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"Habrá centrales que no pasen las pruebas de estrés"

Ignacio Araluce. Director de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares. Este físico atómico se encarga de revisar la seguridad de la industria desde dentro

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Estos días, Europa revisa con luz y taquígrafos la seguridad de sus centrales nucleares en las pruebas de estrés, esos exámenes que determinarán qué instalaciones están en condiciones de seguir operando. Uno de los que más saben sobre su estado real es el físico nuclear Ignacio Araluce (San Sebastián, 1955), director de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), organismo encargado de ayudar a las empresas a mejorar la seguridad en el sector, pero de forma discreta, 'entre amigos'. Araluce lleva casi tres décadas, desde que le dieran el timón de la central de Almaraz, tratando de quitarse el sambenito de la falta de honestidad que arrastra la industria nuclear. Ayer, en su paso por Madrid de la mano del Foro Nuclear, aprovechó para asegurar que el accidente de Fukushima 'no va a ir a peor, pero no está resuelto'.

Parece que la seguridad de las centrales se enfocará a partir de ahora más en eventos externos.

Ahora está más en el debate, pero es algo en lo que los operadores estamos trabajando desde siempre, también frente a los llamados actos malevolentes. Existen unos planes de seguridad física en todas las centrales, lo que pasa es que esos planes no son conocidos por motivos obvios: es un tema de seguridad nacional.

¿No incorporar el terrorismo a las pruebas de estrés les costará puntos frente a la opinión publica?

Las pruebas de estrés están diseñadas con tres partes diferenciadas. La primera es cómo prevenir que la planta se inunde y que las construcciones sufran tras un terremoto Eso se hace revisando las bases de diseño y sus márgenes. Y luego, la segunda y la tercera parte (la reacción frente a la pérdida de la alimentación eléctrica y la respuesta tras un accidente) son independientes del evento inicial, de quién lo ha provocado, sea un terre-moto o un acto terrorista. Por tanto, cuando decimos que no están contemplados, no es cierto, sí lo están. No se contempla la prevención del evento malevolente en sí. Lo cual no quiere decir que los organismos reguladores, los operadores y los gobiernos no lo estudien, pero no están incluidos dentro de la metodología de las pruebas de estrés, que va a ser pública. La forma de prevenir un acto malevolente nunca va a poder ser pública.

'Las centrales tienen que estar protegidas frente a los activistas'

¿Qué le parece la propuesta de que los agentes de seguridad lleven armas militares en las centrales españolas?

No puedo pronunciarme. Son situaciones que, por desgracia, van más allá del trabajo de un ingeniero, que debería ceñirse a estudiar el comportamiento del núcleo, cómo rebajar la temperatura de no sé qué cosa o cómo prevenir tal otra. Y, de repente, te vienen contando estas cosas. Evidentemente, el operador nuclear lo tiene que hacer, tiene que tratar con todos estos temas de seguridad, aunque se escapen del día a día de la central. Esas cuestiones hay que tenerlas en cuenta.

¿Hay casos de países que ya estén militarizando sus instalaciones atómicas?

No lo sé, y si lo supiera no lo podría compartir.

Parece que esta idea surge de la necesidad de evitar que se vuelvan a colar activistas en una central.

Una central nuclear es un tema muy serio. Como centro de producción de energía, es un lugar estratégico. Y si es nuclear, todavía más. Así, toda intervención en una central que pueda poner en peligro ese control de los elementos radiactivos y el combustible debe ser evitada. Y aquí es donde aparecen unos determinados grupos que actúan con una cierta inconsciencia en este sentido. Por llamar la atención, por salir en la prensa y mandar su mensaje, actúan de una forma que no es la más recomendable. Y las centrales nucleares también tienen que estar protegidas para eso.

Tras Fukushima, hemos descubierto demasiadas connivencias entre la industria atómica y los organismos que la regulan.

Puedo asegurar que no es así, que el controlador es absolutamente independiente y que actúa de forma independiente, oyendo, naturalmente, al controlado. Puedo decir y asegurar que se rigen por criterios técnicos y con mucho rigor.

La semana pasada, el diario 'The Guardian' publicó unos emails que mostraban que el Gobierno británico diseñó una estrategia junto a las eléctricas para aguar el impacto de Fukushima.

No sé, no puedo pronunciarme sobre el grado de connivencia del Gobierno británico con los operadores. Un Gobierno debe hablar con los organismos reguladores, debe hablar con los operadores, debe hablar con los grupos opositores Debe hablar con todo el mundo. El que haya conversaciones no quiere decir que haya una connivencia secreta, un plan escondido para sacar determinadas cosas. No conozco esta información, pero, ¿hay conversaciones? Pues evidentemente. ¿Existen planes oscuros? Creo que a veces hacemos mucha ciencia ficción.

¿No han llamado a su puerta para?

No, a mí no me han llamado para organizar ningún plan de estrategia de comunicación ni de relanzamiento de la energía nuclear. Nada, absolutamente nada.

'En España no ha habido connivencia entre la industria y las autoridades'

En el caso de Reino Unido, sucedió por la apuesta del Gobierno por la energía nuclear. Una decisión estratégica que les obliga a ir de la mano con la industria atómica.

Evidentemente. Pero, por ejemplo, allí, no todos los inversores van a ser británicos, van a tener muchos inversores extranjeros, así que no existe una connivencia nacional en ese sentido.

¿Ha podido suceder algo parecido en España?

El flujo de información entreautoridades y operadores tiene que ser constante. Es un sector estratégico, por lo que debe haber conversaciones por todas partes. Otra cosa es que en esas conversaciones se esté urdiendo un plan escondido a la opinión pública. No creo que en España exista eso, vamos, estoy seguro.

En Japón hemos visto que había demasiados casos de personas que trabajaban en ambos lados de la industria.

En España no hay muchos casos de individuos que hayan pasado de centrales o empresas a la administración, o en el sentido contrario. Puede haber algún caso, pero son muy singulares. Sin embargo, no es algo que esté reñido; uno puede trabajar en un sitio un día y al siguiente en otro, un día ser controlado y al otro ser controlador. Normalmente no ocurre eso. Si se produjera esa situación de forma masiva, se tendrían que tomar medidas.

¿Tumbará la opinión pública a la energía nuclear?

Tumbarla no la tumba, seguro. Por las necesidades que tienen los países, básicamente. Todo en la vida tiene sus pros y sus contras y ahora hay cantidad de países que consideran que la energía nuclear tiene muchos más pros que contras, incluso después del accidente de Fukushima. En estos momentos hay 55 centrales en construcción en el mundo y ninguna se ha paralizado tras el accidente. Otra cosa son las centrales planeadas, como es el caso de Suiza, que se han suspendido, ralentizado o paralizado. Salvo en determinados países, como Alemania e Italia, no veo una avalancha de reacción negativa.

'Habrá plantas que tengan que hacer mejoras de trascendencia'

¿Habrá centrales que se queden en el camino de las pruebas de estrés o les servirá para recuperar la confianza pública?

No creo que el resultado de las pruebas de estrés vaya a ser ni blanco ni negro. Es más un estudio analítico de distintos factores. ¿Van a salir cosas? Evidentemente. Me extrañaría mucho que saliera una central que dijera que no tiene absolutamente nada que hacer para mejorar su seguridad. Creo que el resultado dará una gama de grises. Determinadas centrales van a tener un gris claro y no van a ser seriamente afectadas por los resultados. Y habrá también unidades concretas que van a tener que hacer modificaciones de una cierta trascendencia. Insisto en que no es una cuestión de centrales que pasen o que no pasen. Habrá casos de centrales que no las pasen, seguro, y seguramente será porque al operador no le interesa hacer las modificaciones que se le exigen.

¿Cree que habrá casos en los que la empresa no quiera hacer la inversión necesaria para adaptar las instalaciones?

Sí, que las imposiciones derivadas de la prueba de estrés y los grados de modificación necesarios sean de tal calibre que no merezca la pena modificarlas para seguir operando en el futuro. Se va a dar, pero en casos muy contados.