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"Veo poco probable que una máquina empiece a pensar"

Físico. Profesor de la Northeastern University de Boston (EEUU), es el autor de la moderna teoría de redes complejas

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Rumano de etnia húngara y triple nacionalidad (a las dos anteriores hay que unir la estadounidense), Albert-László Barabási (Karcfalva, Transilvania, 1967) es el padre de la moderna teoría de redes. Hace 10 años defendió que todos los sistemas complejos comparten una serie de características comunes. Según el modelo de Barabási, convertido ya en un paradigma aceptado por la comunidad científica, una red compleja está formada por nodos que enlazan entre sí de forma no aleatoria. En esa red, ya se trate de las conexiones neuronales, el metabolismo celular, el tráfico aéreo o Facebook, existen una serie de supernodos favoritos (la minoría) que concentran o atraen las conexiones de los demás. Barabási dio recientemente una conferencia sobre redes y propiedades emergentes dentro del ciclo Diez conceptos que están cambiando el futuro que celebra la Fundación Telefónica.

Defiende que todas las redes complejas comparten una misma estructura y una misma dinámica pero, ¿qué tiene que ver una red como Internet con un grupo de amigos o las interacciones intercelulares?

De entrada parece que no hay mucho en común entre ellas. De hecho, tienen diferencias evidentes, unas se apoyan en routers, otras en filias y fobias y otras en reacciones electroquímicas. Pero hay un algo que comparten todas, como una firma, y son los hubs, los concentradores o supernodos, por los que pasan muchas conexiones. Piense en el tráfico aéreo donde hay grandes aeropuertos, como el de Barajas, al que se conectan los demás.

Pero, ¿quién o qué hace de supernodo en una red social, en el cerebro, en algo vivo?

Los biólogos han estudiado cómo se relacionan las proteínas y están mapeando esa red. Por lo que han mapeado hasta ahora, ahí también existen los supernodos. En cuanto a las personas, en las redes personales también vemos que hay algunas que, por ejemplo, reciben muchos correos electrónicos o llamadas telefónicas.

¿Hay redes que no sigan ese patrón?

La red eléctrica no lo sigue. Ni siquiera hay consenso entre nosotros para definirla. La corriente pasa de una casa a otra sucesivamente. Quizá la explicación podría estar en la forma en que nacieron las redes eléctricas. En sus orígenes estas redes fueron locales.

Su teoría sostiene que una red compleja crece con la adhesión de nuevos nodos. ¿Qué ocurre si dejan de unirse nodos? ¿Colapso?

Depende. Es fácil encontrar casos de redes que murieron, como la de la telegrafía o la red ferroviaria de EEUU, y ambas fueron muy grandes. Si una red deja de crecer puede colapsarse, pero si sigue añadiendo enlaces, profundizando las relaciones entre los nodos existentes, no tiene por qué morir pero sí se estancaría.

Un segundo punto de la teoría de redes complejas es el de las relaciones preferenciales entre nodos. Usted pone a Google como ejemplo para Internet. En las relaciones personales, ¿siempre nos sentimos atraídos por el chico o la chica más guapa de la fiesta?

Por supuesto, aunque cada situación social es distinta, los seres humanos nos fijamos en el más atractivo o buscamos el método más rápido o la situación más cómoda; eso son enlaces preferenciales.

Si un nodo sin relaciones deja de serlo o una página web sin enlaces se muere, ¿qué pasa con las personas solitarias?

La realidad es que hay unos pocos supernodos que concentran la mayoría de los enlaces pero, a la vez, hay miles y millones de nodos muy pequeños dentro de la red, esos solitarios, que también forman parte de ella. No dejan de ser seres sociales por ello.

Por definición, ¿las redes son jerárquicas, no democráticas?

Hay estudios, incluyendo el nuestro, que han encontrado pruebas de la existencia de esta jerarquía. Tanto en las redes sociales como en las biológicas existen elementos jerárquicos. Pero pueden convivir y, de hecho, conviven con elementos democráticos.

¿Los gobiernos, los partidos políticos o las empresas pueden organizarse en red, de forma horizontal, o no les queda otra opción que distribuir el poder de forma vertical, de arriba a abajo?

Hoy tenemos ejemplos del nuevo uso que hacen las organizaciones políticas de las redes. La campaña de Obama es un ejemplo de esto último. Pero el concepto de la red y su uso por parte de los partidos políticos es muy reciente. El primero en aprovechar su fuerza fue el senador demócrata Howard Dean en la carrera por la nominación para las elecciones de 2004. En cuanto a los gobiernos, no vemos muchos ejemplos claros. Quizá la actual política de mi país en Irak, cediendo protagonismo a las comunidades y organizaciones locales. La diferencia hoy es que cada vez tenemos más datos sobre las actuaciones políticas y podemos tomar decisiones en tiempo real. Las organizaciones no tienen por qué estructurarse en red y menos las políticas. Las redes horizontales son casi por definición pequeñas. Realmente sólo pueden funcionar con un máximo de 150 personas. Si superan ese número es casi imprescindible que haya un mínimo de jerarquía.

¿Qué opina del fenómeno de las redes sociales en Internet que, como Facebook, han atraído a millones de personas?

La clave del éxito de Facebook ha sido que ha acabado con el anonimato. A diferencia de otras redes sociales como MySpace, al exigir que los usuarios dieran sus nombres y apellidos reales, ha dado con lo que buscaban los usuarios. Estaban preparados para aceptar este cambio. Las personas no quieren conocer personajes imaginarios o mundos virtuales sino fortalecer las relaciones que tienen en su vida real.

Pero, ¿no está Facebook acabando con la privacidad?

No creo que Facebook nos quite intimidad. De hecho, en este tipo de redes es imposible hacer amigos nuevos. Lo que hace es fortalecer esos lazos que ya existen.

Durante su conferencia en la Fundación Telefónica ha hablado de que la convergencia entre las distintas redes sociales y máquinas en el futuro podría generar una especie de inteligencia colectiva.

Wikipedia ya lo es. Pero la idea de que una máquina empiece a pensar me parece poco probable en el futuro cercano. No hay investigadores ni inversión en aplicaciones o máquinas de múltiple uso. Están diseñadas con una utilidad determinada. En la vida real, nuestras neuronas pueden hacer mucho más de lo que hacen. Nadie se ha planteado hacer máquinas así.