Publicado: 04.07.2014 07:00 |Actualizado: 04.07.2014 07:00

"Necesitamos 50.000 firmas para parar el sacrificio animal"

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En los últimos 10 años se han sacrificado unos 50.000 perros y gatos en la Comunidad de Madrid. "Solo por haber sido abandonados", denuncia Nacho Paunero, presidente de El Refugio, que salva a 500 animales al año de su fatal destino. La asociación de protección animal que dirige ha puesto en marcha una ILP con el objetivo de detener para siempre esta situación.

"Lo que pedimos es cambiar la ley actual, que permite sacrificar animales abandonados si no son reclamados en 10 días. Donde ahora pone que se puede sacrificar, poner que no se puede sacrificar. Tan sencillo como eso", explica Paunero en un conversación con Público. En un manifiesto de siete puntos lanzado para la campaña, los activistas que han puesto en marcha la ILP exponen una serie de medidas como la prohibición de la cría por parte de particulares, la estirilización de los animales abandonados o el desarrollo de campañas de concienciación para evitar que los animales acaben en las calles.

"El Ayuntamiento se está dejando un dineral en eliminarlos en vez de buscar otras alternativas"

Han abierto varias mesas permanentes en toda la Comunidad, y hasta el próximo domingo estarán recogiendo firmas en la calle Barceló, justo en la salida del Metro Tribunal. Tienen hasta el 15 de agosto para conseguir las 50.000 firmas necesarias para llevar su propuesta a votación en la Asamblea de Madrid. "Vamos francamente bien", admite Paunero, que destaca la implicación de los madrileños: "se están volcando con la propuesta y todo el mundo está comentándolo en las redes sociales". El hashtag de la campaña es #SacrificioZero. En las mesas, los activistas calculaban ayer que ya cuentan con entre 10.000 y 12.000 firmas, aunque avisaban de que "hay que recoger muchas más de las 50.000, porque muchas terminan no siendo válidas". 

En unos tiempos en los que el control del gasto público parece no tener límite, puede parecer no ser el mejor momento para lanzar una iniciativa como esta, que obligaría a las autoridades a hacerse cargo de los animales abandonados. Sin embargo, Paunero explica a Público que el cambio de ley no tiene por qué suponer un desembolso extra para la Administración: "No implicaría un gasto económico sino una distribución distinta del dinero que actualmente se gasta. El Ayuntamiento se está dejando un dineral en eliminarlos en vez de buscar otras alternativas".

Uno de los 500 animales que rescata cada año El Refugio. 

"Lo fácil para la Administración es coger todos esos animales y sacrificarlos. Eso es lo sencillo. Lo que pedimos es poner medidas para que no se abandonen. Pero claro, ¿para qué vas a poner medidas si te los puedes cargar y encima hay empresas que se lucran con el sacrificio de los animales?" se pregunta el presidente de El Refugio, que denuncia que "las protectoras de animales, que se llaman así pero no lo son para nada", reciben dinero público por recoger rápidamente a los animales abandonados de las calles. "Ellos lo que hacen es sacrificarlos cuanto antes para que no les consuman comida, para que no ocupen sitio", denuncia el activista proanimal.

"En Catalunya se cambió el modelo en el año 2003. En Madrid estamos en la época de las cavernas —continúa—. Allí, en el momento en el que cambiaron la ley, tuvieron que poner medidas, como censar correctamente a todos los animales, prohibir la exposición de animales en escaparates para evitar la compra compulsiva, el tema de la cría por parte de particulares... Son cosas triviales pero que no se hacen porque lo fácil es ponerles una inyección".

Los activistas de El Refugio aclaran que han estado negociando junto a otras organizaciones animalistas para conseguir la modificación de la ley durante los últimos años, pero ante la inacción institucional, se han decidido a lanzar la ILP. PSOE, IU y UPyD han apoyado la iniciativa, mientras que el PP se mantiene a la espera. La alcaldesa de la capital, Ana Botella, expresó su apoyo personal con su firma el pasado mes, en la mesa que estuvo colocada en la Feria del Libro de Madrid.