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Eduard Cortés: "Los parias que sustentan el poder, cuando ya no son útiles, son sacrificados"

El cineasta reconstruye el atraco en 1956 de dos leales peronistas a una joyería de Madrid para recuperar las joyas de Evita

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Eduard Cortés, tras llevar al cine la historia de la familia Pelayo, que desbancó a los grandes casinos del mundo, se mete ahora con otro relato nacido de la realidad, el del atraco en 1956 a una joyería de la Gran Vía madrileña, donde estaban empeñadas las joyas de Evita Perón. Una historia que le sirve para denunciar la manera en que los poderosos utilizan a los demás. La película cuenta cómo la mujer de Franco se encapricha repentinamente de esas joyas y ante la inminente desaparición de éstas, dos leales peronistas organizan un atraco para recuperarlas. Eduard Cortés, que ha estrenado ¡Atraco! con mucho éxito en Argentina, ha vuelto aquí a apostar por una combinación de géneros. Thriller, aventura y comedia se mezclan en esta película, protagonizada por Guillermo Francella (El secreto de tus ojos) y Nicolás Cabré. La película participa en la sección Oficial del certamen fuera de competición.

¿Cuánto hay de real en lo que cuenta la película?

La historia real es que en 1956, dos personas con trajes de militares atracaron una joyería de la Gran Vía de Madrid. Está probado ya que eran dos argentinos que se hicieron pasar por chilenos y que se llevaron algunas cosas. Uno de ellos fue herido y, a través de una enfermera que les conocía, fueron detenidos.

¿Lo de las joyas de Evita no está probado?

Hay una historia oficiosa que explica lo de las joyas de Evita y que la mujer de Franco las quería. Cuando Pedro Costa me contó la historia, me dijo que se lo había contado un jefe de policía de los que habían investigado el atraco, hace años. Cuando empezamos a rodar, recibimos la carta del nieto de uno de los policías que les detuvo y allí nos explicaba algunas cosas. A partir de ahí ya hemos metido toda la ficción que hemos querido.

'Pedro Costa me contó la historia, me dijo que se lo había contado un jefe de policía de los que habían investigado el atraco'Ha apostado por mezclar thriller con comedia, ¿por qué?

Tengo una tendencia natural a hacerlo. En la vida, en nuestro día a día, se pasa de un género a otro con una facilidad extraordinaria. Un día necesitaba hacer una llamada urgente con el móvil y me equivoqué de número de PIN dos veces, solo me quedaba una oportunidad, esas cuatro pulsaciones de teclas en el teléfono fueron minutos de alta tensión para mí. Pasa en los entierros, alguien dice algo torpe y se produce un ataque de risas. Esta combinación de géneros a veces crea crisis en el equipo y yo entiendo la resistencia, pero a mí me encanta. Además, esta historia yo la recibía así. Hay partes grotescas, un atraco, momentos de aventura...

El momento del atraco es donde más se ve la comedia negra.

Y la preparación del atraco, que fue grotesca, eso tiene el tono de comedia negra. Pero la investigación policial está inspirada en las películas de cine negro españolas de finales de los cincuenta, un momento cinematográfico que no es muy conocido. Y el final de la película es donde impera la emotividad.

Una de las bazas que ha tenido en la película han sido los actores, especialmente Guillermo Francella, ¿cuánto ha aportado él?

Sabía que los actores, que son muy buenos, le iban a dar verdad a lo que hicieran. Cuando vi El secreto de tus ojos, yo no tenía ni remota idea de quién era Francella, pero me impresionó, me fascinó tantísimo y su mirada me pareció tan poco común en el cine... Ni se me pasó por la cabeza que tuviera la más mínima oportunidad de trabajar con él, pero por casualidades de la vida llegó Pedro Costa con esta idea y entonces pensé que si los atracadores eran argentinos igual podía llevar a uno de ellos hacia el perfil de Francella. En el rodaje yo le decía que me encantaba contar con él, es un regalo brutal. Yo quería que en la cabeza del espectador se quedara su mirada, la mirada de Merello.

'Quería una galería colorista de personajes, que todos los personajes tuvieran una identidad'Con esta película recupera costumbres un poco olvidadas en el cine, como el tratamiento de los personajes secundarios, ¿cuál es el planteamiento?

Sí, no sé si voluntaria o involuntariamente pero me voy adentrando en terrenos muy cinematográficos. Esta película es la más cinematográfica que he hecho, la que más le debe al cine. Del cine clásico a mí me admira mucho cómo trata a los personajes secundarios y quise hacer lo mismo. Insistí mucho en el guión en que si, por ejemplo, salía la mujer del joyero, tenía que tener una acción que explicara la situación del personaje. Quería una galería colorista de personajes, que todos los personajes tuvieran una identidad. Podían ser breves, pero no pequeños. Eso es, además, muy bueno para conseguir actores.

En ¡Atraco! se muestran dos realidades políticas, la de Argentina y la de España, ¿cómo ha sido de importante para usted hacer ese retrato político?

Mucho. Fue una inmersión en el mundo peronista, hubiera sido una frivolidad no hacerlo. Me fascinó y me ayudó mucho sentir el significado de las joyas de Evita... es un mundo insinuado, pero enraizado en la película. A mí me ha servido para pisar con seguridad.

Retrata una España de los cincuenta diferente a la que suele mostrar el cine.

Las películas el franquismo y de los cincuenta tienen una tendencia a mostrar una estética rancia de los cuarenta. Pero al final de los años cincuenta, España ya tenía una ambición de modernidad inspirada en el mundo americano. Ya estábamos en plena juerga americana. Más que a lo sórdido, lo llevé hacia allí, al fin y al cabo, estábamos hablando de una joyería y de la burguesía madrileña. Aquí no solo había folclorismo, también había un principio de modernidad. La película arranca con una canción de Harry Belafonte que fue un éxito aquí.

En el fondo, su película trata de las consecuencias que tienen las acciones de los poderosos en los ciudadanos, ¿no?

Siempre pringan los mismos. Los parias que sustentan el poder, cuando ya no son útiles, son sacrificados. Es tremendo, pero es algo que está a la orden del día. Mira, por ejemplo, Baltasar Garzón. Esto existe de una forma perversa. El poder utiliza a las personas y luego las aparta o las destruye. A mí me gustan mucho los perdedores. La gran derrota, cuando el poder los destruye, es también su transformación en héroes.

'Estoy muy contento con el recibimiento que ha tenido la película en Argentina,  ha sido sincero y honesto'¿Qué espera para la película del Festival de San Sebastián?

De entrada, los festivales me incomodan. Desde que entrego la película, todo me incomoda, pero es el precio que hay que pagar por rodar. Lo tomo como la parte ingrata, pero necesaria. En el festival, que pase lo que sea. Estoy muy contento con el recibimiento que ha tenido la película en Argentina, porque ha sido sincero y honesto. Los festivales tienen el inconveniente de que se ven muchas películas en muy poco tiempo. Y la diferencia es la misma a cómo miras los primeros cuadros del Louvre y cómo los últimos. Lo digo con todo respeto a los festivales, que me parecen muy necesarios. La película ya ha pasado el examen en Argentina, donde muchos espectadores se han reído y se han emocionado. Espero que eso anime al espectador español. Y en San Sebastián no espero ni demasiada generosidad ni que sean demasiado crueles.

Con The Pelayos ya decía que, a la vista de la situación del cine español, a usted le daba cierto pudor hablar de un nuevo rodaje. Ahora las cosas están peor...

Está muy mal y todas las dudas que nos hacíamos cuando estrenamos The Pelayos se han acrecentado. Ahora todo está inmóvil, nadie mueve ficha y cada vez cuesta más levantar una película. La industria estaba ya en un buen recorrido y es un pena dinamitarlo de esta manera. Desde que llegó el gobierno del PP todo es negativo para el cine. La subida del IVA, crear esa sensación de que no le importa a nadie el cine español... son cosas increíbles en un país que aspira a tener una imagen cultural razonable. Lo peor es, aparte del revanchismo de algunos, que es notorio, la sensación de que no les importa el cine. Es muy fuerte que nadie de entre ellos mismos de un toque, porque digo yo que dentro del PP habrá gente con aspiraciones culturales. La sensación de que es gratis meterse con el cine le sirve de coartada al PP. Estoy un poco desolado, pero mi idea es seguir haciendo películas.