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Ilker Çatak reproduce en 'Sala de profesores' la crisis ética de la sociedad

Leonie Benesch interpreta el personaje principal de 'Sala de profesores'.
Leonie Benesch interpreta el personaje principal de 'Sala de profesores'. — ACONTRACORRIENTE FILMS

En los tiempos de las redes sociales, la constante circulación de rumores y de noticias falsas está afectando de una manera radical a las relaciones humanas y está erosionando el sistema de confianza pública esencial para el buen funcionamiento del colectivo. El cineasta Ilker Çatak denuncia esta situación desde el interior de una escuela de secundaria en Alemania en su película 'Sala de profesores', gran triunfadora en los premios del cine germano y representante de su país en los Oscar. Además, el filme se alzó en Berlín con el Premio Europa Cinemas Label que concede la red de salas europeas de cine
Protagonizada por Leonie Benesch, es un retrato de la crisis ética y social que vivimos construido desde la experiencia de una joven profesora en un colegio.

En el centro se producen unos robos y la primera sospecha recae sobre los alumnos, lo que desenmascara algunos prejuicios. Esta maestra decide investigar por su cuenta y sus bienintencionadas decisiones desencadenan una ola de indignación que revela la presión que sufren los profesores, la agresividad de muchos padres y el descontrol en el que viven los alumnos.

La escuela de su película es una especie de microcosmos, reflejo de la sociedad en la que vivimos hoy, ¿era la intención al elegir esta historia?

Sí, era la intención. Si haces una película sobre una escuela estás tratando con un sistema cerrado y eso se parece a un tipo de sociedad. Es verdad que investigamos mucho y cada escuela tiene una política diferente, pero todas son iguales, hay un director, hay profesores que son los que tienen el poder, hay un cuerpo estudiantil que es como el pueblo y hay un periódico en cada centro. Así que sí, fue una decisión muy deliberada.

El director y guionista alemán Ilker Çatak.
El director y guionista alemán Ilker Çatak. AContracorriente Films

¿Todas las escuelas en Alemania tienen periódicos hechos por los alumnos?

Sí, hay incluso concursos entre los diarios. En Alemania es algo grande esto.

¿Podría decirse que su película habla de la verdad y cómo se construye el relato en la actualidad?

Sí, es sobre la verdad. Y la verdad es muy difícil en la época en que vivimos, se ha convertido en algo que se nos escapa. Eso se pudo ver muy bien en la pandemia. Y ahora tenemos la inteligencia artificial que hace que sea aún más difícil saber cuál es la verdad. ¡La búsqueda de la verdad es tan interesante! Pero hoy todo se ha convertido en una cuestión de creencias, es más importante que lo que es cierto o no. La maestra de esta historia promueve la verdad, pero incluso ella, en un momento, empieza a mentir también. Lo hace por una verdad suprema más grande, es su propia verdad. Resulta muy interesante el modo en que cada uno de estamos construyendo una ilusión de la verdad para nosotros mismos.

Entonces, ¿la verdad, la verdad única, existe realmente o no?

No creo que exista la verdad absoluta. La verdad es algo distinto para cada ser humano, somos criaturas emocionales y cuando hay emociones, todo el mundo tiene su propia verdad. Habría que responderse sobre la definición de verdad

En la película se habla de prejuicios, de rumores, de presiones, de clasismo. Es poco esperanzador pensar que esto lo aprenden los niños ya en la escuela ¿no?

Si, pero para mí lo bueno de esta película es el idealismo de esta profesora. Eso me da mucha esperanza.

Lo habitual ha sido ver películas en las que los niños son víctimas, pero usted subraya la presión que viven los profesores por parte de los propios niños y de los padres, ¿cómo cree que afecta eso a la educación?

Desde luego en Alemania tenemos un problema. Faltan 25.000 profesores en las escuelas alemanas. No sé cuál es la situación aquí, pero allí ese es un trabajo que está infravalorado.

Los profesores tienen un exceso de trabajo y se les paga poco. Y no solo eso, luego está esa presión de la que hablas. El otro día leí una noticia sobre cuatro profesoras que no pudieron hacer frente a la presión y se suicidaron. Hay mucha presión sobre los profesores. La escuela era hasta ahora un espacio seguro, hoy no es muy seguro para los profesores, porque cualquiera puede inventarse una historia, porque la gente se ofende muy rápidamente y en su rabia acusan a los profesores. Es un problema grave.

Sí, pero le preguntaba por los ciudadanos que estamos educando, ¿cómo van a ser estos niños en el futuro?

Tengo la suerte de no tener hijos y no tener que responder a esa pregunta, porque todo lo que puedo decir quizá es que hay muchos tontos. No sé lo que serán estos niños en el futuro, pero espero que la gente no se ofenda tanto como se ofende ahora. Que se relaje todo el mundo un poquito y espero que eso pueda mejorar la educación.

Usted es de origen turco, ¿hay experiencias propias que viviera en el colegio y que ahora estén en la película?

Hay muchas cosas de mí en esta película. Evidentemente crecí como niño de piel oscura entre los alemanes, era el único chico con la tez morena en mi clase y me acuerdo de que intentaba ocultar mi identidad hablando de un modo muy sofisticado, innecesariamente sofisticado, solo para mostrarles que era uno de ellos. Es uno de los motivos por los que ya no hablo mi idioma. Y otra cosa es que cuando creces, te para la policía por ningún motivo. Pasas la frontera norteamericana y te llevan a una sala con otros musulmanes. ¿Qué he hecho mal? Claro que no es coincidencia que el primer niño al que acusan en esta ficción sea turco. Y hay muchas otras cosas. Para mí el cine es una especie de terapia también.

¿Y cree que esta película servirá de terapia o, al menos, de consuelo a profesores?

Esta película se estrenó en Berlín hace un año, desde entonces hablo con el público. Muchos profesores están muy contentos con esta película y me dicen que por fin alguien está mostrando la realidad por la que tienen que pasar. Después, también está, por ejemplo, el público americano que me dicen que pensaban que iba a haber violencia en las aulas y me dan las gracias por no matar a nadie.

Leonard Stettnisch es uno de los niños protagonistas de la película.
Leonard Stettnisch es uno de los niños protagonistas de la película. AContracorriente Films

Juega mucho con el elemento suspense ¿Intenta con ello reproducir la ansiedad con que se vive en la sociedad de hoy por las informaciones falsas, los rumores...?

Sí, porque la ansiedad es muy grande en la época en que vivimos. ¡Tantas personas tienen ansiedad! Una de las razones por las que resuena la película es por ese retrato de la ansiedad y por lo que se dice sobre los prejuicios. En la película se hace una acusación, no hay pruebas, pero hay una crisis y una expulsión. Es lo que vemos en la política cuando hay una crisis, se sacrifica algo para que el sistema siga funcionando. Espero que veamos cómo la política encuentra su camino y se aleja de tomar medidas sin pensar en si alguien es culpable o no y hace rodar cabezas. Todo para que el sistema pueda seguir funcionando. Lo veo muy a menudo en y es ridículo.

La directora del colegio es una mujer, pero reproduce estos comportamientos, por otro lado, muy masculinos…

Sí, de hecho, ese personaje era un hombre, pero cuando escribo un guion, intento ver qué puedo hacer con una mujer, y pensé que ese era un buen papel para una actriz, pero está escrito para un hombre. Es muy interesante, porque, efectivamente, su política es de tolerancia cero, y es verdad lo que dices, cuando las mujeres no actúan como lo han hecho toda la vida los hombres en los puestos de mando, funcionan mejor las cosas, más amablemente.

¿Utiliza el formato de 4:3 para acentuar la idea de espacio cerrado?

Trabajo con Judith Kauffmann, para mí la mejor directora de fotografía de Alemania. Es la mejor, ella nunca trata de crear la mejor imagen, sino que siempre piensa desde una perspectiva creativa para contar mejor la historia. Hacemos pruebas y luego las vemos en pantalla grande. Pensamos que este formato era fantástico para la película porque nos recuerda la sensación de Polaroid de cuando nosotros íbamos al colegio y es un buen formato para aislar a los personajes. Al final estás buscando maneras de mantener fresca la mirada y ninguno de los dos habíamos trabajado en esta forma, así teníamos que mirar la imagen de un modo distinto.


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