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Eto'o, el adiós al delantero de los 130 goles

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Llega el sueco Zlatan Ibrahimovic y se va el camerunés Samuel Eto'o. Se marcha después de marcar 130 goles en cinco temporadas, dos de ellos decisivos en París y Roma, después de ser repudiado por su entrenador y tras protagonizar el 'culebrón' estival, pero como el tercer máximo goleador de la historia del Barcelona, por detrás de los míticos César y Kubala.

Samuel Eto'o Fils (Duala, Camerún, 10/3/1981) es de los delanteros que serán recordados siempre en el 'planeta Barça', por sus goles y por su carácter.

El club catalán se lo compró, en verano de 2004, al Mallorca, que compartía con el Real Madrid el cincuenta por ciento de los derechos del jugador, por 24 millones de euros.

Cinco veranos después, Eto'o sale con destino a Milán, el Inter lo acogerá y lo cubrirá de oro (más 50 millones de euros netos por cinco temporadas), en una operación carísima para el Barça en la que se ha hecho con Zlatan Ibrahimovic y ha tenido que pagar 45 millones, el traspaso del camerunés y la cesión de Alexander Hleb.

Fue un 'capricho' del presidente de la entidad azulgrana, Joan Laporta, que siempre ha considerado a Eto'o su ojito derecho, aunque últimamente la relación entre ambos se había deteriorado.

Tampoco Eto'o, después de conocer que Guardiola no deseaba tenerlo en su equipo por "falta de 'feeling'", ha acabado por entender la opinión del entrenador, en un asunto con muchos claroscuros.

Eto'o, que llegó a Europa de la mano del Real Madrid, nunca se sintió querido por el club blanco, donde nadie confió en él -fue cedido al Espanyol y Leganés y luego traspasado al Mallorca- hasta que su fútbol vertical y su instinto goleador explotó en la isla. El Barça lo vino a buscar, y la determinación de Eto'o para fichar por el eterno rival fue clave para que el conjunto blanco renunciara a recuperarle.

"Voy a correr como un negro para vivir como un blanco", prometió durante su presentación como nuevo jugador azulgrana. Samuel Eto'o, el león indomable, cumplió su palabra con creces. A su carácter ganador y su incansable ayuda en la presión a la salida del balón del equipo rival, sumó una definición letal.

Marcó 29 tantos en la primera temporada, 34 en la segunda, y el Barça de Rijkaard ganó dos Ligas, dos Supercopas de España y una 'Champions', éste último torneo gracias a un gol suyo en la final ante el Arsenal que metió a su equipo de nuevo en el partido (1-1) pocos minutos antes de que Belletti marcara el tanto del triunfo (2-1).

Tras aquella final de París, el equipo se dejó ir, y Eto'o inició su 'via crucis' particular. Dos graves lesiones -una rotura de menisco sufrida en un partido de Liga de Campeones ante el Werder Bremen en la temporada 2006-07 y otra del tendón del recto anterior de la pierna derecha en el Trofeo Joan Gamper ante el Inter de Milán al inicio de la siguiente campaña- lastraron considerablemente su rendimiento.

El Barça pasó dos años en blanco, y Eto'o, que saldó esas dos temporadas con 13 y 18 goles, respectivamente, acabó siendo noticia más por su incontinencia verbal fuera del terreno de juego que por lo que hacía en el campo.

La más sonada la protagonizó en Vilafranca del Penedès (Barcelona) el 13 de febrero de 2007, en un acto solidario en la que se le calentó la boca. Llamó mala persona al técnico, Frank Rijkaard, criticó a la estrella del equipo, Ronaldo de Assís 'Ronaldinho', por refugiarse constantemente en el gimnasio en lugar de entrenarse con el resto de sus compañeros, e incluso habló de "una guerra de bandos" en el vestuario.

Eto'o se equivocó en la forma, pero no en el fondo, como se comprobaría meses después, cuando el conjunto azulgrana regalaría a Liga al Real Madrid por culpa de la actitud indolente de varios de los pesos pesados de aquel equipo.

Hubo un antes y un después en el Barça de Rijkaard tras aquellas declaraciones. Las relaciones entre Eto'o, que nunca se sintió realmente querido por la afición, y Ronaldinho, el ídolo del Camp Nou, ya no se recondujeron jamás, y el Barcelona prosiguió su caída libre una temporada más.

Con la llegada de Pep Guardiola se fueron Ronaldinho y Deco, pero no el camerunés, pese a que el nuevo técnico hizo público, nada más aterrizar en el banquillo azulgrana, que no contaba con él. Eto'o, sin embargo, decidió quedarse para convertirse, pese al escepticismo inicial, en el '9' titular del mejor Barça que se ha visto jamás.

Esta temporada ha marcado 36 goles -su mejor registro con la camiseta azulgrana- y ha sido una pieza básica en el triplete, especialmente en la reconquista de la 'Champions', al volverá a 'abrir la lata' (1-0) en la final ante el Manchester United.

Samuel Eto'o Fils emigra, con 28 años, al Calcio, donde el Inter de Milán lo convertirá en uno de los jugadores mejor pagados del mundo. Se va tras ganar tres Ligas, dos Ligas de Campeones, una Copa del Rey y dos Supercopas de España con el Barcelona. Se marcha siendo el duodécimo en la clasificación de máximos artilleros de la historia de la Liga española, donde ha marcado 161 tantos en 278 partidos.

Pero su salida no ha sido nada fácil. El Barça, en una rocambolesca operación, ha tenido que pagar 45 millones, el traspaso de Eto'o y la cesión de Hleb, para buscarle un sustituto: el sueco Zlatan Ibrahimovic.

Es el adiós del delantero más rentable que jamás ha habitado en el 'planeta Barça', la despedida del delantero de los excesos: en goles y verbalmente.