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El Barrio, éxito de carne y hueso

El madrileño Palacio de los Deportes vive dos noches de sentimiento que ponen el colofón a la gira del grupo andaluz

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En una época en la que los artistas no mueven un dedo sin escuchar antes a su equipo de prensa, al manager o a su discográfica, la naturalidad de José Luis Figuereo sobre un escenario es realmente llamativa. El gaditano canta y se mueve sin la elegancia que se le presupone a un músico capaz de llenar dos noches seguidas el Palacio de los Deportes.

Pero habla de tú a tú a un público cansado de ver a divas estiradas y a solistas masculinos endiosados, que busca ídolos de carne y hueso más cercanos a su día a día. Se nota que El Barrio es un fenómeno comercial que ha surgido lejos del circuito de las multinacionales, cocinado por completo en un sello independiente sevillano.

En sus conciertos el espectáculo está entre la audiencia tanto o más que en el escenario. La gente enloquece con sus canciones, canta, baila y le rinde pleitesía con un fervor casi religioso; escenas que este año se han repetido en más de ochenta actuaciones por toda España, en la mayoría con el cartel de no hay entradas colgado desde meses antes. Sus letras, entre los mensajes de autoafirmación y las historias moralizantes marcadas por las profundas creencias cristianas de Figuereo, son coreadas como si fueran himnos.

Gran parte del público venía de fuera de Madrid. La ocasión lo merecía, estas dos noches en la capital son el fin de gira antes de que El Barrio se ponga a trabajar en su nuevo disco, previsto para noviembre del próximo año. Hasta el 2010 no volverá a los escenarios.