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España presenta su oferta para el telescopio gigante

La ubicación, a la que también opta Chile, se revisará la próxima semana

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España ha apurado el plazo al máximo y ayer presentó su candidatura para albergar el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT, por sus siglas en inglés). La semana que viene, el Observatorio Austral Europeo (ESO), formado por representantes de 14 países europeos, celebrará una reunión en la que podría decidir si la isla de La Palma (Canarias) o su rival, cerro Armazones, en el norte de Chile, se quedan con lo que han definido como 'el ojo más grande del mundo'.

Con su espejo de 42 metros de diámetro, el E-ELT observará hasta la tenue luz reflejada por los planetas de fuera del Sistema Solar. Para que el observatorio se levante en el Roque de los Muchachos de La Palma, el Ministerio de Ciencia e Innovación se ha comprometido a poner 300 millones de euros 'en especie'. También el Gobierno canario se ha comprometido a correr con los gastos de varias acometidas (agua, carreteras, luz...). El coste estimado del proyecto se acerca a los 1.000 millones de euros antes de que el telescopio entre en servicio en 2018.

El coste estimado del proyecto se acerca a los 1.000 millones

El ESO celebrará una reunión en su sede central en Garching (al norte de Múnich, Alemania) la próxima semana donde, entre otros temas, estudiará las candidaturas presentadas. Aunque tiene todo el año para decidir, el comité científico del ESO revisará los aspectos económicos, ambientales y, lo más importante, científicos de cada candidato, y no se descarta alguna decisión.

Como reconoció ayer el Ministerio de Ciencia, 'para la decisión final, el comité científico del ESO valorará principalmente los factores científico-técnicos, y España tiene en este sentido un importante competidor para la ubicación final de la infraestructura'. Este rival es el cerro Armazones en la región de Antofagasta, en el norte chileno.

El Ministerio de Ciencia reconoce que el país andino es un fuerte rival

El Ministerio de Exteriores de aquel país presentó oficialmente su candidatura la semana pasada. Su principal baza es el número de días sin nubes, hasta 350, de los que disfruta la zona. No en vano, en esa región del país austral, el ESO tiene ya tres centros astronómicos. En La Palma, el 25% de las jornadas está nublado. Chile también ha prometido algo contra lo que la candidatura española no puede luchar: una especie de zona de exclusión de unas 32.000 hectáreas de terreno alrededor del observatorio donde no se podrá levantar nada que pueda generar contaminación lumínica.

Sin embargo, para el astrofísico Xavier Barcons, representante español en el ESO, tanto La Palma como Chile están 'en primera división' en cuanto a calidad del cielo se refiere, informa Efe. Barcons destacó también el coste de la construcción, y la importancia que juega en ese apartado la sismicidad, mayor en el caso chileno. Por último, el astrofísico insistió en que no existen argumentos científicos para decir que los datos astronómicos obtenidos en el hemisferio sur son mejores que los del hemisferio norte.