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Bush aprovechará la cumbre norteamericana para defender el libre comercio

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El presidente de EE.UU., George W. Bush, acudirá mañana a su cuarta y última cumbre de líderes de Norteamérica en Nueva Orleans con una férrea defensa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de su atribulada política comercial.

En los últimos meses de su mandato, Bush llegará a Nueva Orleans (Luisiana) decidido a dejar su impronta en la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), el gran proyecto de integración regional lanzado en marzo de 2005.

Bush ha dejado claro que aprovechará el encuentro tripartito con su homólogo mexicano, Felipe Calderón, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, para presentar un frente unido en defensa del TLCAN, o NAFTA por su sigla en inglés, y de su política comercial, bajo ataque de la oposición demócrata.

El sábado, Bush adelantó que en el encuentro de nuevo insistirá en que el Congreso apruebe el TLC con Colombia, con el argumento de que el pacto es de suma importancia geopolítica, económica y de seguridad nacional para Estados Unidos.

El cónclave de dos días tiene como propósito evaluar los logros obtenidos desde la cumbre de Montebello (Canadá) en agosto del año pasado, y trazar las líneas generales de un nuevo plan de acción para los próximos doce meses.

Las reuniones se centrarán en cinco áreas fundamentales: la competitividad global, la seguridad de las fronteras, cooperación energética y de desarrollo, seguridad alimentaria y la coordinación de respuestas a desastres naturales y emergencias de otra índole.

Aparte de defender la libre empresa, los tres socios del TLCAN también abordarán espinosos asuntos como la narcoviolencia, el tráfico ilegal de armas de EE.UU. hacia México, y el creciente flujo de inmigrantes indocumentados en este país, entre otros asuntos.

Del lado mexicano, se espera que Calderón defienda la libre circulación de sus camiones por las carreteras de EE.UU. -ahora solo existe un programa piloto de un año-, y la protección de los migrantes de ese país.

Del lado canadiense, aunque las autoridades de Ottawa han dado pocos detalles de su agenda, se prevé que Harper defienda el TLCAN e insista en el libre acceso de bienes y personas a través de la frontera con EE.UU.

"Los tres líderes destacarán la necesidad de profundizar y proteger las relaciones comerciales (...) esto es muy importante para la prosperidad regional", ha señalado Tom Shannon, secretario de Estado adjunto para Asuntos del hemisferio occidental.

Bush escogió la emblemática ciudad sureña de Nueva Orleans para destacar su despegue después del huracán "Katrina" en 2005, y se espera que Calderón resalte la aportación de unos 30.000 inmigrantes mexicanos al renacimiento y reconstrucción de la urbe.

No se esperan grandes anuncios, pero México, por ejemplo, buscará la permanencia de este tipo de foros para ventilar los asuntos de interés bilateral y regional.

"Queremos blindar este formato de cumbres, porque la seguridad y prosperidad regional trascienden la administración Bush. Queremos que continúen, independientemente de quién resulte elegido presidente en los comicios de noviembre", dijo a Efe una fuente diplomática mexicana que pidió el anonimato.

Bush llegará al encuentro con su popularidad por los suelos, un famélico capital político, y un Congreso bajo control demócrata, que, ante la incertidumbre económica del país, ha insuflado vida a una oleada de proteccionismo.

Los aspirantes presidenciales demócratas Hillary Clinton y Barack Obama han dejado claro que, si uno de ellos gana la presidencia, EE.UU. se retirará del TLCAN en seis meses a menos que se pueda renegociar.

Ante el clima hostil que afronta en el Congreso, en esta cumbre Bush no podrá dar garantías de cuándo se someterá a votación el TLC con Colombia o la Iniciativa Mérida para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y Centroamérica.

El lunes, Bush participará en la reapertura del consulado mexicano en Nueva Orleans y sostendrá reuniones bilaterales con Calderón y Harper. También asistirá a una recepción con empresarios, y una cena privada con los líderes de México y Canadá.