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Isabel II discute la reforma de la corona con Brown

El Parlamento británico ignora una propuesta para acabar con la discriminación en el trono

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El eco de la reforma de la monarquía británica resuena con fuerza en el Palacio de Buckingham. Y el emisario es el primer ministro Gordon Brown, que ha introducido la polémica cuestión en sus audiencias con Isabel II. De acuerdo con Downing Street, el líder laborista mantiene conversaciones con la Jefe del Estado sobre las arcaicas anomalías en la ley de sucesión al trono centradas en la posición de la mujer y la religión del conyugue del heredero de la Corona. En el Reino Unido, un príncipe tiene prioridad sobre sus hermanas mayores y quien se casa con un católico pierde el derecho a reinar.

Brown reconoció la necesidad de afrontar 'cuestiones tan claras sobre la exclusión' de algunos en el derecho a portar la Corona británica. 'En el siglo XXI, la gente espera que se elimine la discriminación', dijo el primer ministro durante su visita en Brasil.

Más cerca de casa, en los Comunes, el Ejecutivo laborista dejó pasar la oportunidad de acabar con la discriminación en las leyes de sucesión a la Corona. El diputado liberal demócrata, Evan Harris, desveló su propuesta de ley para abolir el veto a los católicos y asegurar la igualdad de género a los herederos de la reina Isabel. La proposición no tendrá recorrido legal al no contar con el apoyo ni de laboristas ni de conservadores.

'La situación actual es discriminatoria y ofensiva para mujeres y católicos. No es apropiada para nuestros tiempos', dijo el propulsor de la reforma. Harris defiende la separación del Estado y la Iglesia en un país donde la Reina es Gobernadora Suprema de la Iglesia de Inglaterra.

Pero su proyecto de ley no aspira a deshacer este histórico lazo y tampoco propone eliminar la exigencia de que el Jefe del Estado esté 'en comunión' con la fe anglicana. El diputado quiere acabar con la discriminación de los católicos e imponer igualdad entre los herederos sin distinción de sexo.

El debate no es de una urgencia extrema pues los próximos futuros reyes, los príncipes Carlos y Guillermo, no tienen hermanas mayores. El dilema aflorará si Guillermo decidiera casarse con una católica o su primer descendiente fuera mujer.

A la relativa distancia temporal de ambas hipótesis achacó Harris los escaños vacíos, ayer, en los Comunes. Una docena de parlamentarios, incluidos el ministro de Justicia, Jack Straw, se sumaron al debate, que transcurrió en un ambiente distendido y abierto a la bromas. Sabían que el Gobierno iba a guillonitar la propuesta de reforma.