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Nuevo revés al negocio de la genética personal

Un error humano confunde los datos de parentesco y riesgos de salud de 96 clientes

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Hasta 96 personas que compraron sus perfiles genéticos en Internet han recibido los datos médicos y de parentesco de desconocidos debido a un 'error humano' en el análisis de su ADN, según informó el martes la compañía responsable, 23andMe.

Los informes de esta empresa de California, que opera on-line para 51 países, incluyendo España, calculan la propensión a sufrir infarto o cáncer, así como detalles sobre el linaje de sus clientes. En un caso, la información negaba a un cliente que su hijo fuera suyo.

El error ha vuelto a poner en tela de juicio este tipo de productos que se venden por Internet y están escasamente regulados. En EEUU, 23andMe es una de las tres empresas de este tipo que están siendo investigadas por un comité del Congreso de EEUU después de que una cadena de farmacias anunciase el 13 de mayo que planeaba vender en sus tiendas los tests de la firma Pathway Genomics.

La cadena, Walgreens, abandonó la idea días después de que la Agencia Federal de Medicamentos advirtiese de que esos productos no podían venderse sin aprobación previa. Unos días después, el Comité de Energía y Comercio pedía a Anne Wojcicki, presidenta de 23andMe y mujer de uno de los cofundadores de Google, una detallada documentación sobre la precisión de sus tests y las políticas de privacidad de su compañía. Los directores de Pathway Genomics y Navigenics, también con sede en EEUU, recibieron el mismo requerimiento.

El lunes, 23andMe informó a sus clientes de que 'hasta 96 personas pueden haber recibido datos [genéticos] que no son los suyos'.

Uno de ellos era el bloguero especializado en genética Daniel MacArthur, que colgó en su página el comunicado completo y los comentarios que otros clientes afectados dejaron en la web privada de 23andMe. Entre ellos había una madre que acababa de descubrir que, según su ADN y el de su hijo, ambos no eran parientes. 'Un mes antes de que mi hijo naciera, dos hospitales locales habían dado a las madres los bebés equivocados', comentaba. 'Me aterré y revisé la información una y otra vez', señalaba.

Un día después, 23andMe publicó en su web una sucinta explicación pública de lo ocurrido. Al parecer, una placa con ADN de 96 personas se había colocado al revés, de manera que los análisis y las personas a quien se enviaron no coincidían. Se debía, según la compañía, a 'un error humano', que ya había sido subsanado. 'Nuestro laboratorio ha cambiado el proceso de manejo de las placas que previene colocarlas de forma incorrecta', señalaba el comunicado.

'Este es un hecho muy grave que indica que no se están aplicando los controles de calidad necesarios', explica a Público José Miguel García Sagredo, responsable de Genética Médica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. 'Errores los puede tener cualquiera, pero como lo sabemos, las matrices tienen controles redundantes que desvelan el error en caso de que lo haya', concluye.