Publicado: 10.08.2011 08:00 |Actualizado: 10.08.2011 08:00

El hombre de Atapuerca comía carne humana con frutos del bosque

Los 'Homo antecessor' también consumían tortugas

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Nuevos hallazgos en la sierra de Atapuerca acaban de aclarar lo poco ortodoxa que, desde los estándares actuales, era la dieta de los primeros humanos que poblaron Europa. Los expertos que dirigen las excavaciones en esta sierra de Burgos ya sabían que el Homo antecessor, que vivió hace 1,2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis), una baya de sabor dulce. "Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos", explicó ayer a este diario Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. En un entorno hostil y sin fuego (aún no hay pruebas de que hiciera hogueras) el antecessor comía "cualquier animal que estuviera a su alcance, incluyendo carroña", apuntó Carbonell.

Un nuevo hallazgo en la Sima del Elefante, el lugar de Atapuerca donde se han desenterrado los fósiles de antecessor más antiguos, acaba de añadir más detalles de la dieta carnívora de este homínido, el primero que colonizó Europa. Se trata de tortugas mediterráneas (Testudo hermanni) cuyas conchas aún conservan en su cara interna las marcas de los cuchillos de piedra. "Estas marcas son el resultado de la extracción de las vísceras para el consumo humano", explicó ayer Ruth Blasco, autora principal de un estudio publicado en Journal of Human Evolution. Hasta ahora se habían hallado restos de roedores, pájaros o ranas junto a fósiles del antecessor. "La presencia de fauna pequeña a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas", explicó Blasco, investigadora del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. "Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales", resaltó la investigadora.

Los restos de antropofagia aparecen junto a bayas de almez

El estudio liderado por Blasco presenta las pruebas de consumo de tortugas más antiguas de Europa. Sólo en África se han hallado restos similares. Blasco y el resto de su equipo creen que la "dieta generalista" de esta especie pudo favorecer su expansión por Europa. En épocas posteriores, el consumo de tortugas se expandió por el continente, de lo que dan fe restos de la misma Atapuerca, así como otros yacimientos en España, Francia e Italia.

La excavaciones de este año también han permitido completar el estudio de un campamento de cazadores de bisontes único en el mundo, según Carbonell. Se trata de un asentamiento de Homo heidelbergensis de hace unos 400.000 años que exclusivamente cazaban esta especie de bóvido. En el resto de campamentos de caza de Atapuerca, los restos de estos animales con marcas de haber sido consumidos por humanos se encuentran junto a otros similares de caballos, ciervos y otras especies.

La dieta generalista ayudó a la expansión por Europa

El hallazgo representa lo que Carbonell denomina "cultura del bisonte", traída a Atapuerca por poblaciones de cazadores estacionales desde Asia, donde el bisonte era la base de la dieta.