Publicado: 05.12.2014 07:00 |Actualizado: 05.12.2014 07:00

"La libertad de expresión está en manos de la derecha"

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Ya lo escribió Bukowski en aquel poema que en realidad era una oda a la bebida: "...y cerveza es todo lo que hay". El autor, en el texto, que llevaba por título el nombre del brebaje, situaba la cerveza como solución innegable a la soledad. El potingue viene a cuento porque fue la compañía, previa y durante, de la entrevista a Toni Mejías, uno de los miembros de 'Los Chikos del Maíz'. Un intercambio que se inició con ella, la cerveza, un jueves por la noche en Vallecas y terminó un viernes al mediodía en la Gran Vía. De ahí, quizás, la extensión y la disparidad en los temas. Si bien la excusa para el diálogo es el lanzamiento del nuevo disco de su grupo (‘La estanquera de Saigón'), Toni Mejías, o Toni el Sucio, habló de pasado en fábricas y presente en medios, atravesando las mordazas y tributos.

Antes de que ‘Los Chikos del Maíz' fuera lo que es hoy, trabajabas.
Yo empecé a trabajar a los 16 años. La verdad es que aunque hasta los 14 años era bastante buen estudiante, esos dos años hasta los 16 no fueron digamos los más brillantes. Decidí entonces ponerme a trabajar y me pasé a las fábricas. Allí, en Benetússer, funcionaba muy bien el tema de los muebles hasta que llegó Ikea. Al principio trabajé en fábricas de madera. De ahí pasé al plástico y en lo último en lo que he estado, que es donde pasé más tiempo, fue en el cristal.

¿Cuántos años estuviste trabajando en las fábricas?
Cotizados debo tener unos 9 y algo. A los 25 lo dejé por varias cuestiones. Decidí preparar el examen de acceso a la universidad para mayores de 25 años porque tenía la espinita clavada de no haber estudiado cuando tocaba, pero pensé que todavía estaba a tiempo. Al final aprobé con un 7,5 de media.

No está nada mal.
No está mal, me daba al menos para hacer lo que quería, que era periodismo. Después de tantos años sin estudiar, aunque nunca dejé de leer, fue complicado el volver a ponerme a memorizar, etc. Pero me lo tomé en serio.

¿Desde cuándo sabías que querías hacer periodismo?
Desde pequeño me ha gustado escribir. Hacía mis poemas cutres y mis chorradas mentales. Luego ya empecé a escribir música, a partir de los 15, era algo que me gustaba.

Yo, que también soy muy de escribir, siempre decía que quería ser escritor, hasta que un profesor me dijo que dijera que lo que quería ser era periodista, porque te pagaban por hacerlo.
Es que además no hay una carrera que sea escritor. Si te gusta escribir te tienes que meter en algo relacionado, y lo que hay es el periodismo. Pero bueno, también me gusta el periodismo en sí, me parece una herramienta interesante para transformar la sociedad, aunque ahora mismo esté en manos de quien está. Pero aunque la carrera tampoco fuera lo más apasionante, no me arrepiento de nada, y eso que tampoco hay trabajo.

¿Rapeabas en tu época de currante?
Lo hago desde los 15 años. Básicamente me venía de mi familia. Mi hermano rapeaba...

¿Mayor que tú?
Sí, dos años mayor. Lo hacía bastante mal, por cierto, por suerte para todos lo dejó (risas). El caso es que se compró una minicadena que podías conectar a un micro, y con un CD con instrumentales, grababas con la pletina.

Entiendo que entonces no era más que un hobby, ¿o ya pensabas que querías dedicarte a ello?
Era un hobby, claro. La verdad es que me alegro de comenzar en aquella época, porque con la facilidad que hay para grabar algo decente ahora, la gente sube lo primero que hace. Yo hasta que canté una canción en directo había hecho un montón de cosas previamente. Me alegro de no tener YouTube entonces.

¿Cómo fue esa primera vez en directo?
Fue en el instituto, en una fiesta de final de curso. Estuve allí con mi primer grupo. En realidad, es curioso, porque el grupo lo formaba yo solo y se llamaba ‘La hermandad lírica' (risas). Estaba cerca de cumplir los 16 años, pero no era nada serio. El concierto más serio fue en 2001, a los 10 días de lo de las Torres Gemelas. Lo recuerdo bien por aquel asunto.

¿Escribías ya letras políticas?
No, con 15 años no tenía la conciencia política que tengo ahora.

¿Poemas de amor?
Por aquella época estaba muy de moda ‘Violadores del Verso' y ese tipo de música, de hablar básicamente de tus pedos... Era una música más festiva que combativa. Con mi primer grupo más serio, ‘La Nota Más Alta', ya comencé a tener ese gamberrismo de meterme con la gente. Tuve épocas de no poder salir por Valencia porque había muchos raperos que me querían pegar...

Bueno, eso tampoco ha cambiado demasiado...
No, no ha cambiado nada. A Nega yo creo que lo que le gustaba de mí era esa parte de me la suda todo y contra todo sin miedo.

¿Cuándo empiezas a escribir tus primeras letras con fondo político?
Fue ya con ‘Los Chikos del Maíz'. Antes de eso, tengo una canción con Nega, con ‘Más que Perros', otro grupo en el que me formé un poco. Digamos que aquella fue la primera letra que tuvo algo de política. Pero todo viene a raíz de conocer al Nega. Él es mayor que yo y tras escucharle en el grupo ‘Trece Pasos', que ya tenía letras políticas, me fui concienciando. También a través del DJ de ahora de ‘Los Chikos', Bokah, que venía de ‘La Nota Más Alta'. Su abuelo por parte de madre era militante comunista... Fue todo a partir de esa época. Pero en definitiva, mis primeras letras políticas son las de la primera maqueta de ‘Los Chikos'.

¿Cómo influye tu trabajo en las fábricas a la hora de escribir?
Hablar de clase obrera habiendo convivido con ella es bastante importante. Si trabajas en una fábrica, sabes cómo se trabaja allí, cómo se aprovechan de ti... Puedes hablar de ciertas cosas con más propiedad. A mí evidentemente me vino bastante bien. Tengo una maqueta que nunca llegué a sacar que hablaba del trabajo. Es que yo entraba en la fábrica a las 8 de la mañana y salía a las 8 de la noche. Tenía todo eso en la cabeza. Así que también vas tomando conciencia. Yo recuerdo tener algunos trabajos en los que hacías once horas y luego te obligaban a hacer tres horas extra y a ir los sábados. Y alguna vez que dije que no a los sábados me echaban bronca. A partir de todo aquello fui sabiendo que necesitaba mi vida. Así que poco a poco, en los siguientes trabajos, ya no hacía, por ejemplo, las horas extra. Pensaba: ‘Necesito vivir, exigir mejor sueldo, trabajo bien, hago mucha faena, merezco un aumento...'

¿Salió bien alguna vez lo de pedir aumento?
Sí, en aquella época estaba la burbuja y claro, de cristalero había bastante trabajo. Todo se complicó cuando se pararon los pisos. Pero ellos sabían que yo trabajaba bien, así que cuando terminé mis años de aprendiz, exigí al menos ser oficial.

¿Cuándo conoces al Nega?
En aquel concierto de después de las Torres Gemelas. Su grupo anterior estaba también en cartel pero apareció solo él y otro del grupo. Recuerdo que subió e hizo una capella... Fue todo un poco flechazo. Además compartíamos ambientes de raves, fiestas... Fuimos conociéndonos. Él había escuchado mi primer grupo y le gustaba. Y yo lo veía como una especie de ídolo. ‘Trece Pasos' era de lo más consagrado en Valencia. Ahora no, ahora ya no le veo así, eso se ha perdido (risas). El caso es que empezamos a enviarnos letras por Messenger y ya hicimos ‘Los Chikos del Maíz'.

Y ya cantasteis juntos.
Hicimos un primer concierto con algunas letras conjuntas y ya grabamos la primera maqueta. La gente entonces pensaba que no íbamos a funcionar. Había un foro donde se estampaban todas las miserias del rap y nos ponían a parir. Pero al final funcionó.

¿Al principio funcionaba igual?
A otro nivel, pero sí. Hacíamos conciertos y venía gente.

¿Cuándo decidís tomároslo en serio?
En serio, en serio, a partir del primer disco. Antes éramos unos dejados. Estuvimos como seis años rulando con casi diez canciones y anunciando un disco que nunca salía. Hasta que no salió el primer disco no lo tomamos realmente en serio.

¿Cuándo empezáis a vivir de ello?
Llegó un punto que nos dimos cuenta que con nuestros conciertos generábamos pasta para otras personas y pensamos: por qué no generarla para nosotros también. Lo vimos sobre todo en un concierto en la Sala Taboo, antes de sacar el disco. Tuvimos lleno absoluto. La sala puso un precio, se llenó y nosotros nos llevamos una miseria. A raíz de conocer a Tekila, nuestro mánager, fuimos aprendiendo esas cosas. Así que después del primer disco, en la Sala Rock Kitchen dimos un concierto alquilando nosotros la sala y poniendo nosotros el precio de taquilla. Fue la primera vez que supimos que uno se puede autoproducir y vivir de ello.

Y ya vives de ello.
Sí, no vivo en una mansión, pero me da para pagar un alquiler a medias con mi compañera y para poder vivir. Pero tienes que hacer mucha carretera. Además, la gente no se da cuenta de que cuando preparas el disco, no ganas dinero. Tienes que saber administrarte.

En realidad lo que da dinero son los conciertos.
Bueno, los discos dan algo. El nuevo se está vendiendo bien y algo se gana, pero no lo que ganabas antes. Si ahora vendemos 4.000 o 5.000, antes eran 30.000.

El reparto de beneficios de un CD, además, es bastante precario para el artista.
Nosotros nos llevamos una mierda. Tienes que pagar la fabricación, la SGAE, la distribución, la tienda, el IVA y luego la discográfica. Imagínate. Son 15 euros el disco. La mitad se queda ya en la tienda, y con la otra tienes que pagar el resto y sacar lo tuyo, y eso repartirlo entre el grupo. Pero bueno, es una forma de conseguir conciertos.

¿Cómo lleváis lo del IVA?
Es una putada. Nosotros ponemos el mismo precio en los conciertos, igualmente. Tampoco te lo planteas, si ganas algo de dinero, te vale. Me toca más la moral el tema discos. Un 21%. Me parece una barbaridad.



Sacáis un Libro-CD para que no tenga un IVA tan elevado. Es como una forma de desobediencia.
Sí, te lo venden otros y dirían que es por avaricia, pero no. A mí es que me parece un abuso lo del 21% para la cultura y para cualquier cosa de necesidad. Yo pienso que la cultura es un bien necesario para la sociedad. Si quieres decir desobediencia, vale, queda bonito venderlo así, pero en realidad es una manera de burlar que nos sangren.

Por eso digo, desobediencia. Hay una compañía de teatro que con la entrada vende revistas pornográficas por el mismo motivo.
Qué bueno. Es que el IVA de la pornografía es del 4%. A lo mejor tenemos que empezar a hacer eso en los conciertos, pero con fotos que no sean nuestras, porque sino las ventas pueden bajar bastante (risas). Es que es tremendo que la pornografía tenga un 4% y la cultura un 21%...

Lo mismo con las obras de arte.
Tienen un 10%.

¿Tú compras obras de arte?
Sí, tengo un Picasso en mi salón (risas).

Es que con ese IVA parece que todos las compráramos.
Quien decide el IVA quién es: el PP, la gente que puede acceder a ese tipo de productos.

¿Os ponéis alguna línea roja a la hora de escribir?
De primeras, no. La única que nos hemos decidido poner es no dejar las cosas tan fáciles para el tema de las denuncias. Pero no es tanto una línea roja como ser inteligentes a la hora de componer.

¿Os han denunciado?
Sí, en la Audiencia Nacional, ya con el primer disco.

¿Por qué fue?
Era por varias cosas, una era por una letra mía: "Ortega Lara no era ningún pacifista, cambió de carcelero a contorsionista". Incluso nos escribió una carta.

Pero no hubo condena.
No, fue un juicio rápido y se archivó enseguida. Ni siquiera tuvimos que ir a declarar. La denuncia la puso Voces Contra el Terrorismo. En fin, tras esa denuncia no es que digas que te vas a poner límites, pero sí ser más inteligente. Sobre todo ahora que se han puesto a perseguir hasta a tuiteros. Tú mismo conoces a uno que ha tenido problemas...

No tengo nada que ver con él (se refiere a Facu Díaz).
No lo saludas, de normal (risas).

¿Cómo interpretas tú esta persecución?
La libertad de expresión está en manos de la derecha. Cuánta gente pone "Viva Franco" o "Viva Hitler" y no pasa nada. O ese concejal del PP que hace poco puso que a Pablo Iglesias había que pegarle un tiro en la nuca.

A vosotros incluso os han puesto la mordaza desde diferentes Ayuntamientos.
La primera vez fue en Sevilla, con Zoido en la oposición. En Burgos también lo hicieron. Fueron a presionar a la sala: "Si los traes, te cierro". Y claro, nadie se la va a jugar por nosotros. En Toledo lo intentaron pero no lo lograron.

Y hace poco en Getafe.
Sí, un medio local dijo que íbamos a tocar criticándonos. Y el alcalde llamó al del Festival y dijo que nos sacaran del cartel. Al final te jode porque es tu trabajo, están jugando con tu pan. Lo asumes porque sabes que es un riesgo que corres, pero claro, está el rollo de si no tocas, no vives de ello, no comes. Que yo siempre digo lo mismo, si esto se acaba vuelvo a la fábrica, pero ahora no hay sitio, así que están jugando con tu pan. Por suerte, es en pocos sitios.

Ya eres periodista. Como tal y como persona que sufre los ataques de los medios, ¿cuánto crees que pueden llegar a influir los medios de comunicación en este tipo de asuntos?
Todo lo que nos ha pasado, todas las veces que nos han censurado, ha venido de los medios de comunicación. Cuando un medio quiere cambiar un Gobierno, una Alcaldía, provocar una dimisión... Lo consigue. No tienen la fuerza de antaño pero pueden dirigir la política a pequeños rasgos. Se deberían centrar en otras cosas, como pedir leyes antidesahucios, pero no hay más que mirar quién es el dueño de cada medio para saber quién está detrás.

Siempre hay intereses.
Una empresa siempre tiene intereses, quiere ganar dinero. Cuando el periodismo debería ser un servicio público, para el ciudadano, no para las grandes corporaciones. Cuando Pablo Iglesias dice que hay que regular los medios le atacan diciendo que quiere censurar. ¡Más censura que ahora no puede existir! ¿Qué quieres? Como Correa. No puede ser que un medio privado mienta, calumnie y no pase nada.

Y que medios cooperativos no tengan la posibilidad de llegar tanto como los privados. Apenas tienen soporte para salir adelante. O tienes el IBEX o...
Existe el rollo de hazte socio, pero es que no todo el mundo puede pagarlo. ¿Por qué no pone el Gobierno anuncios en todos los medios?

Luego están los medios que se ponen de lado de unos u otros en función de las subvenciones.
Es el tema de amoldarse a cada época. Igual que los artistas de régimen. Mira Miguel Bosé, que en la vida se ha interesado por nada de esto y ahora dice que Pablo Iglesias es guay.

Resituación, que canta Nacho Vegas.
Claro, si hay cambio político, que no les quite sus privilegios, cuando siempre han sido casta cultural.

También hay periodistas resituándose.
Saben que viene el cambio... ¿Por qué ABC y La Razón atacan tanto a Pablo? Porque no les conviene. Pero si llega, verás cómo cambian su línea editorial para adaptarse al cambio. Volviendo a lo de antes, yo no veo lógico que en un país democrático, un periódico como El Mundo haya mentido sobre el 11M burlándose y jugando con la vida de 200 personas y no pase nada. No puede salir gratis la conexión ETA-Al Qaeda-Zapatero. Y lo que machacaron y machacan a Pilar Manjón. Esos periodistas que decían que su hijo no murió en el tren.

Lo que más duele es que ideológicamente puedes opinar distinto, pero ¿cómo eres capaz de decirle eso a alguien que ha perdido a su hijo?
No hay nada peor que enterrar a un hijo. Es como si yo ahora soy periodista y salgo y digo que un familiar de un asesinado por ETA está en tal sitio porque es una víctima. Estoy en la cárcel al día siguiente. No se pueden decir esas cosas y muchos periodistas lo hacen sin ningún problema.

El caso de Iñigo Errejón. Un editorial de El Mundo diciendo que la beca era fraudulenta y luego rectificando apenas en un breve.
Como lo de Urdaci...

Al menos le obligaron a rectificar en el mismo espacio.
Es que incluso debería ser denunciable, que hubiera una multa por mentir así. Un periódico llega a mucha gente.

Cambiemos de tema. ¿Militas en algún sitio?
No.

¿Lo has hecho?
No, todavía no he militado bajo ninguna sigla. Nunca me ha gustado casarme con nadie. Simpatizado, sí, claro. Hace tiempo di aquí en Madrid una charla con IU, también apoyé a Tania Sánchez... Pero casarme con siglas no me ha llamado la atención. Ahora ayudo en Guanyem Benetússer, pero siempre desde mi posición de ciudadano. Es una cosa que me he planteado muchas veces, lo de militar, y no sé si en algún momento decidiré hacerlo en alguna organización. De momento no me ha llamado. La política parlamentaria me parece de momento lejana a la realidad. Me parece más interesante lo de las redes de solidaridad popular, la PAH, que los barrios se organicen...

Pero ‘Los Chikos del Maíz' puede entenderse como una forma de militar.
Es una especie de militancia, claro. Pero artísticamente tienes licencias que si fueses político no tendrías. Un discurso no podría contener cosas que digo en algunas letras. No es tanto militancia como posicionarte.

Sin darte cuenta, vuestras letras pueden servir para politizar a muchas personas.
Pero es que eso no se puede contabilizar y no creo que sea nuestro trabajo. Que ha venido gente a decirnos que, por ejemplo, tras escucharnos se ha metido en la PAH o cosas similares, sí, pero nada más.

No notas una responsabilidad, vaya.
No creo que sea nuestro trabajo. Nuestro trabajo es hacer música, y es de ese estilo porque nos gusta. Si llegas a más gente sientes más responsabilidad, sí, pero no haces algo para que otro piense algo concreto. Que hemos ayudado a que gente se interese en algo tras escucharnos, y se haya leído a Lenin, o el Manifiesto Comunista, o haya entrado en la asamblea de su barrio... Está bien porque sientes que tu música ha servido para algo.

"La izquierda a veces me produce rabia", escribes en el disco.
Tiene que ver con la frase de después: "Justificando masacres en Ucrania". Es complicado. Están matando a sindicalistas...

Odessa.
¡Quemaron vivas a cuarenta y pico personas! Y hay quien solo decía que Putin no es ningún santo, pero es que mientras dices eso hay gente muriendo.

¿Por qué a veces desde la izquierda damos más importancia a nuestras pequeñas diferencias que al objetivo común?
La izquierda es más crítica que la derecha. Y luego ves otras cosas como que en IU ha habido gente que ha vivido muy cómoda. No se ha planteado gobernar de verdad. En las europeas decían "vamos a por 10". No, vete a por 30. Hay gente que vive muy bien en su puestecito.

Y dejan de ser de izquierdas.
Por ejemplo Moral Santín, que venía de los prosoviéticos... Y míralos luego, gastando medio millón de euros con las tarjetas black. Pero nosotros hablamos desde una posición de izquierda cultural. Tienen que llegar políticos con educación de estar al servicio del pueblo y no con la idea de lucrarse. Y luego es complicado: hay gente de Podemos que no quiere ver a gente de IU, y gente de IU que no deja de hablar de Podemos...

¿Cómo ha evolucionado esa izquierda cultural de la que hablas?
Hay grupos que antes no se posicionaban o hablaban menos de temáticas sociales y ahora se implican más. Para mí, la cultura es el reflejo de la sociedad. Que Estopa salga con una camiseta del Che o hable de los desahucios en las Ventas es algo que va a llegar mucho más que lo que decimos nosotros. O Amaral o Vetusta Morla. Bienvenido sea. Nosotros no vamos a decir que somos los auténticos, que no se metan aquí. Necesitamos que figuras relevantes digan esas cosas. Podemos hablar de capitalismo en profundidad, sí, pero es que hay necesidades básicas que cubrir: la gente necesita saber que un desahucio no es algo normal. Eso lo ha cambiado la PAH, claro.

Has dicho que volverías a la fábrica si esto se acaba.
Si tengo que volver, no me va a costar retomarlo. Los diez años que pasé en las fábricas no fueron tristes y amargos, también fui feliz. Y alguien tiene que hacer los cristales. Si no lo hago yo lo hará otro, pero si yo tengo que volver, lo haré. O robar cobre, si tengo que robar cobre para comer, también lo haré. Me gusta el rap, pero si tengo que bajarme del escenario, pues tendré que volver a lo de antes. Ahora también soy periodista y la verdad es que me gustaría probar. Pero bueno, mientras esto dure, a disfrutar.