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La Florida argentina repite el 'Bush go home'

El festival de Cine de Mar Plata acoge dos visiones de Irak en 'Camilo' y 'The Hurt Locker'

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George W. Bush no querrá retirarse en Mar del Plata. La Florida argentina, en la que viven cientos de miles de jubilados, ya lo repudió en noviembre de 2005. El presidente saliente de EEUU sufrió entonces su mayor varapalo político regional. En lugar del Área de Libre Comercio continental que trajo en la maleta, sus oídos se llevaron el atronador grito de 'Bush go home'.

Tres años más tarde, de la mano del triunfo de Barack Obama, y con Bush haciendo las maletas, la 23 edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata presentó fuera de competición The Hurt Locker, de Kathryn Bigelow, y Camilo, de Peter Lilienthal, dos denuncias sobre la guerra de Irak que difieren sensiblemente en sus visiones.

The Hurt Locker está basada en el libro del periodista estadounidense Mark Boal, que en 2004 siguió a un escuadrón de explosivos norteamericano en Irak. La película, rodada en Jordania, está contada en clave Hollywood: más cerca del entretenimiento que de la profundidad. La premisa es que 'la guerra es una droga' para los soldados. Pero los personajes de Bigelow no cuentan con las transformaciones que Oliver Stone, Coppola y Kubrick supieron darles a sus personajes en Platoon, Apocalypse Now o La chaqueta metálica.

Nada de eso. Con acordes de música heavy en Dolby Surround, la visión frívola de la autora de The Widowmaker se vuelve un compendio de escenas donde los soldados desactivan bombas de la insurgencia durante 130 minutos. ¿Los iraquíes? Apenas invitados de piedra en el decorado.

'No creo que mi película tenga tintes hollywoodienses. Sí quería que la viera el gran público, pero no comparto su pregunta', respondió Bigelow a Público, defendiendo que se trata de una película de bajo presupuesto. Para la australiana, esperanzada con la elección

de Barack Obama, 'el principal desafío es volver a creer en el país, en los dirigentes políticos y en nosotros mismos. Esa confianza ha sido minada por la traición y el abuso de esta Administración'.

Lo de Lilienthal es otra historia. La suya lo es. Nacido en Berlín en 1929, recaló en Uruguay con 10 años escapando de la persecución nazi a los judíos. Autodefinido como 'un hombre sin patria', Lilienthal presentó Camilo, el largo camino de la desobediencia. Allí narra los efectos de la inmigración, las necesidades, las oportunidades ficticias que da la guerra y la relación filial. Es la historia del nicaragüense Camilo Mejía, hijo del músico y militante sandinista homónimo, y el primer desertor de la guerra de Irak en hacer pública su desobediencia. Lilienthal, ganador del Oso de Oro en Berlín en 1979 con

David, mete el cuchillo en el sistema de reclutamiento estadounidense, que engorda sus filas con soldados latinos. 'Camilo llegó a EEUU con su madre con 18 años. Podría haber trabajado de cualquier cosa, pero tenía ambiciones. Quería estudiar. Quise contar las contradicciones, ser testigo más que inquisidor', dice.

Camilo fue tentado a ingresar en el Ejército y en 2003 fue enviado a la región iraquí de Ramadi, donde prestó servicio seis meses. Incluso participó en interrogatorios y torturas en Abu Ghraib. 'Camilo también es un asesino', dispara Lilienthal. Pero nunca consiguió la ciudadanía norteamericana, ni los jugosos sueldos de retiro como soldado. 'El día que me esposaron fue el día en que supe que era libre', se redime hoy.

La militancia de Lilienthal no es nueva. Su alegría por Obama tampoco. En los setenta rodó Shirley Chisholm for president, sobre la primera candidata negra. A diferencia de Bigelow, se moja: 'Bush debería ser llevado a la Haya por sus crímenes'.