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El 'Discovery' despega por última vez

La nave que más veces ha viajado al espacio partió ayer en su 39ª misión antes de jubilarse

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El Discovery, la nave que más veces ha viajado al espacio, despegó ayer por última vez en sus casi 27 años de historia. Cuando regrese el 7 de marzo, el venerable carguero, que comenzó sus andanzas durante la Guerra Fría y las ha acabado llevando al espacio a astronautas rusos y de otros países, será recluido en un museo de Washington.

'Ninguna otra nave puede hacer lo que hace esta y seguramente ninguna la iguale durante mucho tiempo', explicaba ayer Steve Swanson, un astronauta de la NASA que viajó a bordo del Discovery en 2009, al teléfono desde el Centro Espacial Kennedy, desde donde se realizó el lanzamiento.

El vehículo lleva provisiones y un robot humanoide a la ISS

Tras los viajes del Endeavour, el próximo abril, y el Atlantis, previsto para junio, los transbordadores de la NASA quedarán en dique seco para siempre sin que tengan un sucesor made in USA.

'No hay dinero para conservarlas y hay que seguir adelante', lamentaba ayer Swanson, que personifica el sino del astronauta estadounidense del siglo XXI. Su próximo viaje al espacio, fijado para 2014, lo realizará a bordo de una nave Soyuz rusa diseñada en la extinta URSS.

El Discovery despegó ayer a las 22.50 hora peninsular española entre los vítores del público que asiste a los despegues como si fuera un ritual. 'Es como si se parara el tiempo; empiezas a ver una columna de humo y el estruendo del despegue te llega con retraso debido a la distancia', rememora Juan Nebrera, consejero delegado de IberEspacio. Nebrera vio despegar el Discovery en 1998, durante la misión que llevó al espacio al español Pedro Duque. A bordo iba también John Glenn, quien en 1962 se había convertido en el primer americano en orbitar la Tierra, casi un año después, eso sí, que el ruso Yuri Gagarin, en un tiempo en el que la carrera al espacio era más política que científica.

La NASA pone en dique seco sus transbordadores este año

El despegue del Discovery marca el final de otra época sin tantas carreras, pero con hitos como la edificación de la Estación Espacial Internacional (ISS), a la que se dirige el Discovery. Durante su reinado de 30 años, los transbordadores de la NASA también han dejado dos históricos accidentes, el del Challenger (1986) y el Columbia (2003), cuyo fantasma persigue cada nuevo lanzamiento.

A pesar de ello, Swanson afirma que no tuvo miedo de que la nave estallase por sí sola, sino debido a un fallo humano. 'Lo único que piensas mientras despegas es: no la cagues', confiesa.

El Discovery sale con cuatro meses de retraso. El pasado noviembre se descubrieron varias grietas en los tanques de combustible que obligaron a retirar la enorme nave de la plataforma de lanzamiento para repararla.

En marzo otorgará 200 millones de dólares para crear naves privadas

Horas antes de que el Discovery saliera desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el módulo de carga europeo no tripulado ATV-2 se acoplaba con éxito a la ISS con más de cuatro toneladas de material. Los seis tripulantes del Discovery llevan ahora a la estación el último módulo Leonardo, también fabricado en Europa, que llegará al espacio, según Ricardo Díaz Manchón, director de comunicación de Thales Alenia España, que fabrica componentes del módulo. 'Ha sido imprescindible disponer de estas fabulosas naves, con las que se ha podido construir la práctica totalidad de la ISS', señala. Una vez vaciado, el Leonardo aportará 31 metros cúbicos más de espacio habitable a la ISS.

Si todo sale como lo ha planeado Barack Obama, en unos años a la ISS se llegará en taxi espacial. El presidente ha decidido dejar en manos de empresas privadas el transporte de astronautas a la estación. Entre las candidatas hay grandes contratistas como Boeing o Lockheed Martin y otras compañías con menos experiencia pero que están muy adelantadas en el desarrollo de cohetes, como Space X. La era privada será mucho más variopinta que la actual. Otra de las empresas que planea competir por contratos de la NASA es Excalibur Almaz, que usará viejas cápsulas soviéticas para llevar astronautas. Por primera vez, Europa competirá también en este mercado con el Liberty, un cohete de 30 pisos de alto que mezcla los actuales tanques de combustible de los shuttle con otra etapa del cohete europeo Ariane 5. La próxima meta volante para estos nuevos taxistas llegará en marzo, cuando la NASA tiene previsto otorgar 200 millones de dólares para transporte privado al espacio.

Hasta que los primeros taxis estén disponibles no se les espera antes de 2016, EEUU y sus socios en el espacio, entre ellos Europa, deberán viajar a la ISS a bordo de naves Soyuz rusas con una impecable hoja de servicio. Al contrario que los transbordadores, que son reutilizables como demuestran los 39 vuelos del Discovery, las naves rusas son de un solo uso y cada billete en ellas, incluido el de Swanson, cuesta más de 40 millones de euros.

Ha dado el equivalente de casi 6.000 vueltas al mundo

De los tres transbordadores que quedan en activo, el Discovery es el más veterano. Si completa esta misión con éxito, habrá acumulado casi un año de vuelo durante el que ha recorrido suficientes kilómetros como para dar la vuelta a la Tierra casi 6.000 veces.

Desde su primer vuelo en 1984, el Discovery ha servido para casi todo. Comenzó poniendo en órbita satélites comerciales y militares durante los últimos compases de la Guerra Fría. En 1988, fue el primer transbordador de la NASA en volver al espacio después del accidente del Challenger y lo mismo hizo en 2005, dos años después de que el Columbia volase por los aires con toda su tripulación a bordo.

Fue la primera en salir tras el accidente del 'Columbia'

El Discovery ha puesto en órbita el telescopio espacial Hubble, ha vuelto para repararlo y además ha llevado al espacio gran parte de la ISS, que gira a unos 360 kilómetros en torno a la Tierra.

La nave deja EEUU en uno de los momentos más inciertos para la NASA. La semana pasada, el Gobierno anunció que planea mantener el presupuesto de su agencia espacial congelado hasta 2016. Uno de los pocos capítulos que se han reforzado en el presupuesto para 2012 es el dedicado a financiar las empresas privadas para llegar a la ISS.

Tras su regreso a casa, el Discovery será relevado de servicio y preparado para su entrada en el Museo Nacional del Aire y el Espacio, en Washington, donde acabará sus días como nave espacial para comenzar su nueva vida de vieja gloria.

Entre el equipaje que el ‘Discovery' lleva a la ISS está ‘Robonaut 2', que será el primer robot humanoide en el espacio. El androide ha sido desarrollado al alimón por la NASA y la General Motors, ambas interesadas en tener un empleado dócil capaz de desarrollar labores repetitivas en la estación espacial o en una cadena de montaje de la Tierra. Por ahora, ‘Robonaut 2' o ‘R2' sólo tiene cabeza, tronco y brazos, pero sus creadores quieren mejorarlo para labores de exploración acoplado a vehículos con ruedas.

‘R2' ve gracias a cinco cámaras dentro de su casco, es capaz de levantar nueve kilos con cada brazo y sus manos articuladas le permiten usar las mismas herramientas que los astronautas de la ISS. El ingenio ha costado dos millones de euros. El objetivo final de la NASA es saber si robots como ‘R2' pueden encargarse de tareas de montaje o incluso de misiones en el exterior de la ISS que sean demasiado peligrosas para los astronautas.