rechazo a la derecha, hoy representada por el PP. Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, insiste en que "el origen" de la evolución electoral de los andaluces se remonta precisamente a ese 28 de febrero de 1980 en el que se aprobó en referéndum la autonomía de Andalucía. 

"Desde entonces el centro derecha español tiene un problema de legitimidad porque la UCD, que estaba en el Gobierno, intentó impedir que se instaurara la autonomía y pidió el 'no'", explica. La estrategia del partido de Adolfo Suárez se sigue recordando, a juicio de Pérez Royo, por parte de los andaluces, ya que "hay una desconfianza hacia la derecha que se reaviva en cada una de las elecciones".

De este "fenómeno histórico" también da cuenta Manuel Villoria, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos. Él insiste en que Andalucía es "una autonomía construida contra la derecha y con el apoyo de la izquierda", que "ha asumido una especie de sentimiento nacionalista" para el que el PP "no ha sabido aportar ninguna alternativa".

Cristina Ares: "Sigue habiendo grandes desigualdades, lo que en la práctica beneficia a la izquierda"

"Salvando las distancias" con los nacionalismos de Catalunya o Euskadi, también reconoce la defensa de la identidad andaluza Amparo Rubiales, expresidenta del PSOE andaluz y primera mujer en formar parte de la Junta, al ser nombrada consejera de Presidencia por el primer presidente autonómico, Rafael Escuredo. "Hay una identificación entre PSOE, la izquierda y Andalucía", porque "se ganó un referéndum contra un Gobierno de la derecha", que "nunca ha entendido a Andalucía" y "nunca ha sabido diferenciar al pueblo andaluz". 

Más allá del identitario, otro de los factores que resaltan los analistas consultados es "el sentimiento de clase" que aún persiste entre la sociedad andaluza. "En Andalucía sigue habiendo una fuerte identificación de clase", asegura Javier Lorenzo, profesor de Ciencia Política, "que hace que a pesar de que el PSOE pierda apoyo electoral los desafectos se vayan a otras formaciones de izquierda" y no al PP, "con el que el electorado mantiene una mayor distancia". 

"Sigue habiendo grandes desigualdades en Andalucía, lo que en la práctica le beneficia a la izquierda en términos electorales", añade Cristina Ares, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Santiago, que hasta 2011 fue concejal del PP en Lugo.

Manuel Villoria: "Es difícil que la gente pueda votar a la derecha en el ámbito rural. Se le identifica con el señorito"

"Existe una estructura social, especialmente en el ámbito rural, que hace difícil que la gente pueda votar a la derecha, porque se identifica a ésta con el señorito", agrega Villoria, sosteniendo una teoría que también comparte la propia Rubiales: "Andalucía es una tierra de latifundios en la que muchos ciudadanos trabajaban y vivían del señorito". Por eso atribuye ella el sucesivo triunfo de la izquierda y, en concreto, el del PSOE. Porque la gente "recuerda el maltrato de la derecha", y que tras la reforma agraria —una de las primeras leyes aprobadas por la Junta—, y gracias al "blindaje" de la educación o la sanidad públicas "vive infinitamente mejor".

Cristina Ares matiza que más que por el carácter rural de una gran parte del extenso territorio de la comunidad autónoma, lo que determina que el voto gire hacia la izquierda es "el reparto de la propiedad", que a diferencia de otras comunidades eminentemente rurales, como Galicia, en el caso andaluz está en muy pocas manos.  

Las ayudas públicas, característica y orgullo que se exhibe desde la izquierda, han constituido unas "redes clientelares" que a juicio de otros de los analistas consultados podrían estar detrás de la fuerza de PSOE e IU en la comunidad. La catedrática de Ciencia Política de la UNED, Lourdes López Nieto, lo resume en una frase: "En Andalucía sigue habiendo mucha gente que depende de lo público". Según ella los andaluces perciben que es la izquierda la que garantiza esas subvenciones, como el polémico PER, a pesar de que "el PP, cuando llegó a otros gobiernos autonómicos, no se atrevió a romper otros sistemas de ayuda similares".

Lourdes López Nieto: "Es una comunidad en la que mucha gente depende de lo público"

Lorenzo va incluso más allá y reconoce que incluso dentro del PSOE —partido con el que él mismo ha colaborado— se advierte la existencia de esas redes clientelares. En el partido, afirma, "se conoce a Andalucía como el Régimen, porque la Junta tiene un aparato brutal". Como ejemplo cita el "cortejo" de delegados provinciales con el que la hoy presidenta de la Junta, Susana Díaz, acudió hace apenas unos días a Barcelona, para entrevistarse con el president de la Generalitat, Artur Mas. Ares considera que también es determinante "la solidez y la institucionalización" del partido de los socialistas en la comunidad. 

Pérez Royo aporta su propia conclusión final al considerar que "Andalucía es una consecuencia del Estatuto de Autonomía" que rechazó la derecha y que se aprobó en 1981 . Por eso, porque el PP "nunca ha querido esa autonomía y la sigue sin querer", el constitucionalista cree que el partido que ahora liderará Juanma Moreno "no tiene mensajes" para la comunidad y le será difícil ganar unas elecciones. "En este caso son las siglas las que les perjudican", apunta.