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La Ruta Quetzal celebra en Santiago el Xacobeo 2010

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La expedición de la Ruta Quetzal BBVA ha llegado a la ciudad de Santiago de Compostela, donde hoy, día del apóstol patrón de España, se unirá a cientos de peregrinos en los actos de celebración del Xacobeo 2010.

Los 270 jóvenes de 53 países que forman el grupo culminaron ayer en la Plaza del Obradoiro, frente a la catedral, el recorrido marítimo y fluvial que iniciaron hace una semana en Lisboa a bordo del buque de la Armada Española "Galicia".

Para llegar hasta Santiago, los expedicionarios siguieron el camino que, según la tradición, realizaron los discípulos del apóstol cuando transportaron sus restos desde Jaffa, en Palestina, hasta la ciudad gallega en la que ahora reposan.

Por eso, y tras navegar por la costa portuguesa hasta la localidad de Villagarcía de Arosa, en la provincia de Pontevedra, remontaron el río Ulla para llegar hasta Padrón.

Allí, los 'ruteros' tuvieron su primer contacto con la historia del discípulo de Cristo cuando visitaron "O Pedrón", la piedra donde la leyenda cuenta que fue amarrada la barca que transportó su cuerpo decapitado.

El último tramo del camino lo realizaron a pie, recorriendo los 25 kilómetros que les separaba de la capital compostelana.

Los expedicionarios, ayudados por bastones de madera y luciendo la concha que les identificaba como peregrinos, atravesaron aldeas, veredas y bosques.

Como compañero de viaje tuvieron a Cristóbal Ramírez, periodista y experto en el Camino de Santiago, que les explicó el entorno, los secretos y la historia de una de las rutas de peregrinaje más importantes de Europa.

La primera parada la realizaron en Iria Flavia, cuya iglesia se convirtió en el siglo IX en el gran centro político de Galicia.

También descansaron y se refrescaron frente al templo de A Escravitude, construido en el siglo XV sobre "A Fonte Santa", gracias a las donaciones de los devotos que acudían a la fuente por las propiedades curativas y milagrosas del agua.

Cuando el calor obligaba a aminorar la marcha alcanzaron Parada de Francos, en cuya arboleda se detuvieron para comer un menú a base de pollo con patatas asadas, ensalada de arroz y maíz, fruta y agua.

Por delante quedaban todavía 12 kilómetros hasta llegar a Santiago y en el rostro de los 'ruteros' se empezaba a reflejar ya el cansancio acumulado durante más de un mes de expedición.

Animados por los cánticos, con el apoyo de sus monitores y los saludos de los peregrinos de todo el mundo que recorren estos días los caminos gallegos, los chicos y chicas afrontaron con decisión la recta final de la marcha.

En los alrededores de la ciudad santa, se sintieron arropados por los coches que les pitaban para darles la bienvenida y les apoyaban con frases como: "¡Vamos que ya no queda nada!".

Con los abanderados de los 53 países participantes al frente, la larga fila de expedicionarios se introdujo finalmente en las calles de Santiago, donde cientos de personas esperaban el inicio de las celebraciones del Xacobeo 2010.

La alegría se desbordó en la Plaza del Obradoiro, entre fuertes medidas de seguridad por la presencia en la ciudad de autoridades llegadas de todos los rincones de España.

La fachada de la impresionante catedral que alberga la cripta con los restos del Apóstol fue el fondo perfecto para fotografiarse por parejas, grupos y nacionalidades.

El cansancio y el dolor muscular dio paso en ese instante a la placentera sensación que da el saber cumplidos los objetivos.

Horas después, mientras la expedición de la Ruta Quetzal descansaba en las instalaciones del colegio "Compañía de María", la ciudad entera resplandeció bajo las luces de los fuegos artificiales que anunciaron el inicio de las fiestas.

Las torres de la catedral compostelana se iluminaron para dar la bienvenida a los peregrinos de todo el mundo que, como reza la tradición, recibirán la indulgencia papal y con ella el perdón de sus pecados.

Entre ellos están los jóvenes expedicionarios de la Ruta Quetzal, que hoy regresarán a la Plaza del Obradoiro para seguir de cerca los actos institucionales con los que se recuerda cada año la llegada del apóstol Santiago a tierras gallegas.