Publicado: 27.12.2014 21:48 |Actualizado: 27.12.2014 23:40

John Waters: "El Papa Francisco habla mucho y no hace nada"

El director de cine, actor, escritor y fotógrafo estadounidense.publica la obra 'Carsick: de Baltimore a San Francisco con el pontífice del trash', una suerte de memorias de su reto de recorrer a los 65 años los EEUU en autostop.

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John Waters es director de cine, actor, escritor y fotógrafo estadounidense

John Waters es director de cine, actor, escritor y fotógrafo estadounidense

Indisolublemente unido a la gran Divine, la rompedora drag queen que protagonizó todas sus primeras películas hasta su trágica muerte, John Waters se convirtió rápidamente en un referente de la “cultura basura” y en un icono gay con su irreverente cine. Pero detuvo ahí su revuelta cultural. estos días la editorial Caja Negra publica en español su último libro Carsick: de Baltimore a San Francisco con el pontífice del trash, una suerte de memorias de su reto de recorrer a los 65 años los EEUU en autostop (de ahí ese carsick, “mareo en coche”).

Sus compromisos promocionales en Gran Bretaña le han impedido venir a España, como hizo con su anterior libro, y nos tenemos que conformar con una de las pocas entrevistas telefónicas que ha concedido. Pero incluso al teléfono, Waters es un provocador nato. Aunque con un fondo mucho más conformista, incluso conservador, de lo que muchos creen. Un conformismo que no le impide analizar con igual descaro al Papa, el capitalismo, el comunismo, la comunidad gay, el aborto, los indignados o la bondad de los traficantes de marihuana como financiadores de películas.



Hola, John, ¿cómo está yendo el libro?

Está yendo muy bien en América. Salió en junio y al poco estaba en la lista de más vendidos del New York Times. Así que está yendo mucho mejor de lo que nunca imaginé. Es alucinante si consideras que el libro tiene cosas muy, muy raritas. ¡Los tiempos han cambiado si algo así puede ser tan popular!

Has dividido el libro en tres partes, dos primeras en las que imaginas lo mejor y lo peor que podría ocurrir haciendo autoestop hasta tu casa de San Francisco y una final en la que cuentas lo que realmente ocurrió. ¿Te defraudó la realidad?

La realidad me sorprendió porque, al imaginar lo mejor y lo peor que podría pasar antes de salir, pensé en situaciones muy extremas, como ser violado por un hombre del espacio, o tener un ano mágico, o ser recogido por verdaderos desquiciados, e intenté imaginar a gente terrorífica como a veganos que han perdido la cabeza. Gente que envenena la comida de otra gente... Así que la experiencia que viví fue bastante normal comparada con eso. No eran tanto “normales” como sorprendentemente optimistas y sorprendentemente sin prejuicios. Lo que normalmente consideramos la América profunda era en realidad muy progresista, aunque creo que en realidad era la gente que recoge a un autoestopista. Son otra raza.

También mencionas que el autostop ya no es popular. ¿A qué crees que se debe?

El autostop en los EEUU hoy en día es algo casi inexistente. Yo sólo vi a un autoestopista en todo el tiempo en que crucé el país. Cuando yo era joven se veía como normal hacer autostop para volver del colegio. Y en los 60, los hippies iban en autostop a todas partes, pero supongo que todas esas películas de terror como La matanza de Texas hicieron que la gente se lo pensase dos veces y abandonasen el autostop. Yo sólo quería recuperarlo. Pensé que era una opción “verde”, ¡y puedes ligar!, y es una aventura… da un poco de miedo pero es excitante.

Algo que me parece maravilloso es cómo reflejas y das voz a la comunidad gay y queer en tu trabajo y en este libro en particular. ¿Tus libros llegan más al público general o al lector gay?

Creo que a ambos. Creo que el lector gay es el público general hoy en día de algún modo. Y en cierto sentido creo que en los EEUU las fronteras se están difuminando, porque ya no quieren estar separados. Quieren estar con todo el mundo. La gente gay joven no siente ya la necesidad de estar sólo con los que son exactamente como ellos. Están muy mezclados, y como yo siempre he estado contra las separaciones, pues me parece muy bien. Aunque a mí no me recogió ni un solo gay hacienda autostop, lo cual es muy extraño. Debe ser que tengo un seguimiento muy heterosexual. Porque cuando fantaseaba imaginé lo mejor y lo peor, todo tipo de viajes, con gays, y luego me di cuenta de que, hasta donde yo sé, todos los que me recogieron eran heteros.

"Creo que el lector gay es el público general hoy en día de algún modo"

 ¿Y entonces, cuál es tu percepción de la evolución de la comunidad gay con toda esta lucha por el matrimonio gay y los ataques de la extrema derecha?

Yo, por supuesto, apoyo el matrimonio gay. Hice campaña con el gobernador de Maryland para que aprobasen la ley. Y ahora que ha sido aprobada yo, personalmente, no quiero casarme. No tengo ningunas ganas de imitar una tradición heterosexual. Pero la apoyo. Hay gays que quieren encajar y gays que quieren estar al margen. No entiendo por qué se debería excluir a nadie. En cualquier caso, no entiendo por qué es una amenaza para nadie. Me maravilla que la gente pueda estar en contra.

En el libro denuncias: “Y entonces apareció la recesión, la industria del cine independiente, tal y como yo la había conocido, se derrumbó. Por otro lado, pareció que no afectase al mercado de las grandes producciones, que incluso las reforzase”. ¿Crees que es algún tipo de estrategia de las oligarquías para implantar solo el entretenimiento en lugar de un arte que invite a pensar?

Bueno, creo que nunca usé la palabra “arte”. Alguna gente me dice: “Ah, yo sé lo que es el arte”. Y yo pienso “eso ya lo decidiré yo”. Yo creo que puedes ser progresista, yo creo que puedes desafiar, y creo que puedes ser provocador… y ser también popular. Sin lugar a dudas, mis películas se ven mucho más ahora que cuando salieron por primera vez. Mi libro es superventas en los EEUU. Lo que quiero decir es que el público más general está mucho más dispuesto ahora a que les gustemos y ver las cosas de un modo diferente. Cuando entras en mi mundo, creo que estás deseando ser “malcriado”, y un poquito sorprendido. Y yo me ocupo de guiarte y que tengas un buen viaje por mi mundo.

La mayoría de las películas están hechas para ganar dinero, no están hechas para ser arte. Tenéis suerte en España y en todo el resto de Europa, donde los gobiernos dan dinero para hacer ciertas películas que no serían financiadas de otro modo. En nuestro país aparcarían esas películas, no te ayudan. Así que no creo que sea un gran momento para el cine independiente, pero la televisión está mejor que nunca. Por eso creo que la mayoría de los jóvenes que quieren hacer películas rompedoras se van a la televisión ahora.

"Me gustan los anarquistas. Yo lo fui cuando era muy joven. Follas, te colocas…"

En tu libro dedicas un capítulo a una fantasía deliciosa en la que un camello te da varios millones de dólares para tu próxima película. ¿Está basada en hechos reales?

Está inspirada en hechos reales, porque en mis propias películas uno de los patrocinadores era un camello de marihuana… no tan exitoso como el del libro, pero, sí, dentro de los ámbitos de la ley puedo contar eso. Así que sí, creo que los traficantes de marihuana son buenos patrocinadores.

¿Y no crees que este proceso de hacerlo todo más “para el gusto del público general” ha afectado a la comunidad gay, escondiendo la partes, digamos, más “oscuras”, más queer que tú has retratado, y favoreciendo estos estereotipos que normalmente ves en series o películas del gay de clase alta, joven, guapo…

Creo que hay que reflejar que hay todo tipo de gays. Está el cliché de la vieja escuela, la marica elegante, y gente muy mediocre que nunca imaginarías que son gays, y yo apoyo a todo tipo de gay. Creo en que la gente se mezcle. Así que estoy en contra del separatismo. No quiero estar en la sección gay de la librería, que es al fondo del fondo de la tienda con los libros de crímenes reales. Quiero estar delante, con los más vendidos. Y hoy en día, ¿por qué los gays tienen que ser buenos todo el tiempo? Parece que tengamos que ser tan excepcionales y tan perfectos. ¿Por qué no puede haber villanos gays en las películas? Yo creo en sacar todo tipo de gays, y a la vez pienso que ser gay no es suficiente. Porque hay malas películas gays. Creo que el progreso es que haya gente que no son buenos artistas gays, sólo porque ser gay no basta, pero es un buen comienzo.

También mencionas el derecho al aborto en tu hilarante personaje pro-derechos KK. Aquí en España ha habido una ofensiva brutal por parte del gobierno intentando eliminar los avances en los derechos de la mujer y culpando al feminismo. ¿Cuál es tu posición con respecto al aborto y el feminismo?

Para mí es bastante sencillo opinar sobre el aborto: si no puedes amar a tu hijo, no lo tengas. Porque él o ella crecerán y acabarán matándome. Odio a los hombres que les dicen a las mujeres qué pueden o no pueden hacer con su cuerpo. Cuando veo a un hombre haciendo piquetes a la puerta de una clínica de aborto, me vuelve verdaderamente reaccionario y loco y con ganas de gritar “¡Ojalá fuese una chica que va a abortar!”. Sólo por el gusto de ponerles frenéticos. Creo que los hombres no tienen ningún derecho a decirle a una mujer qué hacer con su cuerpo.

En un capítulo mencionas el término, muy divertido, Occupy Waters. ¿Estás familiarizado con los orígenes de Occupy Wall Street aquí en España, como los ‘indignados’, y qué te parecen estos movimientos?

Tenemos incluso un Occupy Baltimore, al que me pidieron que me uniese. Y, bueno, simpatizo con ellos. Me gustan los anarquistas. Yo lo fui cuando era muy joven. Follas, te colocas… Pero me parece un poco hipócrita pasar por anarquista cuando poseo tres casas y alquilo otra para el verano. No, no me gusta ese tipo de gente rica. Aunque hay un montón de gente pobre y algunos son unos cabrones también. Y necesitamos a esa gente rica, compran películas, compran arte. Así que por mucho que simpatice con Occupy Baltimore y el movimiento Occupy, que desde luego si tuviese 20 años estaría ahí con ellos, me siento un poco hipócrita yendo allí, siendo un anarquista en este momento de mi vida.

Te quiero agradecer personalmente tu declaración atea en el libro, en el que reiteras “Yo en realidad no creo en Dios”. ¿Es posible ser ateo en la ultrareligiosa sociedad estadounidense alimentada con la propaganda religiosa para mantener lo que yo llamo “la industria del odio”?

Pues la verdad es que a todo este tipo de derechas religiosas no la conozco. Creo que no son tan poderosos como intentan parecer en este país. Tenemos un presidente negro, tenemos el matrimonio gay…, las cosas están mucho mejor de lo que solían estar. Así que no veo un enorme montón de problemas. Yo creo que esa derecha religiosa no es tan poderosa como la gente cree. Creo que los liberales tienen más poder.

Y en relación con eso… ¿Qué piensa el “Papa del trash” del nuevo Papa Francisco?

Desconfío. Hay una canción aquí que se llama Smiling Faces y en ella dicen “Cuidado con esas palmaditas en la espalda”. Sí, él no para de hablar de cambios, pero no ha cambiado nada. Entonces, ¿estamos siendo desactivados? Porque ahora ya nadie está enfadado con el Papa porque no deja decir palabras bonitas, pero no ha cambiado absolutamente nada. Está en contra de todo en lo que yo creo. No permiten que las mujeres den misa, contra el aborto en los países pobres, no permiten el matrimonio gay… Así que hasta que cambie algo, no es mi amigo.

Creo que es mucho marketing y poca acción.

Hablar es fácil.

Y hablando de dragqueens, en el libro mencionas varias veces al gran Divine, ¿le echas de menos?

¡Claro! En cierto sentido, no acabo de creerme que esté muerto. Quiero decir que murió con 43 años. ¡Esa es la edad de los hijos de mis amigos! Eso es lo mucho que hace que murió. Yo compré una tumba al lado de la de Divine en el mismo cementerio. Y lo mismo hicieron Mink Stole y Pat Moran. Para estar enterrados todos juntos. Y lo vamos a llamar Disgraceland [“Tierra Ignominiosa”; juego de palabras con la casa-museo de Elvis Presley Graceland, “Tierra Bendita”].

¿Y la política? ¿Estás metido en política o intentas evitarlo?

¡Claro! El humor es política. De lo que haces que se ría la gente es política. Si siempre estás en plan ortodoxo, dando sermones, nadie te escucha. Pero si haces a la gente reír, lo hacen. Así que creo que todo mi trabajo es extrañamente político. Y mi mensaje político es: no juzgues a los demás, ocúpate de lo tuyo.

En el libro te maravillas de lo poco que importa que los que te recogen sean republicanos o demócratas. ¿Crees que todos son buenos?

No, para nada. Creo que la gente que recoge a autoestopistas parece buena gente, de otra madera y nada previsibles. Mira, algunos de los republicanos que me recogieron estaban a favor del matrimonio gay. Estaban en contra de Obama cuando dijo que aún no se había decidido [a apoyar el matrimonio gay].

"Me quedo con el capitalismo antes que probar con el comunismo"

¿Te consideras de izquierdas?

Soy un convencido y feliz liberal.

Un liberal en los EEUU. Porque aquí en España y Europa se denominan así los de derechas…

No, nada de derechas. Soy de izquierdas, sí.

Sí, como libertario pero no tanto.

Es una buena definición. No soy comunista. No creo que todas las personas son iguales. Me gustaría que lo fuesen, pero no lo son.

¿Y qué piensas de la evolución de la izquierda en EEUU? ¿Crees que ahí es posible o crees que es imposible con el bipartidismo y la necesidad de patrocinadores y todo ese dinero?

Ganar requiere un montón de dinero. Para ganar la presidencia tienes que tener contribuciones. Lo cierto es que yo pienso que debería ser ilegal darle dinero a cualquiera de los dos candidatos, porque la gente rica le da a ambos candidatos para controlarlos. El que gana siempre está a su favor.

Y los lobbies con su dinero comprometen las futuras políticas… ¿Qué opinas del capitalismo?

Oh, estoy muy a favor, créeme. No creo que todos somos iguales. Si trabajas duro, puedes avanzar. Hay cosas de las que no estoy tan seguro, pero funciona en algunos aspectos. Y, desde luego, sin considerar otras alternativas de gobierno, estoy contento de vivir en el capitalismo.

¿Y nunca has flirteado o te has aproximado al comunismo? Ya sé que en los EEUU esa palabra está prohibida, pero…

¿Verdadero comunismo? Si hubiese nacido en los 50, estoy seguro de que habría sido un comunista, nací hippy. Pero, no, no creo en vivir en un país comunista. Sería la miseria para mí, porque no se te permite ser ambicioso y yo siempre he sido muy ambiciosos y lo sigo siendo… Así que no. Yo sería un muy mal comunista.

¿Así que crees que ya no es una opción?

No, nunca fue realmente una opción para mí. Hay muy pocos países comunistas que resistan. Así que obviamente no funcionó. Sí, hay muchas cosas erróneas en el capitalismo, pero es donde yo quiero estar. Me quedo con el capitalismo antes que probar con el comunismo.