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Jesucristo era un "niño perverso" según textos medievales

Documentos variopintos sobre su infancia han sido recopilados por Alberto Manguel en 'Las aventuras del niño Jesús'

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Del Niño Jesús, omnipresente en estas fechas en el orbe cristiano, se desconoce casi todo, más allá de su nacimiento en Belén. Textos sobre su infancia de lo más variopintos han sido recopilados ahora por Alberto Manguel en Las aventuras del niño Jesús (RBA).

'Creamos en Cristo o no, nadie puede negar la importancia fundamental que tiene en el imaginario universal', señala Manguel. Y más aún, añade, 'en un momento en el cual la Iglesia (católica) está en un conflicto profundo con el Papa actual tratando de volver a prejuicios que trataron de ser combatidos en la Edad Media; quizá sea útil tratar de entender cuál fue verdaderamente la figura de Cristo'.

En su libro sobre un niño 'muy especial', Manguel (Buenos Aires, 1948) recopila relatos que van de lo más ortodoxo, como los sacados del evangelio de Lucas, a lo heterodoxo: los evangelios apócrifos y gnósticos, las fuentes islámicas o de Jacobo de Vorágine.

La literatura apócrifa comienza muy temprano. Menos de un siglo después de la muerte de Jesús sus seguidores empezaron a contar o inventar escenas de su infancia que los evangelistas obviaron y que hablaban de actos sobrenaturales con tintes de cuentos de hadas.

Pero no sólo los cristianos atribuyeron al Niño Jesús actos milagrosos y características divinas, también los musulmanes que incorporaron a Cristo al Corán como profeta, de manera que cientos de textos sobre Jesús y sus enseñanzas aparecieron en manuales de ética, filosofía y misticismo árabes entre los siglos VII y XVIII en el vasto mundo musulmán, desde Al-Andalus hasta China.

El Niño Jesús de los textos islámicos es un profeta ante quien la naturaleza se inclina, mientras que la literatura europea medieval describe a un pequeño travieso, a veces perverso, que escandalizaría a algún devoto, ya que llega a fulminar a otros pequeños por no querer jugar con él o pretender subirse como él a un rayo de luz.