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La niña que vivió con dos corazones ya sólo usa uno

Una joven británica recupera su órgano tras vivir 10 años con un trasplante 

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La británica Hannah Clark está feliz de volver a ser como cualquier otra chica de su edad, pero lo cierto es que no hay otra como ella en todo el mundo.

A sus 16 años, Clark ha sobrevivido a dos operaciones cardíacas y, entre ellas, vivió con dos corazones dentro de su pecho. Además, la muchacha venció a un cáncer asociado a las intervenciones. Tres años y medio después de su última entrada en quirófano, Hannah va al instituto y puede hacer deporte. Los detalles de su caso, que marca un hito en cardiología, aparecen hoy en la revista The Lancet.

'El ejemplo de Hannah resalta que, en casos como el suyo, es posible que el corazón original del paciente se recupere si se le da el apoyo necesario', señala Victor Tsang, uno de los cirujanos del hospital Great Ormond Street de Londres que trató a la paciente.

Cuando la niña tenía dos años, los médicos le diagnosticaron una miocardiopatía dilatada que hacía al músculo aumentar de tamaño de forma desmesurada, poniendo en riesgo su vida. Este tipo de dolencia es poco frecuente pero muy complicada, debido a la escasez de trasplantes.

Los médicos consiguieron un corazón de un bebé de edad menor y lo empalmaron al corazón enfermo de Hannah. En pocos meses, el órgano trasplantado bombeaba la mayor parte de la sangre mientras su verdadero corazón permanecía a medio gas, pero aún latiendo. Era lo que se conoce como un trasplante heterotópico, una técnica muy complicada y cada vez más en desuso, explica a Público Nicolás Manito, coordinador de la Unidad de Trasplantes del Hospital de Bellvitge, en Barcelona.

La idea es darle unas vacaciones al corazón original mientras un sustituto mantiene al paciente con vida, explica Manito. De haber sido operada ahora, se hubiera usado un corazón mecánico que toma el relevo hasta que el órgano original se recupera, señala Luis García-Guereta, coordinador de Trasplante Cardíaco Infantil del hospital La Paz de Madrid.

Durante los primeros tres años, el nuevo corazón de Hannah funcionó bien. Pero los medicamentos que recibía la niña para evitar que su sistema inmune rechazase el trasplante ocasionaron también un tipo de cáncer linfático que gana terreno cuando las defensas están mermadas. Los facultativos intentaron atajar el cáncer con varios medicamentos, pero este siguió ganando terreno. Un análisis posterior mostró que, mientras el segundo corazón se debilitaba por momentos, su órgano original gozaba de buena salud.

Así fue como, después de haber sobrevivido más de 10 años gracias a un corazón prestado, la niña volvió a usar el suyo. La paciente salió del hospital sólo seis días después de su segunda operación. En la actualidad no tiene ningún rastro del cáncer y su corazón parece haberse recuperado. 'Fue un caso excepcional que marca un hito en la historia de los trasplantes', concluye Manito.

 “Gracias a esta operación tengo una vida normal, igual que la del resto de mis amigas”, confesó Hannah Clark en una rueda de prensa celebrada ayer en Londres. A la presentación también asistieron su familia y los médicos que le implantaron el corazón cuando tenía 2 años y se lo extirparon 10 años después para que su órgano original tomara el relevo.