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María Zambrano recupera su sentido

La publicación del primer volumen de las obras completas de la filósofa descubre más inéditos que obra publicada y corrige graves errores en las ediciones anteriores. Según sus responsables, existen más de 2.000

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“Y es que lo entregado a la publicación sea una muy escasa parte de lo que reposa entre carpetas no sin orden y de lo que se guarda en cuadernos bajo títulos y fechas todo ello. El que entre esos papeles se encuentren no solamente notas, sino libros

enteros cuyo acabamiento sería cosa de poco, no quiere decir que los tenga en menos el autor”, advierte María Zambrano (1904-1991) en el prólogo de la edición de 1971 de El sueño creador.Todo lo publicado por la pensadora no es más que una pequeña parte de sus investigaciones, no más que “los restos de un naufragio”, como ella misma decía.

El resto de material quedó en diversas fases de redacción, en apuntes, cuadernos, diarios, hojas sueltas... “Hay más de 2.000 hojas de manuscritos inéditos”, asegura Jesús Moreno, director de los seis tomos que compondrán las obras completas de María Zambrano, publicadas por Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores. El primer volumen acaba de aparecer, es el tomo tercero, el que recoge los siete libros centrales de la obra madura de la filósofa. La magna recopilación recoge sus libros publicados, los artículos no publicados en libros y los múltiples “y muy relevantes” inéditos que se conservan en el Archivo de la Fundación María Zambrano en Vélez-Málaga, su pueblo de nacimiento.

La mala edición de sus textos ha modificado el sentido de su pensamiento “Se ha beatificado demasiado a Zambrano. Lo primero que hay que hacer es fijar bien los textos y acudir a los inéditos”, reclama el director de las obras completas de la filósofa. Aunque parezca increíble, la mala edición de sus obras ha modificado el sentido de su pensamiento y, por tanto, sus interpretaciones. “Primero, los hechos claros”, repite Moreno, que ha invertido, junto con su equipo de colaboradores, tres años en la elaboración del primero de los tomos presentados. Todo apunta a que esta edición logre una María Zambrano “más veraz, amplia y compleja”.

En las ediciones que hemos tenido hasta el momento, hay errores, faltan páginas y se ha transcrito “vicio” por “vacío” o el caso más ridículo: “Cervantes, acostumbrado como estaba a ensoñarlo todo” por “Cervantes, acostumbrado como estaba a enseñarlo todo”. “Parece el hombre de la gabardina. Lo cierto es que ha sufrido demasiadas ediciones de urgencia, con prisas. A ella también le horrorizaban las pruebas y las correcciones”, explica el especialista. Incluso, se conserva una carta en la que la filósofa se queja de que le quitan las citas que ella incluía en los libros.

Moreno ha divido en tres periodos su trayectoria: de 1926 a 1950, de 1951 a 1973 y de 1974 a 1991. El director de la colección cuenta que, desde el año 1940, María Zambrano escribió todos los días de su vida, “todos”. “Cada día empezaba un proyecto nuevo”, asegura el editor, que destaca Historia y revelación como otro de los grandes proyectos fracasados y muy reveladores de la autora. Sorprende saber que lo guardase todo y que sea más lo que falta por saber que lo publicado. María Zambrano, todavía una desconocida.

Hasta hoy, en sus ediciones había errores y faltaban páginas En ese sentido, la autora regresaba, siempre que tenía ocasión, a reconocer la necesidad de profundizar en sus planteamientos y la dificultad para salir de ellos: “Las páginas del presente volumen vienen a ser como el trozo de un mineral venido a la luz desde las galerías de una oscura mina, que el autor querría, quizás por el gusto del lugar, seguir recorriendo aún, antes de ofrecer el material extraído de ella”, escribió en otro de los prólogos.

“Los inéditos más espectaculares son aquellos en los que trató sobre la palabra, pero, sobre todo, Historia y revelación, verdadero núcleo de relación entre la filosofía y la poesía”, aclara Moreno, que ha incluido este tratado inédito en el volumen IV de las completas, donde se recogen todos los escritos a partir de 1951. “Fecha en la que se produce uno de los más decisivos giros del pensamiento zambraniano y en la que precisamente madura la composición de su libro esencial, El hombre y lo divinoSDRq, apunta.

Las obras completas de la filósofa están compuestas por siete tomos A partir de entonces, a finales de los cincuenta, durante su exilio en La Habana, abandona los temas sobre la política y lo social, que la ocuparon durante su primera época. La fiel colaboradora de la II República renuncia al territorio estrictamente político, pero no prescinde de la historia. Simplemente, invierte los factores, como explica María Luisa Maillard en la presentación crítica a Persona y democracia: la cuestión ya no es comprender al hombre a través de la historia, sino comprender la historia a través del hombre y su experiencia. Y esta tiene fuertes vínculos espirituales y con los sueños: la razón poética.

Zambrano considera que el sueño de Occidente está varado. El hombre occidental se ha suicidado y hay que esperar a que renazca en otra luz más pura. “La resurrección que propugna no es un mero y fácil recurso religioso”, explica Fernando Muñoz Vitoria, responsable del volumen junto a María Luisa Maillard. “Hay que esperar, sí, o más bien no hay que desesperar de que esto pueda suceder en el planeta tan chiquito, en un espacio que se mide por años luz, que se repita el fiat lux, una fe que atraviese una de las noches más oscuras del mundo que conocemos”, escribía Zambrano aludiendo a la razón poética, su esperanza y su método filosófico.

'Zambrano cada día empezaba un proyecto nuevo', asegura el editor Creó esa razón para recomponer la posible humanización del hombre occidental, para recuperar la memoria perdida que forma parte del verdadero sueño creador. Para alcanzar, en definitiva, un auténtico sistema de esperanzas. “Ahora es cuestión de volver a nacer, de que nazca de nuevo el hombre en Occidente”, decía. Y si María se asomara hoy, vería que llevamos unos cuantos años de retraso en sus cuentas.

“En sueños aparece la vida del hombre en la privación del tiempo, como una etapa intermedia entre el no ser –el no haber nacido– y la vida en la conciencia, en el fluir temporal. En esta situación intermedia no se tiene tiempo todavía”, escribe Zambrano al comienzo de Los sueños y el tiempo. La investigación sobre los sueños arranca en un momento clave de su obra, que la pone en línea con el pensamiento del Tao chino, el budismo Zen, el hombre interior de San Agustín, los místicos sufíes, así como con Schelling, muy especialmente con Nietzsche, sin olvidar a Unamuno, Machado y su maestro Ortega y Gasset.

'El suyo fue un pensamiento femenino, no mujeriego' “Pero todas estas concomitancias sólo son comprensibles desde la conciencia afectiva del pensamiento femenino del siglo XX”, señala Muñoz Vitoria en el estudio crítico de la obra. De hecho, Zambrano mantiene esenciales puntos de contacto con Edith Stein, Simone Weil o Hannah Arendt. Moreno manda un aviso: “Es un pensamiento femenino, no mujeriego”.