Publicado: 25.01.2016 18:19 |Actualizado: 25.01.2016 18:19

Amores, venganzas y mensajes ocultos en los nombres de las especies

Bautizar científicamente a una especie recién descubierta puede dar más quebraderos de cabeza que pensar cómo se llamará un bebé. Algunas, como la araña Heteropoda davidbowie, disfrutan de la fama de su homenajeado. Sin embargo, en la historia de la taxonomía no solo hay reconocimientos, sino también odios y códigos secretos.

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David Bowie en una de las fotografías pertenecientes al disco Aladdin Sane, publicado en 1973. A la derecha, la araña Heteropoda davidbowie nombrada en honor al artista en 2008.

David Bowie en una de las fotografías pertenecientes al disco Aladdin Sane, publicado en 1973. A la derecha, la araña Heteropoda davidbowie nombrada en honor al artista en 2008.

MADRID.- Desde que tenía doce años, el aracnólogo alemán Peter Jäger es fan del recientemente fallecido David Bowie: “Era mucho más que un gran cantante”, declara el científico, entristecido por no haberle podido conocer en persona. Sin embargo, su nombre quedará siempre unido al del artista británico: en 2008 llamó a una nueva especie de araña en honor a su ídolo, que tocó en los años 70 junto a la banda Spiders from Mars.

El artrópodo Heteropoda davidbowie, una araña con grandes dotes de cazadora y brillantes pelos amarillos que vive en Malasia, Singapur e Indonesia occidental, difícilmente hubiera logrado mantenerse en la cima de la popularidad con otro nombre. “Desde la trágica pérdida de David, la araña ha ganado mayor atención”, apunta Jäger, aunque desde el principio ha destacado por encima de las 45.000 especies de arañas que se conocen. Y todo por su nombre.



“Dar nombres sexis a las nuevas especies es mejor que esconder nuestra ciencia en la torre de marfil”, dice Jäger, que puso el nombre de Bowie a una araña

Dar nombres sexis a las nuevas especies es mucho mejor que esconder nuestra ciencia en la torre de marfil”, manifiesta el investigador del Senckenberg Research Institute de Frankfurt, que ha descrito ya unas 300 nuevas especies de arañas, muchas de las cuales han adoptado nombres en honor a personas, la mayoría otros aracnólogos.

Para el científico, darles un nombre original es su forma de concienciar sobre sus amenazas. De hecho, doce de sus hallazgos hacen referencia al problema de la sobrepoblación al que se enfrenta la humanidad. Heteropoda zuviele (“demasiado” en alemán) o Heteropoda homstu (en latín “idiota”), son algunos ejemplos.

Desde que en 1753 el botánico Carlos Linneo estableciera el sistema binomial de nomenclatura en su libro Species Plantarum –considerado un punto de partida para nombrar a las plantas, de las que se recopilaron unos 6.000 nombres–, la denominación científica de especies ha servido para mucho más que para describir a una especie. Homenajes, reconocimientos, mensajes ocultos y venganzas se esconden detrás de las dos palabras en latín que identifican a un organismo.