Plazas, rock progresivo y 'Ajoblanco'

Se reedita, al calor del movimiento del 15-M, el libro ‘Los 70 a destajo', una crónica de la Transición vista desde la cabecera de la contracultura española

JESÚS ROCAMORA MADRID 25/12/2011 15:30 Actualizado: 25/12/2011 15:50

El Canet Rock, celebrado el 26 de julio de 1975.-Booket

El Canet Rock, celebrado el 26 de julio de 1975.-Booket

Una imagen: jóvenes y no tan jóvenes tomando las plazas españolas, sin líderes ni banderas. Montando asambleas. Pidiendo una democracia real y mayor espacio de libertad. Rechazando la falta de moralidad del sistema y unas ideologías caducas porque no les representan. Apostando por una economía sostenible, por una mayor transparencia y por una cultura participativa. En definitiva: buscando alternativas. No son los indignados que se han convertido en los protagonistas de este año que ahora termina. La imagen es de los años setenta, y los "indignados" de entonces fueron aquellos que se atrevieron a soñar con una Transición diferente. Con una democracia no basada en los partidos políticos sino en los ciudadanos.

En medio de aquella España que aspira a ser mejor, nacía en 1974 la revista Ajoblanco en Barcelona, cuya primera época de vida se extendió hasta 1980 (su segunda etapa lo hizo desde 1987 hasta 1999) y que fue uno de los focos de la llamada contracultura española. Partiendo de la contracultura norteamericana, el mayo francés, el pasado libertario español, "ciertos eslóganes y ciertas lecturas que nos excitaban", Pepe Ribas fundó una cabecera donde con los años se han tratado temas como la ecología, la lucha por la liberación homosexual, el feminismo y la multiculturalidad. A la luz de lo ocurrido este año, Ribas y la editorial Booket reeditan Los 70 a destajo (publicado originalmente en 2007) para que, como escribe en el prólogo el propio Ribas, "las nuevas generaciones dispongan de una nueva versión de este tramo de la historia [la Transición], con la esperanza de convencerles de que un mundo mejor fue y sigue siendo posible".

"La crisis financiera y de valores empezó en los setenta", dice Pepe Ribas

"Todo lo que estamos viviendo hoy empezó en los setenta", cuenta Ribas a Público, que vive hoy entre Berlín y el Ampurdán. " La crisis financiera y la crisis de valores, tanto en España como en el mundo, empezó en los setenta. De alguna forma, es cuando Nixon y Kissinger rehacen el mundo a partir de la crisis del petróleo. Y por eso es importante volver a esta época". Ribas ha visitado durante este año algunas de las plazas españolas en Madrid, Granada, Barcelona, Valencia, Zaragoza, y dice que lo que vio allí fue "el Ajoblanco más perfecto de todos los tiempos. Vi el espíritu de Ajoblanco en vivo, que es de alguna manera el espíritu de la libertad, de la transparencia informativa, de la no manipulación de la cultura, de dejar que los relevos crezcan desde el humanismo, sin manipulación".

Imagen de las Jornadas Libertarias Internacionales, celebradas del 22 al 27 de julio de 1977.

Entonces ya se plantearon conceptos que hoy vuelve a manejar la ciudadanía, fundamentalmente la no ideologización, la autogestión, el antiautoritarismo, la no violencia, el cambio de modelo productivo. Y una política pensada con modestia, mucho más cercana al ciudadano, pensada para barrios y no para grandes ciudades, casi para cada casa. Sin multinacionales, sin grandes bancos. "En resumen: la gestión real de nuestros asuntos. Vivir tal y como piensas, no hipócritamente sino con transparencia. Se planteó entonces y ahora toma una fuerza nueva", cuenta Ribas.

La calle es fundamental para entender aquello que pasó y esto que está pasando. Hoy, plazas y calles se han convertido en lugares de reunión donde el pensamiento y la actividad están en ebullición. "Y la Transición era la calle, se hizo en la calle", dice Ribas. "Luego, los partidos políticos tomaron el control y desarticularon los movimientos sociales". En su opinión, "todos los partidos políticos han participado de la traición a la Transición, que fue la calle, los movimientos sociales, los movimientos vecinales, obreros, los sindicatos y los intelectuales".

La cultura de la utopía

Ajoblanco nació del diálogo, la lectura y los viajes, "pero viajes casi sin dinero", matiza Ribas. En un manifiesto redactado entonces, se lanzaba la propuesta: "¿Por qué esta nueva revista? 1. Porque no queremos una cultura de imbecilistas. 2. Porque estamos ya hartos de divinidades, sacerdocios y élites industrialculturalistas. 3. Porque queremos intervenir, provocar, facilitar y usar una cultura creativa. 4. Porque todavía somos utopistas. 5. Porque queremos gozárnosla con eso que llaman cultura. 6. Porque tenemos imaginación para diseñar otra, si ustedes quieren".

"La Transición se hizo en la calle. Luego los partidos la traicionaron"

Cierto componente lúdico fue necesario para separarse de la generación anterior ("ellos buscaban el poder, y nosotros éramos los que buscábamos la vida"), pero también para alejarse de algunos militantes, que llegaron a afirmar entonces que "en la revolución no hay espacio para la libido". En este sentido, un sorprendido Francisco Umbral se preguntaba en las páginas de La Vanguardia: "La oposición está empezando a combatir la represión con sentido del humor [...] Hace poco, en Barcelona, vi a los subversivos surrealistas del grupo Ajoblanco paralizando las Ramblas con una manifestación en la que gritaban: ‘Cachondo, únete'. ¿Cómo deshacer a golpes una manifestación que pide a los cachondos del mundo -o de una ciudad- que se unan?".

También, según Ribas, lo que ha pasado ahora con el 15-M tiene que ver con el ocio, exactamente con "el redescubrimiento del ocio gratis. La gente joven ha dicho: ‘Por fin podemos hablar de nuestros problemas sin necesidad de consumir ni pagar'. Recuperar esto es fundamental: nos han hecho creer que el ocio hay que pagarlo. Y el ocio es lo contrario del negocio: es un espacio de libertad".

Una manifestación de obreros contra el franquismo.

En las páginas de Los 70 a destajo hay mucho espacio para las lecturas que estimularon una época (de los ensayos sobre la nueva izquierda a los boletines clandestinos, la cultura lisérgica y mucha poesía), la música (Hendrix, Dylan, pero también el rock progresivo español de Smash y Máquina, Pau Riba, Sisa...), el cine prohibido en España (Pere Portabella, La naranja mecánica), el esoterismo, la importancia del viaje como experiencia y muchas personalidades, desde la gauche divine a hippies, poetas, cineastas y hasta futuros políticos.

La universidad, a donde empezaban a llegar las clases obreras, fue otro foco de actividad, aunque, según Ribas, pronto se pasó de las aulas a las plazas debido a las huelgas y los cierres

de facultades, no sin antes apostar por ser autodidactas en clases clandestinas. Una vez en las plazas, "lo mismo acababas sentado al lado de García Márquez que al lado de Lluís Llach. Todos nos mezclábamos: universitarios con los intelectuales, con los artistas, con los teatreros. Primero fueron las Ramblas, luego el Rastro madrileño, el Parterre en Valencia o el Parque de María Luisa en Sevilla".

Ribas no es benévolo: su generación, asegura, "fue masacrada por los dos totalitarismos". Y, como escribe, "parte de mi generación, la más inquieta, pasó de la decepción de la universidad al underground militante", pero aquellos que se comprometieron con la izquierda "han tenido muy poca responsabilidad real en las grandes decisiones que han cimentado el régimen político surgido en 1978". El fracaso de la Transición se reflejaría poco después en la Movida y "el franquismo de partidos, como yo lo llamo. No hay ideas sociales, el punk ha sido conquistado y del no creo en nada se pasa al no puedo cambiar nada. Una caricatura de lo que se vivió en los setenta: Quiero ser un bote de Colón y todas esas letras. Es todo una gran ganga, una gran broma".

8 Comentarios
  • Kill them all 3
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    -6 i Kill them all 3 25-12-2011 22:44

    Pua ciencia ficción. Y de la mala

  • ardi
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    0 i ardi 26-12-2011 02:01

    Transición...transacción. Ya vale de contar mentiras

    http://www.youtube.com/watch?v=b1hNeoAQ43k

  • Leo Rand
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    6 i Leo Rand 26-12-2011 02:48

    Viví intensamente todo aquello, y certifico lo que dice Pepe Ribas. Sólo añadir una cosa que, o él no quiere decir, o el articulista no ha querido plantear: en aquellos años Barcelona estaba a años luz de Madrid en creatividad, en vida intelectual, en alegría de vivir. Madrid era un pueblo, y como tal dió a luz unos años más tarde a ese mito irreverente -e intrascendente- llamado "movida". Barcelona era Europa. Las jornadas anarquistas que se celebraron en Barcelona en 1977, a las que acudieron miles de personas de muchos países, jamás hubieran podido llevarse adelante en aquel triste Madrid que vivía como si fueran a muerte las luchas sindicales entre unas CCOO activas que ya se habían apoderado del sindicato vertical, una UGT débil y sin presencia apenas que no quería la unión en una sóla organización, una USO que veía como sus militantes se escapaban buscando puestos y protagonismo al sindicato socialista, una CNT que intentaba reconstruirse y al hacerlo reproducía sus guerras internas históricas entre los más y los menos anarquistas, y un PCE convencido de que su hegemonía en la Universidad y en los movimientos sociales anticipaba grandes resultados electorales en el futuro. Mientras tanto, Barcelona era una fiesta.

  • NIHILISMO
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    4 i NIHILISMO 26-12-2011 03:07

    Pasado el tiempo es triste ver donde están muchos de los que en aquellos años luchaban: en puesto directivos públicos amansando a las fieras. De represariados a represores.

    http://www.dopaminaediciones.com/

  • titaloli
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    -4 i titaloli 26-12-2011 08:06

    #2 ardi. Que pone de acuerdo a un fascista y un rojo reprimido en España?

    Los dos odian al Rey y desprotican de la transición.

    Viva el Rey y la Democracía¡¡¡, 33 años de paz

  • attitude
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    0 i attitude 26-12-2011 10:54

    #4 Nihilismo, tiene toda razon, seguro que dentro de unos diez años veremos algunos artistas, sindicalistas, politicos y empresarios (tan infames como los que hay ahora) recordando lo bueno que fue el 15-M (sobretodo para ellos), al igual que hemos vistos a otros personajes, recordar lo bueno que fueron las revoluciones juveniles de otras epocas.

    Que parece en algunos documentales que media españa estaba en el mayo frances o en la revolucion de los claveles, eso si con el viaje pagado por papa o mama.

    En cambio, en otros documentales se muestra que los de a pie, los que trabajaban en la SEAT, todavia siguen en bellvitge y que sus hijos con la crisis casi estan peor que ellos. Que los que participaban y hacian masa, pero venian de abajo, todavia siguen abajo.

  • iurde
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    2 i iurde 26-12-2011 11:25

    Yo también viví aquello, y a veces decimos que el Mayo del 68 español fue en 1978.

    Antes no se pudo, claro.

    No es cierto que se acomodase todo dios, ni que los rebeldes de entonces sean los empresarios de ahora, ni que fuera una revolución de hijos de papá.

    Hubo de todo.

    Y quienes se subieron a un carro que no era ése, fueron precisamente los hongos (por lo de que surgieron de repente y sin saber dónde habían estado hasta entonces) del PSOE y los jesuitas dogmáticos del PCE-PSUC.

    Ellos fueron quienes desmovilizaron a la gente, y aceptaron participar en una Reforma que les iba a dar unas migajas de Poder en forma de escaños a cambio de pactar con los restos del Franquismo.

    Y aceptaron el trato.

    El resto... estábamos por la Ruptura, pero nos dejaron con el trasero al aire.

    Nos hemos vuelto a encontrar por las plazas esta primavera. Llevábamos mucho tiempo sin vernos, cada cual en su catacumba.

    Sigue habiendo faena pendiente.

    Y más ahora.

  • Emiliovaldes
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    1 i Emiliovaldes 27-12-2011 14:08

    Jimenez Losantos colaboró en Ajoblanco.

    y ahora ¡miralá,miralá,miralá,la puerta de Alcalá...!

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Generado: 2012-02-23 16:13:42