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Hace seis años la fiebre del corto en Internet creció gracias al festival Notodofilmfest // Este año por primera vez una película de animación gana el Gran Premio del Jurado

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'Hacer, hacer, hacer', esa es la filosofía de Beñat Fontaneda, autor de El círculo de la violencia, ganador de la Mejor Película de Triple Destilación que premia cortos de un máximo de 30 segundos en el Notodofilmfest. Ver, ver, ver, esa es la de los que han entrado a la página web del festival en los últimos seis meses para acabar sumando más de un millón de descargas.

Compulsivos y apasionados, hoy se puede hacer y ver cine sin intermediario alguno (o casi). Realizar un corto en una tarde y que, a las horas, lo estén viendo en Internet cientos de personas es uno de los hechos más incontestables -y emocionantes- del cambio audiovisual que anda en marcha.

Se acabaron los portazos en productoras, los cabezazos contra el pesado muro de la distribución. Al menos, no es la única opción. Como remata, Javier Fesser -creador del festival más importante de España de cine por Internet, el Notodofilmfest- 'Cuando empecé a hacer cortos, todos se quejaban de la financiación, de la exhibición... Ahora nadie se queja, ahora se trabaja'.

Y se hace por un tubo, a destajo. Así amasan los cortometrajistas que llenaron de buen rollismo el pomposo y decadente Florida Park de Madrid, donde se celebró la entrega de premios del Notodofilmfest Festival Jameson de Cine Destilado, mismo en el que dieron sus primeros pasos públicos Nacho Vigalondo o Daniel Sánchez Arévalo.

La sala se convirtió en el transunto físico de lo que ocurre en la comunidad virtual que se crea en torno a la web del festival donde se intercambian coñas, consejos, opiniones o se generan fenómenos que luego son vitoreados. El de este año fue La bolita, de Arturo Artal y Juan Carrascal.

El talento que se cuece entre amigos, la creatividad de andar por casa, la que se lleva a cabo con una cámara digital y una lámpara del Ikea y poco más, ha encontrado, además de en youtubes y blogs varios, una plataforma reconcentrada que, durante seis meses al año y desde hace seis ediciones, hace las veces de trampolín, de columpio o de simple incitador a la acción. Y siempre en corto, desde luego. El formato se mueve a sus anchas y sin complejos, sin tener que hacer reivindicaciones, sin aspirar a ser ningún campo de ensayo para un bien ulterior.

Muchos de los que se llevaron el martes alguno de los siete premios que otorgó el festival, no eran primerizos, al menos no en el Notodofilmfest y otros tantos prepararon más de un corto para el portal. Hasta 16 colgó este año Carlos  Fierro, ganador de Animación por el fino humor negro de su corto El títere.

'El festival es un aliciente para hacer las cosas', dice. La mayoría son bestias del audiovisual que cogen una cámara y se van con unos cuantos amigos a rodar como salvajes por donde les cuadre. Eso lleva haciendo desde hace un año Kike Narcea, cuyo corto Tía, no te saltes el eje fue el bombazo del año pasado. Independientemente del festival, Narcea ha creado un serial policíaco que cuelga de la página gurisguiris.com y con el que recorre España bajo la más estricta autoproducción.

Más de 1.000 cortos recibieron los de Notodofilmfest este año desde 25 países. Se seleccionaron unos 500, de los que quedaron 75 finalistas.
Fuera del festival, Guillermo Zapata, contador de historias audiovisuales, según se define, ha conseguido, sin apoyo ni campaña, que su corto Lo que quieras oír sea visto 66 millones de veces en Youtube.

Tal vez no todos tengan el ángel de Daniel Sánchez Arévalo, verdadero padrino espiritual de los notodofilmfestivaleros, pero el talento se mueve y eso ya es. ¿Crisis? ¿Qué crisis?

¿Qué le ha aportado ser el director y el presidente del jurado del Notodofilmfest?

Ha sido una aventura magnífica, muy refrescante. Festivales como éste tienen un interés enorme porque hay ilusión, hay energía y hay frescura. Y además demuestran que todo va a pasar en internet, que ya está pasando.

Ya es conocida su frase de que estamos en la Edad Media de la era de Internet...

Si en el siglo XX los analfabetos eran esos que no sabían escribir, en el XXI serán los que no sepan hacer cine con una cámara digital e Internet. Con la Edad Media me refiero a que aún no ha tomado forma la distribución en Internet, y son los operadores de telefonía los que se están enriqueciendo. A mí me parece maravilloso que la gente descargue, pero que no se enriquezca sólo uno. Cambiará y luego vendrá el Renacimiento, la Edad de Oro...

Usted ha dicho que el corto ‘Collar de moscas’ que hizo para el Notodofilmfest es su mejor obra. ¿Confía usted tanto en ese corto?

Creo que dentro de siglos, me van a conocer más por esta película que por cualquier otra. Estamos viviendo un momento maravilloso, de transición hacia la desaparición de fronteras entre formatos, hacia el cine visto como historias audiovisuales sean de la medida que sean, de 30 segundos o de 7 horas. Internet es la videoteca del mundo. Además, soy amante del pequeño formato.

¿Qué puede decir de la película ganadora ‘Cómo está el mundo, Fermín’?

La película es de una ironía y una sencillez de medios increíble. Lo tuvimos claro en el jurado a la hora de premiarla: consigue hablar de un problema serio e importante –el cambio climático.  La voy a colgar en mi web.