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Madonna fracasa en su última reinvención

Naufraga con su filme sobre Wallis Simpson, esposa de Eduardo VIII

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Wallis Simpson fue la mujer por la que Eduardo VIII renunció al trono de Inglaterra, dos veces divorciada y encima nacida en Baltimore. Despreciada en su país de adopción, Wallis pasaría a la historia como la Yoko Ono de la monarquía británica. En una de sus múltiples vidas creativas, Madonna la acaba de adoptar como alter ego en su nueva apuesta como realizadora, W. E.,presentada ayer en Venecia al margen de la competición.

'Me identifico con Wallis. Cuando alguien se convierte en celebridad o en icono, se le reduce a una imagen estereotipada y no se le permite ser nada más', aseguró ayer la cantante, que agradeció a sus exmaridos Sean Penn y Guy Ritchie que le dieran apoyo en su nueva empresa. Madonna vuelve a pasar detrás de la cámara pese al desastroso resultado de un debut, Filth and Wisdom, abucheado en la Berlinale de 2008. 'El cine me ha inspirado desde pequeña y siempre he tenido en mente rodar películas. No creo que el salto de escribir canciones a hacer cine sea tan grande. Al final, se trata de contar historias', dijo ayer.

Madonna vuelve a dirigir tras su desastroso debut con Filth and Wisdom'

Si se encuentra en lo cierto, no es extraño que W. E. tenga la profundidad argumental de un mediocre videoclip. La película no reincide en el despropósito de su ópera prima, pero tampoco consigue elevar demasiado el nivel. Transcurre en un mundo de revista de interiorismo retro, repleto de diálogos risibles y problemas de niña rica. 'No importa cómo sea de bonito y glamouroso tu entorno. Nunca es garantía de felicidad', sostuvo ayer la directora, por si alguien todavía lo dudaba. La cinta fue acogida con frialdad, aunque tampoco recibió el abucheo que tal vez hubiera merecido, más allá de los gritos finales de un grupo de irreductibles.

Madonna se sirve de múltiples efectos trasnochados, como cámaras lentas, música grandilocuente e incesantes movimientos de cámara. De poco sirve la factura de lujo, como tampoco la pasión demostrada por un personaje que 'cambió el rumbo de su país', en sus propias palabras. 'Me apasionó entender por qué este hombre renunció al trono por la mujer a quien amaba. Quería llegar hasta el final, investigar y descubrir por qué lo hizo', dijo Madonna. Si lo descubrió, se habrá guardado el secreto para sí misma. La película se limita a deambular entre dos historias paralelas sin llegar a una conclusión. Por una parte, la biografía de Simpson. Por la otra, la crisis de una mujer florero en el Nueva York de los noventa, obsesionada por el personaje desde que su madre decidió llamarla Wallis en su honor.

El proyecto tuvo asociado a Vera Farmiga (Up in the air) como protagonista, pero terminó renunciando a él. Madonna escogió entonces a una actriz británica en ascenso, Andrea Riseborough, que en una muestra notable de talento sale prácticamente indemne de la catástrofe que a veces parece avecinarse. Además, la cantante contará con Harvey Weinstein para distribuirla en EEUU, donde orquestará una campaña dirigida a esas masas de espectadores con envidia monárquica que convirtieron El discurso del rey en un éxito.

Más inspirada que como directora, Madonna se ilustró ayer como maestra de ceremonias en una rueda de prensa especialmente concurrida, donde un periodista italiano le preguntó si sería capaz de abandonar su trono de reina del pop por el amor de un hombre o de una mujer. 'Creo que puedo con las dos cosas', dijo Madonna. 'O incluso con las tres'. ¿La ambición rubia?