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Nobel a los soldados del organismo

La Academia sueca reconoce a los investigadores responsables de identificar las moléculas clave en el sistema inmunitario y las células que organizan las defensas

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El Instituto Karolinska de Suecia anunció ayer que el Nobel de Medicina 2011 premia a la inmunología, o al estudio de cómo el propio organismo juega un papel más que esencial en su lucha contra la enfermedad. El premio, dotado con 1,1 millones de euros, se ha dividido en dos partes. La primera mitad se otorga a dos padres de la inmunidad innata, el estadounidense Bruce Beutler, director del Departamento de Genética del Instituto de Investigación Scripps (La Jolla, EEUU), y el luxemburgués nacionalizado francés Jules Hoffmann, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS). El ganador de la otra mitad es el estadounidense Ralph Steinman, que falleció el 30 de septiembre sin que la Academia lo supiera en el momento de hacer el anuncio.

Según explica el inmunólogo y expresidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Carlos Martínez, la primera parte del galardón reconoce la parte más antigua del sistema inmunitario, el innato, cuyo papel, sin embargo, no se empezó a reconocer hasta hace aproximadamente 20 años. Para este investigador, el premio de este año constituye 'una buena noticia', porque 'vuelve a poner a la inmunología en primera línea, después de varios años sin que se reconociera esta especialidad en un Nobel. Además, siempre se agradece que haya un europeo en la lista', añadió.

El papel del sistema inmune innato no se empezó a reconocer hasta hace 20 años

El sistema inmune innato que, según el Instituto Karolinska, constituye 'la primera línea de defensa' del organismo, puede destruir los microorganismos y desencadenar los procesos de inflamación que contribuyen a bloquear el asalto de estos extraños. Los componentes del sistema inmunitario se han ido identificando poco a poco en el siglo XXI pero, hasta que los tres galardonados ayer no desarrollaron sus investigaciones, no se conocía la relación entre las defensas innatas y las adaptativas.

El descubrimiento pionero de Hoffmann tuvo lugar en 1996, cuando él y sus colaboradores investigaban cómo las moscas de la fruta combatían las infecciones. Entonces descubrieron que la mutación del gen Toll impedía que se activaran las defensas del organismo. Por su parte, Beutler descubrió en 1998 que los ratones resistentes a un tipo de bacteria tenían una mutación en un gen muy similar al gen Toll de la mosca de la fruta. Por su parecido, se denominó Toll-like receptor (receptor parecido a Toll, TLR). Ambos hallazgos demostraron que los mamíferos y las moscas de la fruta usan moléculas similares para activar la inmunidad innata ante la llegada de patógenos. Señala Martínez que Beutler ha identificado un mediador fundamental de la respuesta inmunitaria, el factor de necrosis tumoral (TNF, de sus siglas en inglés).

Se descubrió que mamíferos y moscas de la fruta usan moléculas similares

Según explica Ángel Corbí, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del CSIC, los TLR son las moléculas que permiten averiguar que algo extraño ha entrado en el organismo. Son, además, las encargadas de avisar a las células dendríticas, que descubrió en 1973 el ganador de la segunda mitad del Nobel de Medicina de este año, RalphSteinman. 'Son como el timbre que despierta a esas células', apunta Corbí.

'Cuando se identificaron por primera vez, no se sabía qué papel jugaban, incluso se pensó que podrían ser parte del sistema nervioso', comenta el investigador del CIB, que trabajó con Steinman y organizó su participación en un congreso en España.

Corbí explica que pronto se vio que las células dendríticas eran las encargadas 'de orquestar la respuesta' ante la entrada de organismos extraños. 'El gran avance que supone el papel de estas células es que ligan la inmunidad innata y la adaptativa', señala. Al mismo tiempo que organizan la respuesta, las dendríticas educan a los linfocitos T (parte del sistema defensivo) para decirles cómo tienen que actuar, resume Corbí.

Aunque más familiarizado con el trabajo del difunto Steinman, Corbí considera importantísimos los hallazgos de Beutler y Hoffmann.

El Premio Nobel de Medicina está dotado con 1,1 millones de euros

Respecto al primero, el investigador español destaca la magnitud de los presupuestos que maneja. 'Es bueno aprovechar este tipo de noticias para recordar que hay que mantener los fondos de investigación', asevera. En este sentido, el expresidente del CSIC cree que este Nobel también debe ser un recordatorio de la importancia de la investigación en animales.

Los hallazgos de los tres premiados tienen importantes implicaciones prácticas. Así, el descubrimiento de los TLR ha desatado una explosión en investigación en inmunidad innata. Como recuerda el Karolinska, hasta la fecha se ha identificado alrededor de una docena de estos receptores en humanos y ratones. Cada uno de ellos reconoce distintos tipos de moléculas comunes a ciertos microorganismos. También se ha observado que los individuos con ciertas mutaciones en los receptores tienen un mayor riesgo de infección, mientras que otras variaciones genéticas están asociadas a un aumento de riesgo de enfermedad inflamatoria crónica. A pesar de la trascendencia de sus hallazgos, Hoffmann declaró ayer que no estaba 'seguro' de que su ámbito de investigación mereciera un Nobel. Desde Shanghái, afirmó que no pensaba que su contribución 'llamaría tanta atención' y se mostró 'aliviado' de que el galardón hubiera recaído también en los otros dos premiados.

Los TLR 'son como el timbre' que avisa a las células dendríticas

La hija del tercer galardonado, Alexis Steinman, declaró por su parte que su padre 'dedicó su vida al trabajo y su familia y será honrado por ello'. El presidente de la Universidad Rockefeller, donde trabajaba el investigador, explicó que la noticia era 'agridulce' ya que, al mismo tiempo que habían conocido la noticia del premio, habían sabido que Steinman había perdido su batalla frente al cáncer.

Los ejemplos prácticos de las implicaciones de las células dendríticas son numerosos, pero quizás es en el campo de las vacunas en el que hay más expectativas. Entre ellas destacarían la del cáncer y algunos prototipos de vacunas contra el VIH, como la inmunización terapéutica diseñada recientemente en el hospital Clínic de Barcelona.