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El satélite UARS cae al Pacífico sin herir a nadie

La NASA ubica sus restos en algún lugar frente a la costa oeste de EEUU

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Se sabían todos los datos sobre él, se habían hecho todos los cálculos y analizado todas las probabilidades, pero el UARS (Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior) cayó finalmente a la Tierra rodeado de misterio. Sus casi seis toneladas penetraron en la atmósfera terrestre sobre el océano Pacífico frente a la costa oeste de EEUU entre las 05.23 y las 07.09 de la madrugada del viernes, según informó la NASA. La agencia espacial se apresuró a sembrar la calma, informando de que no tenían conocimiento 'de ningún informe de lesiones o daños a la propiedad'. La organización ya había insistido en que la probabilidad de que alguno de los restos del UARS alcanzara a una persona era muy remota.

La NASA había afirmado que las partes que lograsen llegar a la Tierra se esparcirían en unos 800 kilometros pero, con más del 70% de la superficie terrestre cubierta por agua, las probabilidades de que los pedazos cayeran en el océano eran muy elevadas. El satélite sobrevoló gran parte del planeta, desplazándose entre 57º al norte y 57º al sur del Ecuador.

El UARS tenía el tamaño de un autobús. Los científicos habían sostenido que unas 26 grandes piezas del satélite, con una masa aproximada de 530 kilos, podían soportar las altas temperaturas del reingreso a la Tierra. En la red social Twitter se apuntó a lo largo del día de ayer que algunos restos del satélite habían caído en el oeste de Canadá, en la ciudad de Okotoks, al sur de Calgary.

El Gobierno de EEUU es responsable de los daños materiales y personales 

El satélite UARS, que pesaba 5.675 kilogramos, estuvo en órbita desde 1991 hasta diciembre de 2005 y se utilizó para estudiar el ozono y otros compuestos químicos en la atmósfera de la Tierra. Los investigadores habían calculado que entraría en la atmósfera entre finales de septiembre y principios de octubre de este año pero el fuerte incremento de la actividad solar provocó que acelerase su caída.

Con 10,6 metros de largo y 4,5 metros de diámetro, el UARS era una de las aeronaves más grandes que vagaban incontrolables por la atmósfera, aunque es un primo más delgado de la estación Skylab de la NASA, de 75 toneladas, que se estrelló en Australia en 1979 y por el que la agencia tuvo que pagar una multa. La última estación espacial rusa, la MIR de 135 toneladas, cayó al Pacífico en 2001, pero se trató de un descenso guiado.

El UARS es el mayor satélite de la agencia espacial estadounidense que ha caído sobre la Tierra de forma descontrolada en los últimos 30 años. La NASA asegura que, desde el comienzo de la era espacial, no se ha confirmado ningún caso en el que haya resultado herida una persona por un objeto espacial durante la maniobra de reingreso en la atmósfera. Aunque la reentrada sin control de grandes objetos no es frecuente, según detalla, 'tampoco se trata de algo excepcional'.

El telescopio ROSAT caerá sobre la Tierra a finales de octubre

Las posibilidades de que los restos del UARS hubieran dañado a una persona eran de una entre 3.200. Mayores son en el caso del telescopio espacial alemán ROSAT, que caerá a la Tierra a finales de octubre y cuya probabilidad es de una entre 2.000. El ROSAT fue lanzado por la NASA en 1990 y pesa 2,4 toneladas. Al igual que en el caso del UARS, los expertos también desconocen cuándo se producirá su reentrada en la atmósfera y el lugar en el que caerá.

La NASA ha advertido a los ciuddaanos que, en el caso de encontrar alguna de las piezas del satélite perdido, se pongan en contacto con las autoridades locales. Los restos tanto este satélite como los que puedan llegar de ROSAT son propiedad del Gobierno de EEUU. Este también es el responsable de los daños personales o materiales que pudieran provocar estas entradas de basura espacial.