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Un centenar de monjes tibetanos ataca una comisaría en China

La supuesta desaparición de un independendista provoca la protesta violenta de la población

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La tensión en las regiones tibetanas continúa siendo alta pocos días después del 50 aniversario del levantamiento contra la ocupación china que forzó el exilio del Dalai Lama. Más de 90 monjes fueron detenidos por la Policía china el sábado por atacar una comisaría local en la región de la provincia de Qinghai, fronteriza con el Tíbet, según la agencia estatal china, Xinhua.

Los disturbios violentos tuvieron lugar cerca del monasterio de Lagyab, donde centenares de personas, en su mayoría monjes, atacaron la comisaría en protesta por la supuesta desaparición de un detenido tibetano, acusado de conducir actividades separatistas y apoyar la independencia del Tíbet. El detenido, Zhaxi Sangwu, logró fugarse mientras iba al baño y los rumores de que se lanzó al Río Amarillo mientras intentaba escapar levantaron el 'descontento' popular y motivaron el asalto a la comisaría, según Xinhua. Tras los incidentes, en el que resultaron heridos varios policías y funcionarios locales, fueron arrestadas seis personas y otras 89, la mayoría monjes, se entregaron a la Policía, informó la agencia estatal china.

El Gobierno chino teme que se produzcan nuevas revueltas

El caso de Zhaxi, sin embargo, no se ha esclarecido. Según la Policía, su ropa fue hallada cerca del río y el hombre permanece desaparecido. Pero la web de un grupo tibetano en el exilio asegura que el supuesto líder separatista un monje de 28 años se suicidó tirándose al río para escapar de los agentes.

La información fue revelada por la web Phayul.com, citando fuentes anónimas en la ciudad india de Dharamsala, (sede del gobierno tibetano en el exilio). La Policía encontró una bandera tibetana y folletos políticos en la habitación del monje, según la agencia Associated Press.

Tanto el Tíbet como las regiones tibetanas del extremo occidental de China han sido víctimas de una brutal represión policial durante las últimas semanas, coincidiendo con el aniversario del levantamiento tibetano frustrado por el ejército de Mao.

Pekín mantiene una especie de ley marcial no oficial en la región

Gracias a un enorme despliegue militar, Pekín ha conseguido sellar el Tíbet, donde impera una especie de ley marcial no oficial. Las carreteras están plagadas de controles policiales, se ha bloqueado el acceso a turistas y periodistas extranjeros y las tropas paramilitares armadas con fusiles y tanques se encargan de mantener el orden social.

Uno de los mayores temores del Gobierno chino es que se repitan las revueltas violentas del 14 de marzo del año pasado en Lhasa, la capital del Tíbet. Verificar lo que sucede en la zona es casi imposible mientras los periodistas extranjeros tengan bloqueado el acceso y la población tema a hablar por miedo a represalias. Pero el incidente del sábado en Qinghai no es el primero en estas últimas semanas.