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El Ártico adelgaza medio metro

Un estudio dice que en cuatro años se ha perdido una masa de hielo como Alaska y que la capa es cada vez más fina

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El Ártico da síntomas de debilidad. Los científicos que observan constantemente la evolución del casquete polar sólo extraen consecuencias negativas al analizar el comportamiento de los últimos años. Un informe elaborado por la NASA y la Universidad de Seattle (EEUU), publicado en la revista Journal of Geographical Research Oceans, afirma que el hielo del Océano Glacial Ártico es cada vez más escaso. La superficie que ocupa la masa helada se ha reducido, desde 2004 hasta 2008, en un tamaño similar al de Alaska, ha reducido su espesor en más de medio metro y, por si fuera poco, el hielo que sobrevive al verano es cada vez menor.

Es la primera vez que se realizan estimaciones de este tipo, gracias a los resultados que ha proporcionado el ICESat , el satélite de la NASA encargado de observar las nubes, el hielo y la superficie de la Tierra. En el caso particular del Ártico, existe una característica fundamental a la hora de afrontar el estudio: el volumen de hielo no es constante durante todo el año. En invierno, la ausencia de luz solar facilita un incremento sustancial de la capa de hielo, pero en verano, la llegada del sol, del viento y de las corrientes oceánicas provoca una pérdida por deshielo de gran importancia. Dentro de este proceso de contracción, se ha observado que las ganancias de hielo en invierno no están compensando las pérdidas en verano. De esta forma, el volumen total de hielo se ha reducido durante los últimos 4 años en 1,54 millones de kilómetros cuadrados (km2).

Menos hielo viejo

La pérdida de hielo no sólo se observa en el volumen total, sino también en el espesor de la capa helada. Las mediciones del ICESat estiman que, desde 2004 hasta 2008, el Ártico ha adelgazado 68 centímetros, a un ritmo de 17 centímetros al año. En este período, es la primera vez que el hielo nuevo es más abundante que el hielo antiguo. El hielo que consiguió sobrevivir al último verano es sólo el 32% del total, mientras el 68% se ha formado en el último invierno.

Los últimos informes del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de EEUU (NSIDC), publicados el 6 de julio, confirman esta tendencia. En junio, el Ártico ha perdido 2,05 millones de km2, a un ritmo de 68.300 km2 por día.

De esta forma, cuando aún queda por delante la mitad de la temporada de deshielo, que finaliza en septiembre, el hielo que queda en el Ártico está por debajo de la media del periodo 1979-2000 y está sólo 337.000 km2 por encima de los datos de junio de 2007, el año en el que se batió el record de mínima superficie de hielo. El 16 de septiembre de ese año, el volumen se redujo hasta los 4,13 millones de km2.

En junio de 2009, las temperaturas más elevadas se han registrado en el mar de Laptev y en el de Beaufort, al norte de Rusia y Norteamérica, respectivamente. En cambio, las zonas atlánticas han marcado temperaturas algo más bajas de lo normal.

Las bajas presiones al norte de Rusia y el anticiclón al norte de Canadá ofrecen una configuración muy parecida a la observada en junio de 2007, el año del récord. Entonces el deshielo aceleró bruscamente en julio, algo que este año aún no se ha registrado.

Los investigadores atribuyen esta disminución del hielo al calentamiento global y a recientes cambios en la circulación oceánica.

El océano Glacial Ártico es un sistema que se retroalimenta. El hielo posee un elevado poder reflectante, de forma que la radiación solar que alcanza esta zona aporta muy poco calor. En cambio, la desaparición de masa helada favorece una mayor efectividad de los rayos del sol, que elevan la temperatura del agua del mar y provocan un mayor deshielo.