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España afronta dividida el debate del modelo social

La izquierda reconoce la ofensiva contra el Estado del bienestar y el PP niega que esté en riesgo

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'Estamos ante una ofensiva en toda regla contra el Estado del bienestar', advierte el portavoz de IU en el Congreso, Gaspar Llamazares. Con la misma preocupación coincide en el diagnóstico el diputado Joan Tardà desde Esquerra Republicana de Catalunya. 'Estamos ante un momento más que delicado'.

A diferencia de otros tiempos, 'el discurso ideológico de aquellos que pretenden ir desguazándolo ha arraigado', sostiene Tardà, intentando hacer comprensible el laberinto de intereses cruzados que ha despertado la alarma ante la deriva de una Europa que puede perder su ADN social: 'Europa es un gran petrolero cargado de riqueza, pero le cuesta mucho virar y en ese terreno los mercados se encuentran cómodos, porque pueden sumar complicidades gracias a las contradicciones de los Estados'.

PP y CiU no creen que exista un desmantelamiento del modelo social

También España viaja a bordo de ese buque. El reciente ajuste contra el déficit y la reforma laboral son para la izquierda y los sindicatos el último golpe de timón, el botón de muestra de una estrategia mucho más ambiciosa.

'Los ataques vienen de la derecha, que nunca ha creído en el Estado del bienestar, y de países emergentes que no quieren que sus trabajadores comprueben que la protección social es compatible con el mercado y el crecimiento', explica Isabel López i Chamosa, diputada del PSOE. ¿Qué se puede hacer para preservar el modelo? 'Reformarlo constantemente', responde.

'El PSOE defiende las reformas adecuadas para mantener esa protección social. No son iguales las reformas que emprende Merkel que las que lidera Zapatero. Mientras que Alemania reduce, España fortalece', argumenta López i Chamosa sin alejarse del tablero político. 'La protección social sólo se ha desarrollado con gobiernos socialistas. Ni una sola ley que genere derechos fue desarrollada en los ocho años de mandato del PP'.

El PSOE acusa a la derecha de los ataques al Estado del bienestar

'No creo en un ataque orquestado ideológicamente contra el Estado del bienestar', replica desde esta formación conservadora el diputado Tomás Burgos. 'Los prejuicios de la izquierda, sus errores de gestión y su resistencia a valorar los resultados de las políticas y no las intenciones son los que ponen en riesgo muchos elementos que configuran este modelo'.

Burgos reclama una 'agenda reformista urgente' en España para 'volver a la senda de crecimiento, empleo, bienestar y riqueza' que apuntale el Estado del bienestar. 'Sólo será fuerte y justo si conseguimos una sociedad plenamente activa y productiva, que gane en competitividad y no se lastre con unas cuentas públicas desajustadas', argumenta, antes de reclamar una 'política nueva', 'buena', según enfatiza, para evocar un contraste con la que desarrolla el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero.

¿Ha claudicado la política ante la hegemonía de los mercados? 'Juega un papel más importante que nunca', defiende este portavoz del PP. 'Rotundamente no', coincide la representante del PSOE.

Equidistante, Carles Campuzano, de Convergència i Unió, no tiene la impresión de estar viviendo un desmantelamiento del Estado del bienestar,análisis que comparte el PP. 'En España, una derecha muy minoritaria anuncia el fin de este sistema con entusiasmo, y la izquierda conservadora parece disfrutar de forma masoquista ante esa perspectiva', abunda el representante de CiU. 'Es imprescindible insistir en que el mantenimiento del modelo social europeo está muy vinculado a una alta tasa de empleo y reforzar la idea de que los derechos están ligados a los deberes y responsabilidades de los ciudadanos'.

'Está enfermo, pero se pueden hacer cosas por evitar que empeore y decaiga'

'Está enfermo, pero se pueden hacer cosas por evitar que empeore y decaiga', diagnostica Emilio Olabarría, del PNV, colocando sobre la camilla un Estado del bienestar cuyos principios política orientada al pleno empleo y protección universal 'son de plena vigencia, a pesar de la paradoja de plantear esto con 4,6 millones de parados y un sistema público de pensiones sobre el que se han planteado dificultades sobre su sostenibilidad'.

Hay soluciones, indica. 'Yo intentaría recuperar un mercado más civilizado y no me dejaría seducir tan fácilmente como lo está haciendo el Gobierno por ese personaje sin rostro que son los mercados'. Pero Olabarría deposita poca confianza en Zapatero: 'No creo que un Ejecutivo tan lánguido pueda afrontar en solitario un reto de esta envergadura. Llamaría a todos, partidos y agentes sociales, a diagnosticar la situación y definir un nuevo modelo de crecimiento'.

'Asistimos a un avance imparable del poder económico privado y a un retroceso importante de lo público y la política', denuncia por la izquierda Gaspar Llamazares. 'Aprovechando la crisis, hay un neoliberalismo sin freno al que le sobra todo lo público', prosigue el diputado de IU.

Esta voracidad ultraliberal ha impulsado 'leyes de excepción', como califica a los recortes o la reforma laboral. Tras devorar las empresas públicas privatizadas, el hambre del capitalismo más feroz amenaza ahora a los servicios públicos pensiones, sanidad y educación que vertebran el Estado social europeo y son el 'oscuro objeto del deseo' de esa 'alta burguesía internacionalizada' que son los mercados.

'Retrasar la edad de jubilación, el copago sanitario... Esa es la trampa'

'Está en juego no sólo el bienestar, sino la democracia, porque ese ataque al modelo social producirá una profunda humillación de las instituciones democráticas', advierte Llamazares apelando a la movilización como freno.

'Retrasar la edad de jubilación, el copago sanitario... Esa es la trampa. No hay que retroceder ni un milímetro en derechos. No es época de grandes discursos, sino de resistir', completa el diputado Tardà.

'Lo que no podemos es instalarnos donde nos quieren llevar, en una depresión colectiva', avisa Toni Ferrer, secretario de Acción Sindical de UGT, que coincide con Tardà en que la socialdemocracia vive en una 'total debilidad'. 'El movimiento sindical es central ahora, de ahí que la movilización del 29 de septiembre sea determinante para denunciar que, por el camino actual, se va a la ruina de Europa'.

Coincide desde CCOO Fernando Lezcano, secretario confederal de comunicación. 'En este contexto se entiende la huelga general de septiembre, en la lógica de defender lo que realmente está en juego'. 'En España, como en el resto de Europa, hay que recomponer la izquierda y repensar para la acción política, recuperar la iniciativa y la contestación', concluye.