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Texas dice no al creacionismo, pero sí al Diseño Inteligente

Las enmiendas a los estándares de educación "abren una ventana" y pueden extenderse a otros Estados

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La Junta de Educación del Estado de Texas (EEUU) rechazó el viernes una propuesta que pretendía introducir la enseñanza del creacionismo como alternativa a la evolución en las clases de ciencias. Sin embargo, el éxito para el rigor científico en las escuelas tejanas es sólo parcial. Aunque se desestimó el cambio general en los estándares educativos que pretendía introducir la discusión sobre las 'fortalezas y debilidades' de la teoría de la evolución, las enmiendas aprobadas dejan vías abiertas al Diseño Inteligente (DI), una versión remozada del creacionismo.

'Es como si cerrasen la puerta a las fortalezas y debilidades, pero después corriesen alrededor de la casa para abrir ventanas y dejarlo entrar de otras maneras', declaró a New Scientist Dan Quinn, de Texas Freedom Network, una organización de líderes civiles y religiosos que actúa como observatorio de los movimientos de la 'derecha religiosa' del Estado. Según Quinn, las enmiendas reemplazan la vaguedad de las 'fortalezas y debilidades' por una hoja de ruta específica sobre varias cuestiones.

En concreto, las enmiendas aprobadas instan a los alumnos a 'analizar y evaluar las explicaciones científicas sobre la complejidad de la célula', un argumento clásico del DI. Otra enmienda siembra escepticismo sobre la interpretación del registro fósil. Tampoco se escapa el cambio climático, sobre el que se invita a los estudiantes a analizar 'distintas visiones'.

En el apartado de ciencia espacial, se ha eliminado de los estándares la afirmación de que el universo tiene 14.000 millones de años, animando a discutir otras teorías. 'Es un intento de presentar la ciencia como tentativa y vaga', dijo Quinn.

Varios Estados de la primera potencia científica mundial se encuentran sumidos en el mismo debate que se libra en Texas. Las denominadas “leyes de libertad académica”, que quieren equiparar la pseudociencia a la ciencia, pugnan por abrirse hueco.

Los expertos advierten de las posibles repercusiones de lo aprobado en Texas. Por ley, las editoriales deberán cambiar sus textos para adecuarlos a los estándares. Muchas de ellas no podrán permitirse la edición de diferentes versiones y quizá distribuyan estos libros en otros Estados.