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El Buena Vista Social Club argelino

Un documental, conciertos y un disco rescatan la memoria de los cabarets y orquestas de Argel

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París estrenó ayer lo que, a la luz del lanzamiento mediático, puede convertirse en la sensación de la temporada: un documental, una serie de conciertos y un disco rescatan la memoria del chaâbi, la música que inspiró el raï. Y lo hace gracias a una suerte de Buena Vista Social Club argelino, es decir, al esfuerzo de reunir de nuevo, entrado el siglo XXI, a algunos de los músicos andalusíes que animaron durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX los cabarets de Argel, Orán y otras ciudades de nuestro vecino del sur .

El documental El gusto (palabra española que viene a decir 'duende' y 'buen humor' en el particular lenguaje del chaâbi) se concentra en algunos de los más conocidos músicos de una orquesta de entonces en Argel, y que, ahora, décadas después, lleva ese nombre, El gusto, para su concierto de estas noches en París. Reunir a aquellos viejos músicos ha sido toda una epopeya, objeto del documental, realizado por una joven arquitecta y ahora cineasta, Safinez Bousbia.

Para la ocasión se ha reunido a músicos judíos y musulmanes

Tras estudiar en varias ciudades, regresó a su país y a partir de 2003 se le metió en la cabeza que era necesario rescatar esa música a punto de caer en el olvido. Hubo una primera orquesta en 2006 y 2007 en Argel. La particularidad ahora es que entre los 25 músicos, por primera vez en 50 años, se logra reunir con los argelinos a músicos procedentes de la diáspora judía, los que tuvieron que abandonar el país martirizado por años y años de guerra de descolonización, que impidió que la independencia de 1962 fuera completamente una fiesta.

Entre esos músicos figura el pianista Maurice el-Medioni, ahora residente en Marsella. También es estrella el violinista oriental Robert Castel, hijo de uno de los fundadores del género en los años veinte, Lili Labassi, uno de los primeros en cruzar las influencias de música bereber, música religiosa y música andalusí, para ponerla al servicio de los cabarets.

El origen del documental es el encuentro de Safinez Bousbia con otro músico, un artesano de la kasba de Argel que responde al nombre de Mohamed el Ferkioui.'Desde el origen, en 2003, el proyecto fue ayudar al señor Ferkioui a reencontrarse con sus amigos', explica Bousbia a Público. No fue nada fácil porque 'todos habían abandonado la kasba', el barrio popular de callejuelas del centro de Argel, que fue principal bastión de la resistencia nacional argelina, luego triunfadora e incapaz de frenar los excesos de aquella victoria arrancada a la metrópolis francesa, en 1962, después de mucha sangre.

El proyecto recupera el género chaâbi, capital para el nacimiento del raï

No sólo fue difícil encontrar a todos los que tuvieron que irse del país, por miedo, al ser judíos o cristianos y por miedo al no haber participado en la guerra de liberación. También fue difícil encontrar a los músicos que, entre tanto, se habían vuelto a sus pueblos argelinos, a veces en pleno desierto, ahí donde no hay ni código postal ni Facebook. 'En 2006 intenté encontrar financiación. Pero como soy arquitecta, no me tomaban en serio. Vendí mi casa de Irlanda y mis joyas y arranqué la búsqueda', explica.

Todo el equipo de producción, y la propia realizadora, aseguran que hubo obstáculos del poder argelino frente a este proyecto que reúne a músicos judíos y musulmanes. Y, de hecho, la publicidad en torno a esa lograda comunión judeo-musulmana ahora es un poco cansina en el inmenso lanzamiento mediático en París, al igual que cierta insistencia en la supuesta oposición del Gobierno argelino. Pero no está de más celebrar tal encuentro entre músicos judíos y musulmanes. Tanto más cuanto que el lanzamiento parisino del disco, documental y serie de conciertos de El gusto viene a rescatar efectivamente este género, hoy ciertamente retro, pero que fue capital para el nacimiento del raï, ya célebre en todo el mundo.

Aunque algunos puristas de Argelia niegan tal filiación, sobre todo porque el chaâbi tiene su origen en la kasba de Argel y el raï ,de los tugurios de Orán en los años cincuenta, hoy las principales estrellas del raï la reconocen. Empezando por el propio Khaled y Faudel, además de Rachid Taha, líder histórico del rock alternativo magrebí de Francia y gran maestro de los géneros tradicionales argelinos.