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El expresidente de Pescanova culpa a los bancos de prestarle dinero sin exigirle garantías

Fernández de Sousa ha declarado ante el juez Ruz que las entidades que concedieron créditos a su empresa conocían el agujero contable pero ganaban tanto dinero con los intereses que no le ponían pegas.

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El expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, ha responsabilizado este martes a la banca de la situación que atraviesa la empresa al afirmar que las entidades le concedían créditos a corto plazo sin exigir garantías a cambio porque así se aseguraban el cobro de altos intereses. Este sistema de financiación se mantuvo durante mucho tiempo, ha sostenido.

Sousa, imputado por la comisión de delitos de falseamiento de información económico-financiera, uso de información relevante, estafa y falsedad en documento mercantil, ha contestado desde las 10.00 horas hasta las 19.00 horas en dependencias judiciales a las preguntas formuladas por el fiscal anticorrupción Juan Pavía. No acaba aquí su comparecencia como imputado en la Audiencia Nacional, seguirá declarando el jueves, esta vez como representante de una de sus sociedades, la Sociedad Gallega de Importación de Carbones.

El empresario ha negado haber falseado facturas de la empresa para incrementar la concesión de crédito y deposita la ilegalidad en las propias entidades bancarias.

Fuentes jurídicas aseguran que Sousa ha explicado al juez Pablo Ruz en la Audiencia Nacinonal que la auditora BDO tenía constancia del agujero de 927 millones de euros  y de la deuda de 3.674 millones de Pescanova. También que la auditora trataba directamente con los bancos y que nunca se pusieron pegas a la cuentas de la empresa, que se encuentra en concurso de acreedores desde el pasado abril y suspendida de cotización.

Sousa sostiene que nunca se le pusieron pegas porque los bancos 'ganaban mucho dinero' con el sistema establecido

A preguntas del fiscal, Sousa ha manifestado que los bancos no le pedían ninguna documentación cuando pedía un crédito porque 'ganaban mucho dinero' con el sistema establecido, que consistía en conceder los préstamos a cambio de facturas por cobrar.

Según el informe pericial elaborado por KPMG e incorporado a la causa, Pescanova utilizó 14 sociedades instrumentales para emitir facturas falsas entre 2007 y 2013, pero el imputado ha dicho que eran los propios bancos los que reclamaban esas facturas porque estaban deseando prestarle dinero.

El expresidente de Pescanova ha reconocido, no obstante, que ocultó hasta el último momento la deuda de la compañía 'para no perjudicar a la sociedad', que estaba pendiente de cerrar la venta de una planta en Chile con la que confiaba en obtener liquidez.

También ha sido preguntado por las operaciones de venta de varios paquetes de acciones de Pescanova antes del pasado 28 de febrero, fecha en la que comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la decisión de la compañía de no formular cuentas anuales y manifestó sus dudas sobre la propia continuidad de la empresa.

Sousa ha dicho que esas ventas, por las que ingresó más de 27 millones de euros, obedecían a la necesidad de devolver los créditos con los que anteriormente había adquirido a través de sociedades participadas acciones de la misma empresa 'a precios muy altos'.

Además, ha señalado que prestó a Pescanova parte del dinero obtenido -9,3 millones-, mientras que el resto lo dedicó a pagar créditos personales.

'No tenía ni para pagar el peaje de la autopista'

Sousa, según las fuentes consultadas, no ha admitido mala gestión, pero sí 'errores', y ha dicho: 'No hemos funcionado bien, es algo que no debía haber pasado'. 

'No tenía ni para pagar el peaje de la autopista', ha declarado, según las fuentes consultadas.

El expresidente de Pescanova ha negado, por otra parte, haber intentado evadir dinero al extranjero, en relación con los 5,2 millones de dólares, unos 4 millones de euros, bloqueados el pasado mes de septiembre por orden del juez Ruz en una cuenta abierta en Portugal por la mujer del imputado, Rosario Andrade.

La orden de transferir los fondos a un banco chino, dada después de la imputación de Sousa, fue bloqueada por las autoridades lusas, pero el empresario ha asegurado hoy que fue él quien dispuso la anulación de la operación, que ha justificado diciendo que en Hong-Kong la rentabilidad para la renta fija es del 12 %, mucho más alta que en Portugal o en España.

Las fuentes consultadas han señalado que Sousa confía en que el valor de Pescanova subirá y en que la empresa 'volverá a cotizar' dada el alza de precios del pescado.

Así, ha señalado que el incremento en los últimos meses del precio del rodaballo en un 120%, del salmón entre un 50% y un 80% y del de los langostinos hasta en un 90% se traduciría hoy en la recuperación del precio de la acción, que bajó de 17,4 euros antes de la primera suspensión de su cotización a 5,91 euros después de la última, el pasado 12 de marzo.

El juez Ruz también ha tomado declaración como imputado a Pablo Javier Fernández, hijo del expresidente y miembro del Consejo de Administración de Pescanova, que ha señalado que los consejeros aprobaban todas las iniciativas de su padre sin poner pega alguna y que solo en la segunda reunión mantenida en 2013, previa a la quiebra, empezaron a cuestionarle.

Por último, Jesús García García, que fue el hombre de confianza de Sousa en la compañía, ha relatado que tras pasar por todos los puestos en la misma se le ofreció un puesto en el Consejo a su jubilación, y que ha perdido los ahorros de más de 40 años porque acudió a las ampliaciones de capital de Pescanova.