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La Casa Blanca reconoce avances en la negociación del rescate del sector automotriz

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El Congreso, de mayoría demócrata, y la Casa Blanca han logrado progresos este fin de semana en la negociación de un paquete de ayudas para rescatar a la industria del automóvil de la bancarrota.

La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, reconoció hoy que las negociaciones habían entrado en una fase "constructiva", pero no quiso detallar si el acuerdo está cerca.

Las negociaciones han experimentado un impulso después de que ayer se conociera el deplorable estado del mercado laboral estadounidense, que pierde empleos día a día.

Solo en noviembre han desaparecido 533.000 puestos de trabajo, la cifra mensual más alta de los últimos 34 años, en tanto que en lo que va de año se han perdido 1,9 millones.

En esta línea, la Casa Blanca y los líderes del Congreso, a donde han acudido esta semana los directivos de Ford, Chrysler y General Motors a pedir 34.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito, trabajan contrarreloj para limar sus diferencias en cómo rescatar a esta industria, que emplea a millones de personas.

"Hemos tenido unas discusiones constructivas con los miembros de las dos Cámaras del Congreso, y de los dos partidos", dijo hoy Perino, en un comunicado.

Hasta ahora, el Gobierno y la mayoría demócrata del Congreso no se ponían de acuerdo acerca de dónde sacar el dinero necesario para ayudar a la industria automovilística, que se encuentra en un callejón sin salida ahogada por la caída de las ventas y el endeudamiento.

Los demócratas estaban dispuestos a facilitar unos 25.000 millones en préstamos siempre que este dinero saliera del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares aprobado en octubre pasado.

Además, exigen una intensa supervisión y vigilancia del destino del dinero que se conceda al motor, una industria conocida por los excesos financieros y altas remuneraciones de sus directivos.

La Casa Blanca, por su parte, quiere que el dinero salga de la partida de ayudas que el Departamento de Energía tiene ya reservada para incentivar a la industria del motor a fabricar coches más ecológicos y eficientes.

Los demócratas cambiaron ayer, a última hora, de postura, y aceptaron las exigencias de la Casa Blanca en aras de lograr un acuerdo.

En este sentido, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que tras este giro "estamos cerca del acuerdo, aunque no en un 100 por cien".

La portavoz de la Casa Blanca también mostró su confianza en que "seguiremos avanzando en la negociación del rescate del automóvil, bajo determinados principios".

Perino citó el "uso de programas de préstamos que ya existen", con relación al de ayudas del Departamento de Energía, y la "imposición de protecciones muy fuertes para los contribuyentes" para evitar que el dinero concedido a la industria se malgaste.

"El Congreso insistirá en que cualquier legislación incluya una supervisión rigurosa que garantice que los recursos se utilicen de manera que aseguren la viabilidad a largo plazo y la competitividad de la industria automotriz de EE.UU.", señaló Pelosi.

Las negociaciones tienen que prosperar, dado que las intenciones del Congreso, según indicó anoche Pelosi, son que el proyecto de ayuda a la industria automotriz sea sometido a votación en la Cámara de Representantes la semana próxima.

Paralelamente, el Senado proyecta debatir los planes de ayuda, indicaron fuentes legislativas.

Si se usa finalmente el programa existente para fomentar los coches ecológicos, ello liberará unos 15.000 millones de dólares, cantidad inferior a la que reclamaban las tres grandes compañías de Detroit, pero suficiente para seguir operando a medio plazo.