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Bolivia incendia la cumbre del clima

El embajador de Evo Morales denuncia negociaciones secretas y bloquea el cónclave de Cancún

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La cumbre del clima de Cancún, donde se juega que la mitad sur de España se convierta en el desierto de Almería en 2100, va camino del fracaso.

El miércoles por la noche, madrugada hora española, el embajador de Bolivia, Pablo Solón, enfadado por unas supuestas negociaciones secretas al margen del proceso de la ONU, se levantó de la mesa de conversaciones y se fue con un portazo para no volver.

Podría ser una rabieta sin importancia en un cónclave que reúne a 194 países, pero en las cumbres del clima de Naciones Unidas los acuerdos deben adoptarse por unanimidad o son papel mojado. En la práctica, la amenaza de Bolivia, ejecutada unas pocas horas antes del aterrizaje en Cancún del presidente Evo Morales, es un torpedo que puede reventar la cumbre entera, que debería sentar las bases para lograr un acuerdo internacional en 2011 que evite la pronosticada subida de hasta cinco grados en la temperatura media del planeta a final de siglo.

Bolivia, al alimón con otros países de la Alianza Bolivariana ya dinamitaron la cumbre del clima de Copenhague en 2009

Bolivia, al alimón con otros países de la Alianza Bolivariana —Venezuela, Cuba, Ecuador y Nicaragua— ya dinamitaron la cumbre del clima de Copenhague en 2009, evitando que la ONU adoptara un magro acuerdo que hablaba de limitar la subida de la temperatura a dos grados sin ofrecer compromisos serios de reducción de las emisiones de CO2.

El crac de Cancún empezó cuando la presidencia mexicana invitó solo a 40 países a una reunión informal con el fin de facilitar la negociación a 194 bandas, paralizada en los temas fundamentales, como el recorte de emisiones. Según fuentes de la delegación española, Bolivia aceptó.

Sin embargo, al comenzar la reunión, en la que estaban EEUU, China, India, Rusia, Francia, Alemania y España, entre otros, Solón se levantó de la mesa y abandonó la sala.

En seguida, convocó a los medios de comunicación por SMS y denunció 'la gravedad de la situación', advirtiendo de que 'los países hermanos' de la Alianza Bolivariana podrían seguir sus pasos. Por la noche, Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua se reunieron a puerta cerrada para definir su estrategia tras el boicot de los bolivianos, según explicó a este diario un delegado ecuatoriano.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, estaba en la mesa cuando Solón ejecutó la espantada. Visiblemente indignada, explica que el plante de Bolivia 'no tiene ni pies ni cabeza' y que sus quejas 'no tienen legitimidad', ya que el embajador de Evo Morales conocía la nueva fase de las conversaciones.

Tras la cita de Copenhague, en una entrevista con Público, la entonces ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, acusó a Venezuela y Bolivia de arruinar la cumbre 'para defender su petróleo y su gas'. En su opinión, compartida por muchos delegados en los pasillos de la cumbre pero nunca expresada en voz alta, 'quizá pensaron que sus expectativas de crecimiento económico se verían mermadas con un acuerdo de reducción de emisiones'.

Las declaraciones provocaron un terremoto diplomático. El Gobierno de Hugo Chávez exigió al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que censurara 'las desacertadas, fantasiosas y desafortunadas' declaraciones de Espinosa. Zapatero calló y el tiempo sepultó la polémica. Venezuela es el quinto productor de petróleo del mundo y el cuarto abastecedor de crudo para EEUU. Produce casi tres millones de barriles diarios. Y el gas es la principal exportación de Bolivia, principalmente con dirección a Brasil y Argentina. Otros países petroleros, como Arabia Saudí y Nigeria, sí apoyaron el acuerdo de Copenhague.Los países bolivarianos rechazan las acusaciones y culpan a EEUU del fiasco de las negociaciones.

Washington ha llegado a Cancún con las manos vacías, con una propuesta de reducir entre un 3% y un 4% sus emisiones en 2020 respecto a 1990. En el mismo periodo, la UE ofrece un recorte del 20%, ampliable al 30%. El miércoles, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, se lanzó a la yugular del Gobierno de Barack Obama. 'En Copenhague primaron procedimientos antidemocráticos y una total falta de transparencia.

Un grupo de países, encabezados por EEUU, el mayor emisor per cápita e histórico del planeta, secuestró el proceso de negociaciones y promovió la imposición de un documento que no resuelve, siquiera, los desafíos identificados por las investigaciones científicas más conservadoras'. Después, denuncia Rodríguez, EEUU y la UE comenzaron una agresiva campaña de presiones políticas y económicas, utilizando la Ayuda Oficial al Desarrollo para ganar votos a favor del llamado Acuerdo de Copenhague.

Morales puede tener la llave para que en Cancún ni siquiera se apruebe un acuerdo de mínimos

El canciller citó 'la pérfida diplomacia de las potencias' en relación con el cambio climático, destapada por las filtraciones de Wikileaks. Rodríguez citó las conversaciones entre la Embajada de EEUU en Bruselas y la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, para 'neutralizar, cooptar o marginar a los países poco dispuestos a ayudar, como Venezuela y Bolivia'. Cuatro meses después de la cumbre danesa, EEUU cortó una ayuda de 5,5 millones de dólares para ayudar a Bolivia y Ecuador a combatir los efectos del cambio climático. Si no se recortan las emisiones, el calentamiento global provocará una pérdida anual del 1% del Producto Interior Bruto en los países de América Latina y el Caribe entre 2010 y 2100, según un informe presentado el miércoles en Cancún por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la ONU. Bolivia y Ecuador serían dos de los países más afectados.La llegada hoy a Cancún del presidente Evo Morales puede ser definitiva.

Con el líder venezolano Hugo Chávez ausente -fuentes de la Alianza Bolivariana aseguraban el miércoles que se había borrado a última hora tras anunciar su asistencia-, Morales puede tener la llave para que en Cancún ni siquiera se apruebe un acuerdo de mínimos que siente las bases para la siguente cumbre del clima que tendrá lugar en Durban (Suráfrica) en diciembre de 2011.