Público
Público

Una Blancanieves por la puerta grande

Pablo Berger, el director de 'Torremolinos 73', rueda una versión torera del popular cuento

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Arriba esos pañuelos!', grita uno de los ayudantes del director desde el albero de la plaza de toros de Aranjuez. En el tendido, las señoras con vestidos y sombreros de los años veinte y los señores con traje y sombrero italianos de paja, todos de espaldas, agitan sus pañuelos blancos hasta arrancarle al palco presidencial el indulto para el mejor toro de la tarde. Sobre la barrera, los asistentes de producción protegen del sol con una sombrilla a la joven diestra, morenísima, y a una cuadrilla de siete enanos, que esperan a la siguiente escena para dar la vuelta al ruedo. Parece una charlotada, pero es el rodaje de la versión de Blancanieves que dirige el bilbaíno Pablo Berger. Una exquisitez bizarra.

No es la única versión que se está rodando del cuento recopilado por los hermanos Grimm, pero desde luego es la más personal: una película muda, rodada en blanco y negro y que llegará antes a los teatros que a las salas de cine. En efecto, primero se proyectará en teatros de toda España, con una orquesta sinfónica que tocará en directo la música compuesta por Alberto Iglesias acompañando las imágenes. 'Todo lo que parecía negativo y difícil es justo lo que vamos a potenciar: el blanco y negro, la película muda y el hecho de que la música de Alberto es esencial', contaba ayer Berger (Bilbao, 1963), en un descanso del rodaje. En la cinta, Iglesias, varias veces candidato al Oscar, mantendrá además brochazos del sonido ambiente, como los olés de los tendidos.

La película se estrenará en teatros con música de orquesta en directo

Julia Roberts y Charlize Theron dan vida a la madrastra en las otras dos versiones que se están rodando en EEUU. La mala de Berger es Maribel Verdú: 'Leyendo el guión me preguntaba: Pero bueno, ¿Pablo me dirá las caras que tengo que poner en cada momento? Porque no tienes diálogo y no sabes exactamente cómo poner cara de: ¿Estará mordiendo la manzana?'. Verdú, que rodaba ayer su primera escena, es el rostro más conocido de un reparto principal que el director ha mantenido alejado, para los papeles protagonistas, del reclamo fácil. Las dos edades de Blancanieves las interpretan dos debutantes en la gran pantalla: Sofía Oria y Macarena García. Las acompañarán, eso sí, Ángela Molina, Pere Ponce y José María Pou, entre otros.

La idea para este experimento surgió después de Torremolinos 73, el único largo que hasta el momento ha rodado Berger, en 2002. Como ya hizo entonces, ahora, además de dirigirla, ha escrito también el guión, y ambas cosas estuvieron desde su origen al servicio de 'la mayor experiencia estética' que el director recuerda haber vivido: la proyección, con música en directo, de la película de Erich von Stroheim Avaricia (1924) en el Festival de San Sebastián a mitad de los ochenta. 'Esta idea de crear en el espectador lo que yo había sentido entonces fue el germen', recuerda Berger.

El director bilbaíno obtuvo dos Goya con su primer largometraje

Su costumbre de contarle cuentos a su hija de 7 años (siempre las versiones menos políticamente correctas posibles) y sus ganas de hacer un homenaje al cine mudo acabaron situando esta versión del cuento popular en el primer tercio del siglo XX español: Carmencita es la hija del torero más famoso del momento, Antonio Villalba, y de Carmen la de Triana. Ella misma acabará tomando la alternativa y convirtiéndose en Blancanieves. Algo hay también, claro, de la ópera Carmen de Bizet.

'Hay mucho de Carmen. A mí me gusta muchas veces partir de los tópicos para intentar hacer algo nuevo', dice Berger, que es justamente lo que hizo con su celebrada Torremolinos 73 (por la que obtuvo dos Goya: a la mejor dirección novel y al mejor guión). 'La España de los años veinte, esa España de toreros y bailaores, interesaba mucho en Francia, en Inglaterra, en Alemania, a los artistas de todo el mundo', añade el director de Mama, su único corto, rodado en 1998 con la dirección artística de Álex de la Iglesia.

Los 300 figurantes abanicaban ayer el aire seco de la plaza con lo que podían (el calor había desmayado a uno de ellos el jueves), entre peinetas, tricornios de guardias civiles y boinas de campesinos. 'Es una visión romántica, idealizada. Yo la llamo Hollywood ibérico. Como si un director de Hollywood hubiera venido a hacer su visión de España: no es documental, ni real, es una visión muy romántica'. Andalucía durante la dictadura de Primo de Rivera concentran la esencia del exotismo.

Blancanieves, la Carmen adolescente que saca a la plaza Berger, está interpretada por Macarena García, de 23 años, que tuvo que cortarse la melena hace un mes, nada más terminar el rodaje de la temporada de Amar en tiempos revueltos, en la que interpreta a la jovencísima Chelo. Ahora lleva dos semanas de rodaje, después de un curso intensivo en las maneras taurinas: 'Para mí, que sea muda es una ventaja, porque el texto es la parte que más odio, lo que peor llevo', decía ayer García, a la sombra, en la capilla de la plaza, que hace la veces de set de actores.

Entre sus inspiraciones, Berger rescata también una vieja fotografía de Cristina García Rodero, de su libro España oculta, donde retrataba a un grupo de enanos toreros. De los siete que la directora de cásting, Rosa Estévez, ha elegido para interpretar a esta cuadrilla, sólo Emilio Gaviria es actor profesional. Su papel es el del empresario, el jefe de la cuadrilla. 'Yo, en muchas escenas, voy como por libre', decía ayer mientras esperaba, en el patio de cuadrillas, a entrar en escena. 'Es una versión que me encanta: no es nada ñoña, no es una película para niños'.

Una película para adultos, pues. Un melodrama gótico, aunque no sólo. 'El melodrama era el género más importante en aquellos años veinte, pero hay también mucho humor negro, hay terror, hay acción', según su director. Blancanieves sale, puede adelantarse ya, por la puerta grande, como un cristo en volandas, al son de los platillos, con la Guardia Civil al frente y un grito desgarrador en el tendido. Caminito de la Gloria.