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Filosofía para acabar con la especulación artística

El filósofo Didi-Huberman cree que la imagen se ha vuelto un bien de consumo

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El filósofo e historiador del arte francés George Didi-Huberman, profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, está preocupado, a pesar de ser una persona afable y sonriente. Su hábitat está en las bibliotecas públicas y desde ellas puede ver cómo la historia del arte ha ido perdiendo el poso filosófico, que caracterizó a esta ciencia hasta primer cuarto de siglo XX. 'El mundo de las imágenes y el mundo del arte están absorbidas por el mundo de las finanzas, así la imagen se ha convertido en un bien de consumo y el arte en un bien de especulación. La mejor arma contra la especulación económica es la especulación filosófica', ¿un terrorista? 'Sí, un poco, pero un terrorista dulce', resuelve entre risas el autor.

Didi-Huberman tiene una explicación a la desaparición de esta intención filosófica: 'Hoy un historiador del arte se parece más a un empresario o a un científico de laboratorio que a un modelo filosófico'. Lamenta la situación porque no pueden entenderse la una sin la otra y señala la industrialización de los contenidos de los museos como una consecuencia del vacío de reflexión. 'Los museos transforman objetos privados en un bien público. Pero cuando la transformación sucede para especular y comercializar con el patrimonio, algo terrible sucede en estas instituciones en crisis'.

'Hoy un historiador del arte es más un empresario que un filósofo'

Cree que la ruina de la filosofía arrancó con la toma del poder de Hitler. 'Con la llegada de los nazis a Alemania todos los historiadores y filósofos alemanes, como Panofski, deben marchar al exilio rompiendo de esta manera una de las tradiciones filosóficas más importantes'. De hecho, toda la biblioteca de Aby Warburg quiso quemarse a partir de 1933 y fue trasladada clandestinamente en barco hasta Londres. Aquello 'acabó con toda la ambición filosófica dominante' y hoy sufrimos las consecuencias del traslado al ámbito anglosajón.

Bien conocido en nuestro país por libros como Lo que vemos, lo que nos mira o Imágenes pese a todo: memoria visual del holocausto, ahora publica La imagen superviviente (Abada Editores), en el que recupera al filósofo alemán Aby Warburg (1866-1929), encargado de fulminar la idea de una historia del arte evolutiva respaldada por Winckelmann, para demostrar que el progreso en los movimientos artísticos es pura ilusión. Que no existe y que en su lugar, lo único que rezuma es el inconsciente de los miles de años. La tradición es el inconsciente.

Para Warburg como para Didi-Huberman, todo lo que esté fuera de su tiempo no tiene relación con el arte. Por eso son tan importantes 'los aspectos antropológicos y psicológicos para entender la creación artística', cuenta el filósofo. Aclara que a estos aspectos se llega desde la memoria del inconsciente. Trabaja el psicoanálisis para la lectura crítica de la imagen y lo llama 'imagen síntoma' concepto esencial de su filosofía, con la que busca arrancar y salvar a la tradición del conformismo que la devora.

El vacío de reflexión afecta al contenidos de los museos

Un ejemplo que descifra su viaje al inconsciente: en su periplo por Nuevo México, al ver el baile de los indios navajos, encuentra una herramienta clave para leer a Boticelli, a Piero della Francesca y a Ghirlandaio. Por eso dice que 'Donatello está más cerca de un artista como Marcel Duchamp que de uno académico del siglo XIX'. Así, hay historiadores que piensan que cuando surge algo nuevo es porque se ha olvidado todo lo pasado; y hay otros, como Didi-Huberman, que creen que, cuando surge algo nuevo, la memoria ha recuperado el inconsciente del pasado y ha trabajado a partir de ello.

Es más, hay momentos cruciales en la vida, explica, como el nacimiento de un hijo o la muerte de un familiar, en los que el cuerpo actúa como lo hacían el de los ancestros. 'A ese inconsciente de la tradición yo lo llamo 'imagen de la supervivencia', que es otra manera de la transmisión del saber en el tiempo'. ¿De dónde recoge Damian Hirst el inconsciente? 'Hirst es el inconsciente de la alta burguesía, la que une la idea de la muerte a los diamantes'.