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Los afectados le devuelven el 'barro tóxico' a la empresa reponsable del desastre

Camiones cargados con restos de lodo y escombros se dirigen a los territorios de la compañía, que ha negado cualquier responsabilidad

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La empresa de aluminio húngara MAL , propietaria de la represa de la sustancia de tóxica que está causando el peor desastre medioambiental de Hungría, ha anunciado que no piensa asumir ninguna responsabilidad . Pero los cientos de afectados, que han perdido sus casas y casi todas sus propiedades, no van a quedarse de brazos cruzados. 

Aunque todavía no se conoce si la iniciativa está secundada por el Gobierno húngaro, lo cierto es que desde los municipios afectados por el barro rojo están saliendo camiones cargados de lodo que será devuelto al lugar donde se originó la tragedia: los mismos territorios de la compañía MAL, que ahora se desentiende de lo ocurrido, informa Nuño Domínguez desde Devecser, en Hungría.

En ellos, junto al vertido tóxico recogido durante días por los cientos de vecinos que participan en las labores de limpieza, viajan también los escombros de las muchas casas literalmente arrasadas por la marea roja, los restos insalvables de las propiedades perdidas y las ramas de los árboles infestados. Y no son pocos. Teniendo en cuenta la extensión y dimensión del desastre, se estima que la montaña de residuos que se puede llegar a formar frente a las puertas de la compañía adquiera un tamaño considerable. 

Mientras tanto, los habitantes de los municipios afectados siguen tratando de aliviar el desastre en medio de una gran descoordinación de los servicios de limpieza y la incertidumbre respecto al futuro, informa Nuño Domínguez.

Según han declarado varios de los afectados, el ayuntamiento de Devecser estaría pensando en demoler las casas que han sido barridas por el vertido tóxico y ofrecer nuevas viviendas a los vecinos, pero es una información que no ha sido aún confirmada oficialmente.

Por el momento, la mayor parte de los damnificados se han desplazado a casas de familiares o amigos que viven alejados de la 'marea roja', aunque otros (en su mayoría gitanos y provenientes de los sectores de población más empobrecidos) se refugian en albergues, donde tendrán que residir durante varios meses.