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Greenpeace tacha de serie de "mentiras" el informe sobre el Ebro del Gobierno

La organización cree que los gestores del río «prevarican» por permitir que Garoña use sus aguas

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La respuesta del Gobierno que niega 'anomalías' en el río Ebro a su paso por la central nuclear de Garoña no es más que una serie de 'mentiras, falsedades y excusas', según Greenpeace. La organización ecologista viene denunciando desde abril que los sistemas de refrigeración de la central que se nutren del Ebro están calentando gravemente sus aguas muy por encima del límite permitido. Ayer, este diario avanzó la respuesta que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), de Medio Ambiente, dará 'en pocos días' a Greenpeace por medio de un 'informe exhaustivo' en el que demuestran que 'no hay anomalías' en las aguas que rodean a Garoña.

La organización ecologista considera que la réplica de la CHE carece de 'fundamento' y 'está plagada de mentiras', en palabras de su responsable de energía, Carlos Bravo, que ayer no había recibido respuesta oficial del Gobierno. Según el portavoz de Greenpeace, las conclusiones del informe oficial de Medio Ambiente son 'falsedades', ya que niegan alteraciones en la temperatura del río. 'En una reunión que tuvimos con la CHE reconocieron el incremento de temperatura, pero arguyeron que no pasa nada si se supera el límite de incremento máximo', asegura Bravo. La normativa obliga a no elevar más de tres grados la temperatura del río a la altura de la central. Si las autoridades reconocieran de forma oficial que Garoña calienta las aguas por encima de ese límite, los gestores del Ebro se verían obligados a retirar a la central el permiso para usar el río. Y sin agua para refrigerar el reactor, la central operada por Nuclenor (participada a partes iguales por Endesa e Iberdrola) debería pararse. 'En la Confederación saben que la central atómica de Garoña está incumpliendo los requisitos de la concesión y aun así les permiten seguir haciéndolo. Están prevaricando', denuncia Bravo. Greenpeace asegura que denunciará a la CHE por este motivo.

La Confederación considera que se debe analizar la situación 'en el contexto de la masa de agua', una lectura global en la que no tendrían importancia las mediciones puntuales de temperatura. De este modo, el 'resultado final de los vertidos es asumible para esa masa de agua', según el organismo dependiente de Medio Ambiente.

Los ecologistas denuncian que la CHE haga suyos los informes que la consultora URS hace para Nuclenor. 'URS realiza el trabajo por encargo de Nuclenor, que es quien les paga. Eso no es independencia. El organismo regulador está para controlar al regulado [Nuclenor], y no puede aceptarse que el regulado haga el trabajo de controlar sus propios vertidos', explica Bravo.