Publicado: 17.11.2013 08:09 |Actualizado: 17.11.2013 08:09

'Matar a Kennedy', así se gestó el asesinato de JFK

National Geographic estrena este domingo (21.30 horas) 'Matar a Kennedy', una producción de Ridley Scott que recorre los cuatro últimos años de vida del presidente estadounidense y de Lee Harvey Oswald hasta llegar al 22 de no

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A sólo unos días de cumplirse el 50 aniversario del asesinato de John F. Kennedy, National Geographic estrena este domingo en España Matar a Kennedy. No se trata de un biopic sobre el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, sino una película que desentraña los hechos (al menos una de las teorías) que llevaron a su muerte. Cómo su destino se cruzó con el de Lee Harvey Oswald el 22 de noviembre de 1963. Kennedy está interpretado en esta ocasión por Rob Lowe; mientras que el papel de Oswald recayó en el casi desconocido Will Rothaar. En ambos casos, el parecido físico con los personajes reales resulta convincente.

La acción arranca en 1959, cuatro años antes de esos tres tiros que marcaron la historia de EEUU. En Washington, un joven senador demócrata afronta el reto de presentar su candidatura a la presidencia. A miles de kilómetros de distancia, en Moscú, el marine Lee Harvey Oswald deserta y entrega su pasaporte estadounidense en la embajada. Así comienza Matar a Kennedy. El final se conoce desde hace 50 años.

Producida por Ridley Scott, dirigida por Nelson McCormick y escrita por Kelly Masterson, Matar a Kennedy se adentra en la compleja psicología de un hombre, Lee Harvey Oswald, al que retrata como un joven obsesionado con que le tomen en serio -ni siquiera el FBI que lo tuvo bajo vigilancia lo consideró un peligro- y convertirse en un héroe a ojos de sus camaradas. Mientras Oswald pelea por hacerse un nombre como informante ruso y sueña con ruedas de prensa sobre sus supuestas heroicidades; JFK continúa su ascenso en política con crisis como la de Bahía Cochinos, los misiles de Cuba o la lucha por los derechos civiles en su mandato al frente de la Casa Blanca.

Dos vidas opuestas unidas el 22 de noviembre de 1963. Ese día, Lee Harvey Oswald disparó tres veces a la comitiva del presidente en Dallas desde una ventana del edificio de la empresa para la que trabajaba. Uno de los disparos hirió mortalmente a JFK, que fallecía poco después en un hospital de la ciudad. Pero la historia de Matar a Kennedy no acaba ahí, continúa hasta la muerte, dos días después, de Oswald cuando iba a ser trasladado de la comisaría donde se encontraba detenido por el asesinato de un agente. Su muerte dejó en el aire un sinfín de incógnitas que siguen en el aire alimentando diversas teorías conspirativas sobre quién estaba detrás del atentado contra Kennedy.

Matar a Kennedy se aferra a que fue Oswald, en solitario, quien perpetró el atentado dejando al margen otras posibles líneas de investigación. Como tampoco profundiza en exceso en la vida de JFK más allá de los aspectos que considera relacionados con su muerte y un repaso somero a esos cuatro años en los que alcanzó la Casa Blanca, perdió un hijo y su estrecha relación con su hermano Bobby. Que nadie espere que la película se adentre en temas más de prensa rosa sobre devaneos amorosos, problemas matrimoniales y demás. Las alusiones e indirectas están presentes, pero sin entrar en materia.

Oswald está interpretado por un convincente Will Rothaar, mientras que el presidente es Rob Lowe. Decía el actor especializado en personajes políticos (Sam Seaborn en El ala oeste y el senador McCallister en Cinco hermanos) que interpretar a JFK era uno de sus sueños como actor, aunque ciertamente Matar a Kennedy no le ha dado la posibilidad de adentrarse en exceso en su psicología y construir un personaje más completo al tener que compartir protagonismo con su antagonista, quien es casi más protagonista que el propio John Kennedy, como le llamaba en familia. Rob Lowe dibuja al Kennedy que todo el mundo conoce de entrada. Un joven idealista, con don de gentes, que quiere cambiar el mundo y con atractivo para el sexo opuesto. En definitiva, un triunfador. En el lado opuesto, Will Rothaar dando vida a un Lee Harvey Oswald retratado como un perdedor con ínfulas de héroe que no pudo disfrutar de la fama que tanto ansiaba.

En el reparto femenino destaca sobre todo la mujer de Oswald, Marina, a la que interpreta la Gossip Girl Michelle Trachtenberg. Jacqueline Kennedy es Ginnifer Goodwin. Matar a Kennedy se estrena este domingo en National Geographic (21.30 horas) y Fox Crime de manera simultánea. Cuatro emitirá la película en abierto una semana después, el sábado 23 de noviembre en prime time.

Matar a Kennedy no es la única producción con el asesinato del segundo presidente más joven de la historia de Estados Unidos como argumento que se ha estrenado este año. Parkland, que aún no ha llegado a España pero que fue presentada en Venecia, centra la acción en el hospital de Dallas al que trasladaron a Kennedy tras los disparos. Basada en el libro de Vincent Bugliosi Four Days in November: The Assassination of President John F. Kennedy, el director Peter Ledesman enfoca los hechos desde el punto de vista de varias personas que estuvieron relacionadas de una manera u otra. Producida por Tom Hanks, la película no fue acogida con muy buenas críticas por la prensa estadounidense que se lamenta de la forma en la que se desaprovecha el material y el potente reparto con nombres como Paul Giamatti, Zac Efron, Billy Bob Thornton y Colin Hanks, entre otros.

La CNN ha dado cabida en su programación especial a un documental auspiciado por Tom Hanks (de nuevo) y Gary Goetzman en el que durante dos horas, como explica la cadena, se exploran los hechos que cambiaron el devenir de una nación y analiza las conclusiones de la Comisión Warren, encargada de la investigación del asesinato. Esta producción se enmarca dentro de la nueva serie de documentales de CNN titulada The Sixties y lleva por título The Assassination of JFK (1963). El resto de capítulos tendrán que ver con los Beatles, los derechos civiles, las protestas contra la guerra...

The Bystander Theory, estrenada en septiembre, opta por las teorías conspirativas en torno a la muerte de JFK centrándose en la historia de una joven que un día descubre que su familia podría estar relacionada con lo ocurrido en Dallas hace cincuenta años. JFK y su asesinato quedan recogidos también en la recientemente estrenada El mayordomo. Sin ser protagonista, sí aparece como uno de los líderes más queridos por Cecil Gaines (Forrest Whitaker), el mayordomo que trabajo para ocho administraciones distintas en la Casa Blanca. En la película de Lee Daniels, John Fitzgerald Kennedy esta interpretado por James Marsden.

Leonardo DiCaprio está involucrado en el proyecto Legacy of Secrecy, que en principio dirigiría David O. Russell y que explorará la teoría de que todo fue un plan de la mafia. La idea sale de un libro escrito por Lamar Waldron y Thom Hartman. De momento se encuentra en fase de producción sin fecha de estreno prevista.

Tan memorable fecha hará resucitar antiguas producciones tanto para cine como para televisión y ya sean ficción o documental sobre John Fitzgerald Kennedy, su vida, sus políticas, sus escándalos de faldas y su asesinato. Tanto National Geographic como Mediaset se han volcado con el aniversario de su muerte en España recuperando documentales y series como Los Kennedy (2011), protagonizada por Katie Holmes y Greg Kinnear o JFK: Siete días que forjaron un presidente y JFK: Las horas decisivas. En Estados Unidos el despliegue es aún mayor, obviamente.

Pero si hay un clásico sobre el asesinato de Kennedy ese es JFK, la película dirigida por Oliver Stone y protagonizada Kevin Costner en 1991 que se llevó dos Oscar y que abogaba por la teoría de una conspiración para acabar con la vida del presidente de los Estados Unidos. Cuestionada por su rigor histórico pero de gran calidad fílmica, la película se centraba en la figura del fiscal de Nueva Orleans Jim Garrison (Kevin Costner) y su investigación de los hechos. La película ha regresado a los cines temporalmente y desde hace unos días y hasta el próximo día 20 puede verse en algunas salas de Nueva York, Los Angeles y Washington.