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Fukushima inclina a los españoles contra las nucleares

El 60% se opone a las centrales atómicas, según el CIS, una opción que se ha reforzado tras la catástrofe japonesa

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Al 60% de los españoles ya no le gusta la energía nuclear. La mayoría la considera extremadamente peligrosa y asegura que los beneficios que produce no merecen la pena frente a los riesgos que trae consigo para la salud de las personas y el medio ambiente. Es lo que revela el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado ayer, tres meses después de que comenzara a descomponerse la central atómica de Fukushima (Japón) hasta convertirse en unacatástrofe equiparable a la de Chernóbil en 1986.

El paso del tiempo tras la crisis japonesa ha consolidado la opción antinuclear entre los españoles. La encuesta del CIS, realizada entre el 3 y el 11 de mayo, muestra que la balanza se ha inclinado claramente del lado antinuclear. Diez días después del comienzo de los problemas en la planta de Fukushima, la proporción de pronucleares todavía superaba por unos puntos a la de los detractores.

A finales de marzo, los pronucleares superaban por poco a los detractores

Según el Publiscopio realizado para este diario entre el 21 y el 24 de marzo, entonces los partidarios sumaban el 49,4% y los detractores el 41,6%. Aquellos días, los organismos reguladores de la energía atómica mantenían la calificación del accidente como un 5 sobre 7 en la escala internacional de sucesos atómicos. El CIS realizó su sondeo después de que la catástrofe fuera finalmente catalogada con un 7, igual que Chernóbil.

En concreto, el 59,4% de los españoles se considera hoy contrario a la energía nuclear, sumando toda la gama de respuestas negativas. Frente a ellos, un 25,8% se declara a favor, menos de la mitad de los detractores. El peso de las opciones más extremistas ante la cuestión '¿Cuál es su posición con respecto a la energía nuclear?' es descriptivo: mientras que un notable 19,6% se declara 'totalmente en contra', sólo el 2,8% de los encuestados se muestra 'totalmente a favor'.

La opción de futuro preferida es la de cerrar las plantas al final de su vida útil

El vuelco se explica por la percepción que los españoles tienen del peligro asociado a la energía atómica. En la encuesta se propone a los ciudadanos que puntúen el riesgo de las centrales nucleares del 0 (nada peligrosas) al 10 (extremadamente peligrosas). Las cinco opciones que minimizan el peligro apenas suman el 12,3% de los encuestados. En cambio, el 69,9% eligió las opciones que atribuyen mayor peligrosidad a la energía atómica. De hecho, la calificación más elegida de todas fue el 10, señalada por el 20% de los encuestados.

Los españoles sí valoran los beneficios de las centrales nucleares, pero al confrontarlos a sus riesgos prefieren que su país no vuelva a apostar por la energía atómica. Así, el 51,9% considera que las amenazas superan a las ventajas, frente al 31,9% que cree lo contrario. Y no se trata de que los españoles se enfrenten al progreso, ya que la misma encuesta muestra que una clara mayoría (50,2%) apuesta porque los beneficios del desarrollo científico y tecnológico de los próximos 20 años superarán a los riesgos que implica.

Como resultado de todas estas consideraciones, cuando se pregunta por la política que debe seguirse en el futuro para la energía atómica la opción más elegida por los encuestados (31%) es la de no construir más centrales y cerrar las actuales al final del plazo marcado como vida útil.

La investigación del CIS se interesó sobre la percepción que se tiene de la labor de los medios de comunicación en este campo. La mayoría de los encuestados cree que los medios subestiman los riesgos de la energía atómica (40,6%) frente a los que opinan que los exagera (30,8%).