Público
Público

La policía de Cádiz manda un SOS en su guerra contra el narco

Los agentes alertan de que los traficantes han aumentado la violencia y alcance de sus acciones y Policía y Guardia Civil no tienen personal ni material para contrarrestarlo

Publicidad
Media: 3.85
Votos: 20
Comentarios:

Una lancha ultrarrápida utilizada por narcotraficantes tras embestir a una patrullera de la Guardia Civil.

El menudeo de droga hace tiempo que se convirtió en una actividad habitual en Cádiz. El tráfico a pequeña escala proporciona ingresos a una parte importante de la población de una de las zonas más empobrecidas de España. Pero el narco ha convertido la provincia andaluza en una de las puertas de entrada de la droga a Europa y la situación entre las fuerzas de seguridad, los traficantes y los propios ciudadanos se está calentando. 

Donde antes los narcos abandonaban los alijos y sus lanchas ante la llegada de una patrulla de la Guardia Civil, ahora la reciben a tiros. Donde antes se producían persecuciones entre los coches patrulla y los vehículos que transportaban la droga, ahora hay embestidas directas para "hacer el máximo daño posible a los agentes", explica José Cobo, portavoz de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC).

Un 40% de los 372.901 kilos de droga incautada en 2016 entró por Cádiz

Su asociación, junto a la Confederación Española de Policía, ha organizado este jueves una concentración de policías y guardias civiles en Algeciras para pedir al Gobierno más medios y personal para combatir el narcotráfico. Afirman que se está llegando a una situación límite: creen que la gota que colmó el vaso fue el ataque de una multitud contra cinco agentes de la Guardia Civil y dos de la Policía hace 10 días en Tonelero, en la Línea de la Concepción.

El operativo se desplazó a la población gaditana para interceptar un desembarco de hachís, pero unas 100 personas se interpusieron entre ellos y los narcos. A pedradas, obligaron a los agentes a abandonar el lugar.

Imagen del coche patrulla de la Guardia Civil apedreado por una multitud en Tonelero (Línea de la Concepción).

"A veces una sola patrulla con dos guardias civiles es la que se tiene que enfrentar a una importante cantidad de personas que se encargan del desembarco de la droga en la playa", expone José Encinas, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). "Ya no es solo gente de la zona. Se está deteniendo a ciudadanos de países del Este que están acostumbrados a la utilización de armas de fuego y a una mayor violencia a la hora de delinquir", continúa. 

"Ya no es solo gente de la zona. Se está deteniendo a ciudadanos de países del Este acostumbrados a la utilización de armas"

"Estamos hablando de grandes cantidades de droga y eso quiere decir que hay un gran movimiento de dinero", advierte el agente. En 2016, un 40% de los 372.901 kilos de droga incautada entró por Cádiz. 

El Ministerio del Interior relaciona los ataques a las fuerzas de seguridad con acciones aisladas y defiende que el catálogo de puestos de trabajo está cubierto. Las asociaciones denuncian que "es un catálogo de puestos de trabajo obsoleto. La plantilla que hay en la actualidad es la misma que hace 10 o 15 años, y en algunos puestos es incluso menor. En el cuartel de la Línea por ejemplo hace 15 años había 45 agentes y ahora mismo hay 38".

Dispuestos a todo

Ambos agentes han explicado a Público que el atrevimiento y armamento de los narcos ha crecido desde 2014. Entonces empezaron a registrarse las primeras embestidas contra los coches patrulla. 

Las amenazas, tiroteos e incluso ataques contra instalaciones oficiales se repiten desde entonces: en diciembre de 2015 un coche cargado con bidones de gasolina destruyó el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de Conil, que empleaba sistemas de radar, cámaras de vídeo e infrarrojas y una antena de comunicaciones para detectar las embarcaciones de las mafias que cruzan el Estrecho.

Atentado contra el SIVE de Conil en diciembre de 2015.

"Estamos hablando de tráfico a gran escala, son bandas organizadas. Roban coches de alta gama por la capacidad de carga y su potencia, alijan con esos coches, embisten a los coches de la Guardia Civil. Estamos en alerta 4 antiterrorista, de momento sabemos que solo están pasando hachís, pero podrían perfectamente estar metiendo explosivos", alerta el agente Cobo. 

"El contrabandista siempre nos lleva ventaja. Con la gran extensión de terreno que está cubriendo la Guardia Civil y tantos puntos de conflicto abiertos... ¿Cómo puede una patrulla cubrir una extensión 20 km de costa? Es imposible", lamenta el portavoz de AEGC. 

El peligro de los ladrones de narcos

Una muestra de que el narco ha pasado a un nuevo nivel es la aparición de bandas que se dedican a robar los alijos de otras mafias. Una actividad que puede desembocar en una guerra abierta entre traficantes y que, por sus carcacterísticas, también multiplica el riesgo en las operaciones de los agentes. 

"No hay casi ningún vehículo de los que se intervienen que no contenga armas de fuego, recortadas, semiautomáticas, pistolas… Hace poco se intervino un coche con fardos de hachís con chalecos de la UCO y con un ariete. Era evidente que se dedicaban al robo a otros narcos", explica Encinas, de AUGC.

Falsificación de un chaleco de la UCO incautada a narcotraficantes.
Fardos de hachís incautados en un coche utilizado por narcotraficantes.
Escopeta recortada que los traficantes arrojaron por la ventanilla ante la llegada de los agentes.
Fardos de hachís en un coche incautado a narcotraficantes.
La Policía de Algerciras descubrió en marzo una réplica de un coche de la Guardia Civil preparada por narcos.

El robo entre mafias utilizando uniformes y tácticas policiales siembra la duda en los narcos cuando son interceptados por las fuerzas de seguridad reales. Los enfrentamientos pueden ser mayores y de mucha mayor gravedad. Afortunadamente por ahora no ha habido que lamentar daños personales graves. 

Miedo

Las asociaciones de agentes alertan al Gobierno de que la provincia de Cádiz se ha convertido en uno de sus destinos más difíciles. No es casualidad que hayan aumentado las solicitudes de cambio de destino proporcionalmente a la violencia de los narcos y las amenazas. Avisan de que si no se toman medidas puede convertirse en un auténtico punto negro en la seguridad del Estado.

"A veces la sociedad se queda con un mensaje equivocado. Se suele decir que somos policías porque queremos. Y es verdad, pero muchos de nosotros somos de aquí. Estoy en mi pueblo. ¿Por qué me voy a tener que ir yo de casa y de mi lugar de trabajo por unos delincuentes? Yo no me quiero ir de aquí, quiero medios para luchar contra ellos", exige Cobo.