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El riesgo de tener diferente presión arterial en los brazos

Científicos británicos asocian cambios en la tensión a enfermedades cardiovasculares

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Las diferencias entre las presiones arteriales de los dos brazos de una persona pueden indicar que sufre una enfermedad vascular y está expuesta a un mayor riesgo de muerte, según un nuevo estudio. Los autores piden que la medición de la presión arterial en ambos brazos empiece a ser rutinaria en las clínicas.

El equipo de científicos, coor-dinado por el médico británico Christopher Clark, de la Universidad de Exeter, ha revisado 28 trabajos anteriores y ha encontrado evidencias de que estas disparidades suponen un mayor riesgo de sufrir varias patologías.

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio. Los valores habituales cuando el corazón se contrae, la llamada presión sistólica, osci-lan entre 90 y 120. Es la cifra máxima que aparece en los tensiómetros de las farmacias y los hospitales. El nuevo estudio, publicado hoy en la revista médica The Lancet, señala que una diferencia de 15 milímetros de mercurio entre la presión sistólica del brazo izquierdo y la del derecho multiplica por 2,5 el riesgo de sufrir una enfermedad vascular periférica, el estrechamiento de los vasos que llevan sangre a las piernas y los brazos.

Esta diferencia de presión también eleva 1,6 veces el riesgo de enfermedades cere-brovasculares, que disminuyen el flujo sanguíneo en el cerebro. Además, los 15 milímetros de mercurio entre un brazo y otro aumentan un 70% el riesgo de muerte cardiovascular, según el análisis de los autores. El brazo que presente mayor presión arterial sistólica puede ser el izquierdo o el derecho, dependiendo de cada persona. Lo realmente importante es la diferencia entre ambas extremidades.

Las enfermedades cardio-vasculares son la principal causa de muerte, según la Organización Mundial de la Salud. Se calcula que en 2004 murieron más de 17 millones de personas por esta causa: una de cada tres muertes en el mundo. La detección temprana permite eliminar cuanto antes algunos factores de riesgo, como el consumo de tabaco y la inactividad física.