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Herralde vende Anagrama

Tras más de cuatro décadas en el negocio del libro, el editor llega a un acuerdo con Feltrinelli Editore. El sello italiano adquirirá el total de las acciones en los próxmos cinco años

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Los escritores Paul Auster, Martin Amis y Roberto Bolaño dejarán de estar entre los brazos del editor Jorge Herralde. Según informó ayer la editorial Anagrama, ésta ha llegado a un acuerdo con el grupo italiano Feltrinelli para la total adquisición de sus acciones en el plazo de cinco años, excepto una participación muy minoritaria, que seguirá en manos del editor catalán. A partir de 2015, Herralde se quedará como presidente de Anagrama.

En el momento de la firma, que según confirmó Eulalia Gubern, esposa de Herralde y codirectora de Anagrama, a Público, tuvo lugar el pasado martes 21 de diciembre, los italianos asumieron ya el 10% de la editorial catalana. En los próximos años irán aumentando su participación de forma progresiva hasta quedarse con toda la empresa.

'Los editores no somos eternos', señaló Jorge Herralde para explicar el motivo de la venta. Él ya lleva más de cuarenta años en la brecha. En 1969 editó su primer libro, Detalles, de Hans Magnus Enzensberg, y a partir de entonces se convirtió en uno de los símbolos de la edición independiente en España. Desde hace unos meses, como publicó este periódico, el editor ya pensaba en su sucesor. 'Alguien joven y cómplice con los nuevos tiempos', aseguró a Público en aquella ocasión.

No es casualidad, en este sentido, que Herralde haya decidido depositar su legado en la familia Feltrinelli. El editor español y los italianos se conocen desde hace cuatro décadas. La primera vez que saltó la chispa entre ambos fue en la Feria de Fráncfort de 1969. Aquel año se creó el Premio Internacional de los Editores, que aunque duró sólo una edición, unió para siempre a Herralde junto a Giangiacomo Feltrinelli, Dominique Bourbois y Klaus Wagenbach. 'Eran los cuatro mosqueteros de la edición y crearon un estilo', reconoció ayer Gubern. Feltrinelli había fundado su editorial en 1954 y, a pesar de sus orígenes burgueses, estaba afiliado al Partido Comunista de Italia. Entre los autores se encontraban Boris Pasternak, Jack Kerouac, Umberto Eco y Henry Miller. Y muchos libros políticos comprometidos con la izquierda. Justo lo que Herralde pretendía hacer en España.

Tras la muerte de Giangiacomo mientras manipulaba una bomba en 1972 otras interpretaciones apuntan a los servicios secretos de Italia, ya que el editor era miembro del grupo guerrillero GAP , Herralde estableció una gran relación con la esposa de Feltrinelli, Inge. Y de ahí también con su hijo Carlo, que es con quien se han llevado a cabo las negociaciones, y que como pedía el propio Herralde, a sus casi 50 años de edad, es más joven que él. 'En realidad, este es un acuerdo del que llevamos hablando mucho tiempo, y de hecho, Carlo le decía a Jorge que si quería un socio que no dudara en llamarle', confesó la esposa del editor.

Aparte de la caducidad de toda persona, ¿cuáles son las razones para la venta a los italianos? Aunque no quieren decir el importe de la misma, Herralde y su mujer aseguran que no se trata de dinero. Tampoco la crisis. 'Si hubiéramos puesto la editorial a subasta habríamos sacado cinco veces más', sostienen. Ellos apuntan a razones de continuidad de la editorial. Como ocurre con Anagrama, aunque Feltrinelli haya aumentado muchísimo su capital en las últimas décadas, aunque posea 103 librerías y hoy sea la rival del grupo Mondadori y de Einaudi en tamaño y por ideología, ya que estas dos editoriales son de Silvio Berlusconi, para Herralde y su mujer, Feltrinelli aún mantiene el espíritu de editorial independiente. 'Su trayectoria es muy parecida a la nuestra, con mucho libro político. Son comprometidos', aseguró Gubern. Y tanto ella como Herralde creen que los italianos no acabarán con la idiosincrasia de Anagrama. 'Al contrario, Carlo [Feltrinelli] se siente muy identificado con el sello. Además, porque una editorial sea comprada eso no significa que desaparezca. Seix Barral fue comprada por Planeta y ahí sigue, con su propio sello. O Lumen, tras la venta de Esther Tusquets. En este sentido, Anagrama seguirá como hasta ahora', advierte Gubern.

'La operación no ha sido por dinero, sino para garantizar la continuidad'

¿Y por qué ninguna editorial o grupo español ha comprado una editorial que tiene un catálogo tan goloso? Para sus dueños, la razón principal es que nunca quisieron estar en un gran grupo. 'Queremos seguir siendo independientes, y en España no encontramos la fórmula. Además, ellos [Feltrinelli] necesitaban abrirse porque el mercado italiano es muy pequeño y con Anagrama se garantizan toda Latinoamérica'. Un negocio redondo para las dos partes. Es una jugada que, además, también llevó a cabo la italiana Longanesi con Duomo hace unos meses. Italia quiere expandirse.

La transacción se llevará a cabo en cinco años, un lapso de tiempo que para los dueños de la editorial catalana es bastante aceptable. 'Liquidar una empresa no es nada complicado. Lo puedes hacer en menos de un año', apostilla Gubern. Y como ejemplo recuerda a Lumen, editorial que su dueña, Esther Tusquets vendió en apenas tres meses.

La noticia de la venta de Anagrama generó ayer ruido en el mundo editorial. Ocurrió, además, sólo un día después de que se confirmara la venta del legado de la agente literaria Carmen Balcells al Ministerio de Cultura. 'La venta a Feltrinelli era una de las opciones que se barajaba. Y era la más clara, ya que Herralde no tiene hijos y es lógico que haya querido que su legado lo tenga alguien con su mismo perfil. Es un bonito cierre. Y yo particularmente me alegro de que no se la haya quedado Planeta, por ser la competencia', manifestó a este periódico el editor de Mondadori, Claudio López Lamadrid. Silvia Cuerini, editora de Lumen y que define a Carlo Feltrinelli como 'un hombre bastante pegado a la gestión de la editorial como empresa', también vio con buenos ojos la compra-venta: 'Me parece muy buena boda porque tanto el novio como la novia proceden de buenas familias. Además, Feltrinelli tiene un canal de distribución propio muy potente con más de cien librerías'. Seguro que este factor habrá pesado en la decisión de Herralde.

Precisamente, desde la editorial Península, que pertenece al Grup 62, el editor Manuel Fernández-Cuesta interpretó la venta en estos términos de negocio: 'Aunque se hable de que Feltrinelli es de izquierdas, esto siempre es bussiness, e imagino que Jorge Herralde habrá tenido muy presente la oferta que le han hecho los italianos. Estoy seguro de que también habrá tenido bastantes ofertas de grupos españoles y al final ha optado por el mejor postor'. Bussines is bussines.