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Cuando los ricos pagaban el 63%

Los millonarios estadounidenses vieron notablemente incrementada su presión fiscal en 1932, cuando pasó del 25% al 63%

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Los millonarios estadounidenses vieron notablemente incrementada su presión fiscal en 1932, cuando pasó del 25% al 63%. Era su aportación para que el país saliera de la Gran Depresión. En 1944-1945 se llego a imponer un tipo de hasta el 94% como contribución al presupuesto para la guerra. Después de eso, se mantuvo una presión fiscal muy elevada sobre las rentas más altas, siempre por encima del 63% e incluso del 80%.

Las cosas cambiaron cuando llegó Ronald Reagan a la presidencia y empezó a bajar los impuestos, especialmente a los ricos. Esta política neoliberal fue seguida por otros presidentes y, por supuesto, por George Bush Jr. En la actualidad, un estadounidense tributa al 35% como promedio, pero las rentas de capital disfrutan de una menor tributación, igual que ocurre en España. Cuando el multimillonario Warren Buffet reclamó más impuestos a los ricos, explicó que él sólo pagaba un 17,5% mientras que sus empleados pagaban mucho más.

Ahora, Obama pretende poner un nuevo impuesto a los que obtienen ingresos anuales superiores a un millón de dólares (730.000 euros) para que paguen el 35% que abonan los asalariados, y no prorrogar las exenciones y bonificaciones fiscales que introdujo Bush para rentas superiores a 200.000 dólares anuales (146.000 euros), incluyendo la deducción por jet privado.

Por descontado, esta propuesta no cuenta con el apoyo de los republicanos, porque piensan que subir impuestos perjudica el crecimiento. Llegan al punto de llamar "creadores de empleo" a los ricos.

Algo similar sucede en España, donde las propuestas fiscales del Partido Popular consisten básicamente en bajar impuestos a las empresas, a pesar de que la recaudación está agónica en Sociedades y de que existe una elevada brecha fiscal entre lo que pagan efectivamente los asalariados y lo que pagan los empresarios. Por ejemplo, el tipo efectivo en Sociedades para grandes empresas es inferior al 10%, mientras el tipo efectivo para salarios de 50.000 euros es más del doble. Otro ejemplo: el promedio de lo que declaran en el IRPF los pequeños empresarios es un 43% inferior a lo que declaran los asalariados.

Por cierto, los años en los que los ricos estadounidenses pagaban altos impuestos fueron etapas de prosperidad para el país.