Publicado: 31.03.2014 07:00 |Actualizado: 31.03.2014 07:00

"He sufrido mucho la homofobia toda mi vida"

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Guillaume Gallienne visitó Madrid poco después de que miles de manifestantes contra la ley de matrimonio homosexual, cargados de consignas homófobas, ocuparan las calles de París. El escritor, director y actor vino a presentar su película,Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, crónica autobiográfica centrada, precisamente, en la búsqueda de la identidad sexual de un joven de la alta burguesía. "Cuando veo las imágenes de esas manifestaciones siento que estamos volviendo a la Edad Media", sentenció Gallienne, flamante director de una ópera prima que se convirtió en la gran triunfadora de los Premios Cesar de la Academia del cine francés (Mejor Película, Primer Filme, Montaje, Adaptación y Actor).

Así, mientras algunos miles de franceses mostraban en las calles su intolerancia y apostaban por la discriminación de los gays, este prodigioso actor de la Comédie Française transformado ahora en guionista y director clamaba desde el cine por todo lo contrario. Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, que nació como espectáculo teatral, es un repaso emocional por la vida del propio Gallienne, que en el cine, igual que hacía antes en escena, se interpreta a sí mismo en diferentes edades y da vida también a su madre. Un actor de teatro cuenta su historia, la de un chico que siempre ha querido ser como su madre, por lo que de niño se disfraza de Sissi Emperatriz y de jovencito camina y habla como ella. Todo el mundo ve en ese amaneramiento una evidente homosexualidad, pero él no está tan seguro y se empeña en la búsqueda de su identidad sexual.

Ha dicho que esta no es una película sobre la homosexualidad ¿diría entonces que es sobre la identidad sexual?

La película es una comedia sobre la diferencia, una película sobre los clichés y las etiquetas que se pone a las personas. Es verdad que hay muy pocas personas, sobre todo homosexuales, a los que no les haya gustado la película. Pero esta historia no es sobre la homosexualidad, es la auténtica revolución de mi vida, de mi corazón. Yo en mi cabeza soy bisexual. Entonces ¿por qué esos clichés? ¿por qué todo el mundo cree que soy homosexual solo porque soy femenino? He sufrido mucho la homofobia toda mi vida. De pequeño todos los niños me llamaban maricón. De mayor, de repente, dicen que soy homosexual.

¿Qué buscaba cuando decidió contar su historia en público, primero en el teatro y luego en el cine?

No lo sé muy bien, lo que sí sé es que no tenía ninguna intención de hacer nada político con ello. La historia estaba en mi cabeza hace nueve años y la hice en el teatro hace siete. Ahora me siento muy feliz porque a propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de la ley de matrimonios gays. En lo contrario hay algo que no es democrático, además de un retroceso de muchísimos años. Con todo esto, la democracia está en juego. Aparte, a mí me duele un poco ver que las personas continúan así, en la intolerancia.

En el teatro, donde es un veterano, ha tenido un enorme éxito con esta función, ¿por qué quiso arriesgarse y llevar la obra al cine, donde era un debutante?

El problema en el teatro es que destaca de una manera especial la actuación del actor, y los cambios de papeles son al final prioritarios sobre el relato. Además, no tenía tiempo para defender cada personaje y tenía muy poco tiempo para interpretarme a mí. Por ejemplo, la pasividad del personaje es esencial y en teatro eso era más difícil de mostrar.

Pues no parece especialmente pasivo el personaje...

Sí, esta es la historia de un joven pasivo, un joven de la gran burguesía que siempre está tumbado, por eso la he rodado en cinemascope, pero que, de pronto, se levanta y es un activo actor. El hilo conductor de la historia es el teatro y ¡la gran burguesía es tan teatral! En la película poco a poco va tomando vida el personaje y depurándose el decorado. Al final, teatro y realidad se unen.

Me siento muy feliz porque a propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de la ley de matrimonios gaysY ¿se parece realmente a su madre el personaje que usted interpreta?

Sí. Cuando hago mi mamá no es tan diferente, aunque está mejor en la película que en el teatro, porque la puedo defender muy bien. Su pudor y el exceso de humor que tiene, es una cosa que siento y que conozco bien. En el cine se pueden hacer cosas que en el teatro no se pueden.

¿Como mostrar algunos de esos clichés de los que hablaba al principio?

Sí. En la película los clichés están representados de muchas formas. Por ejemplo, primero aparece España, pero aparece como en las películas de Almodóvar, luego aparece Inglaterra como en las de James Ivory. Son referencias muy a propósito de la historia.

¿Cómo reacciona la gente que ve su película?

Bueno, hay gente que quiere ver todos sus problemas en el cine, así que sí, hay mucha gente que se siente identificada con el personaje o con algunas de las cosas que le pasan.