Publicado: 07.10.2015 12:55 |Actualizado: 07.10.2015 12:55

Desarrollan nanomotores que se propulsan con azúcar

Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Catalunya han desarrollado estos motores para aplicaciones biomédicas, ya que funcionan por enzimas y son completamente biocompatibles.

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Desarrollan nanomotores que se propulsan con azúcar. /IBEC

Desarrollan nanomotores que se propulsan con azúcar. /IBEC

Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) han desarrollado nanomotores para aplicaciones biomédicas propulsados por enzimas que los hace completamente biocompatibles.

En un estudio, publicado en Nanoletters, el coordinador Samuel Sánchez y sus colaboradores en el Max Planck Institute for Intelligent Systems (MPI-IS), la Universidad de Tübingen y el Max Planck for Solid State Research, ha descrito la fabricación de este aparato, el primer sintético en el mundo propulsado por una enzima que utiliza combustible biocompatible, lo que solventa las desventajas de los sistemas actuales.



Este nuevo mini motor biocompatible está hecho a partir de sílice mesoporoso, que es hueco, y que además no es dañino para las células ni para los tejidos. Los expertos apuntan que se podrá utilizar en muchas aplicaciones biomédicas ya que su propulsión es debida a la reacción catalítica de tres enzimas que se encuentran de forma natural el cuerpo; la catalasa, la ureasa y la glucosa oxidasa.

Las reacciones enzimáticas dan energía a las nanopartículas Janus --partículas cuyas superficies tienen dos propiedades físicas diferentes--, teniendo lugar de forma asimétrica en solo una de las caras del nanomotor, lo que provoca la propulsión en la dirección opuesta.

"Para que su uso sea seguro en aplicaciones biomédicas en el interior del organismo, las nanopartículas tienen que estar hechas de materiales biocompatibles y biodegradables, así como ser capaces tanto de moverse de forma autónoma utilizando combustibles de origen biológico como de liberar la carga en un punto concreto --como es el caso de la liberación de fármacos-- a la pequeña escala", ha explicado Samuel Sánchez.

Para su arquitectura, hemos utilizado un material que ofrece una gran capacidad de liberación de fármacos debido a su estructura hueca

"Hemos conseguido todas estas propiedades con nuestros nuevos nanomotores. Para su arquitectura, hemos utilizado un material que ofrece una gran capacidad de liberación de fármacos debido a su estructura hueca; y para la propulsión, hemos basado nuestros métodos en el reciente descubrimiento de que las enzimas pueden actuar como nanomotores autopropulsados, así como de ser ancladas a objetos artificiales mayores, como los nanotubos de carbono, para proporcionar una fuerza de propulsión utilizando reacciones catalíticas", ha añadido.

Este tipo de reacciones biocatalíticas desencadenadas por enzimas actúan a modo de propulsión no-tóxica, debido a que están presentes en el ambiente biológico y tienen un elevado potencial de reacción. Se pueden utilizar diferentes combinaciones de enzima/combustible como la catalasa y el peróxido de hidrógeno o la glucosa y la glucosa oxidasa, lo que significa que el método es muy versátil con un potencial que se podrá extender a otras enzimas, informa el IBEC.

Sistemas muy limitados

Los micro y nano sistemas desarrollados anteriormente estaban muy limitados para ser utilizados en el ámbito biomédico, ya que para propulsarse utilizaban la descomposición de peróxido de hidrógeno con platino como catalizador, lo que provocaba que en algunos caos la propulsión fuese de muy corta duración o, sencillamente, se convirtieran en nanosistemas pasivos incapaces de moverse de forma autónoma.

El siguiente paso será explorar cómo incrementar la fuerza conductora y la guía de sus nanomotores biocompatibles mediante métodos de manipulación externa, como la quimiotaxis, el control magnético o los ultrasonidos, dirigiéndolos a un movimiento direccional para la liberación activa de fármacos en localizaciones específicas.

Los colaboradores de la Universidad de Tübingen también han medido, por primera vez, mediantes unas pinzas ópticas, la fuerza de propulsión de los nanomotores, lo que hace posible entender un poco más cómo se comportan las nanopartículas propulsadas.